Las denuncias recientes de violencia contra mujeres periodistas en Colombia volvieron a evidenciar un problema persistente: no solo la magnitud de estas agresiones, sino las fallas en la respuesta institucional.
En ese contexto, el Estado puso en marcha el programa “No es Hora de Callar”, una estrategia orientada a mejorar la capacidad de funcionarios públicos, fuerza pública y operadores de justicia para prevenir, identificar y atender las violencias basadas en género.
La iniciativa hace parte del cumplimiento de una medida ordenada por la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el caso de la periodista Jineth Bedoya, y busca traducir esa obligación en acciones concretas en todo el país.
“El Estado colombiano está dando un paso decidido para responder mejor frente a estas violencias”, afirmó el ministro de Justicia.
Una violencia que sigue marcando el periodismo
Las cifras reflejan la dimensión del problema. En Colombia, 6 de cada 10 mujeres periodistas han sido víctimas de violencia de género en su trabajo, mientras que el 77,9 % conoce casos de colegas afectadas.
En muchos casos, los agresores hacen parte del mismo entorno laboral. El 79,3 % de las víctimas señala a superiores y el 56,1 % a compañeros de trabajo.
Las consecuencias impactan directamente el ejercicio periodístico. El 37 % ha abandonado espacios laborales, otro 37 % ha dejado de consultar fuentes y el 24 % ha dejado de cubrir ciertos temas.
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No es solo un problema individual. Es una afectación directa al derecho a informar y a estar informados.
Cerrar brechas en la respuesta del Estado
El programa busca cambiar ese panorama. Más allá de la capacitación, el objetivo es transformar la manera en que las instituciones reaccionan ante estos casos, evitando la revictimización y garantizando respuestas oportunas.
“Muchas mujeres desisten de sus procesos por miedo a no ser creídas o a ser revictimizadas”, advirtió el ministro.
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La estrategia se implementará con el apoyo de la Escuela Superior de Administración Pública (ESAP), que tendrá un papel clave en su ejecución a nivel nacional.
Una deuda histórica con las mujeres periodistas
El programa también recoge una lucha de años. La de Jineth Bedoya, cuyo caso evidenció cómo la violencia de género ha sido utilizada para intimidar y silenciar el ejercicio del periodismo.
Hoy, esa historia se traduce en una política pública que busca garantizar que las mujeres puedan ejercer su labor en condiciones seguras.
El mensaje es claro: la respuesta del Estado debe cambiar.
Porque frente a la violencia, el silencio no es una opción. En Colombia, definitivamente, no es hora de callar.
