En los últimos meses, un fenómeno cultural se ha vuelto viral en redes sociales: la comunidad conocida como “Therian”. Se trata de personas que se identifican como animales —principalmente zorros, perros o gatos— y adoptan comportamientos asociados a estas especies en su vida cotidiana.
En videos compartidos en plataformas digitales, algunos aparecen vestidos con pelajes postizos, máscaras y accesorios que representan animales salvajes. Otros son vistos caminando en cuatro patas, aullando, ladrando o interactuando en parques como si formaran parte de una manada. Incluso, se han conocido casos de personas que asisten a reuniones sociales caracterizadas como animales o que piden ser atendidas por veterinarios al considerarse parte de este nicho.
La exposición de estas prácticas ha generado curiosidad y debate, especialmente entre quienes no comprenden de qué se trata esta identidad.
¿Qué es un Therian?
Desde el campo de la psicología, el término relacionado es “teriantropía”, que describe la experiencia subjetiva de personas que sienten que su identidad interna no corresponde a su cuerpo humano, sino a otra especie. No se trata necesariamente de creer físicamente que se ha transformado en animal, sino de una vivencia interna de identificación.
Expertos citados por medios internacionales explican que la teriantropía puede entenderse como una etiqueta que la propia comunidad utiliza para dar sentido a su percepción de especie dentro de un marco de salud mental estable. Los especialistas subrayan la importancia de diferenciar entre una identidad creativa o simbólica y los casos poco frecuentes en los que podrían existir cuadros de psicosis o distorsiones severas de la realidad.
Origen y comportamiento
De acuerdo con investigadores, este fenómeno comenzó a consolidarse a finales de los años noventa en comunidades digitales donde algunos usuarios manifestaban sentirse animales en lugar de humanos. Aunque suele compararse con la comunidad “furro”, existen diferencias: mientras los “furros” adoptan personajes animales como forma de expresión artística o recreativa, los Therian sostienen que su identidad es, en esencia, no humana.
Entre sus comportamientos se encuentran ladrar, aullar, jugar como lo harían determinados animales y compartir espacios al aire libre con mascotas. Estas expresiones suelen estar vinculadas a una construcción de identidad y pertenencia.
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Un estudio titulado Therianthropy: Wellbeing, Schizotypy, and Autism in Individuals Who Self-Identify as Non-Human, elaborado por Helen Clegg, Roz Collings y Elizabeth C. Roxburgh, encontró que las personas que se autoidentifican como no humanas mostraron puntuaciones más bajas en variables asociadas a relaciones sociales positivas, lo que podría estar relacionado con la estigmatización social. Sin embargo, también identificó que esta identidad puede funcionar como un factor protector en personas con mayores niveles de autismo o esquizotipia.
El fenómeno continúa generando discusión en redes sociales, donde se mezclan la curiosidad, la crítica y el interés académico por comprender nuevas formas de identidad en la era digital.
