Política exterior de Biden: a recomponer desaciertos de Trump

Publicado por: juan.sacristan el Mié, 20/01/2021 - 08:52
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Joe Biden tendrá que cambiar el rumbo de la política internacional que manejó Donald Trump, del aislamiento a la apertura y el multilateralismo.
Joe Biden política internacional
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EFE/EPA/JUSTIN LANE

Joe Biden, el nuevo presidente de Estados Unidos, tendrá que trabajar arduamente para rescatar el liderazgo que tenía su país en el mundo y sacarlo de la especie de aislamiento en que lo sumió el saliente mandatario, Donald Trump.

La política de Trump y su discurso de América Primero (America First) debilitó las relaciones internacionales de Estados Unidos y le restó en su papel de líder del mundo occidental. Volver a ese lugar le copará gran parte del mandato al nuevo presidente Biden, quien incluso lo ha planteado como uno de los objetivos de su administración, el cual ha titulado “el ejemplo del poder de los Estados Unidos”.

Biden anunció que, una vez asuma el poder, regresará a las organizaciones y pactos de los que Trump marginó a Estados Unidos. Entre ellos se cuentan el Acuerdo de París, que busca reforzar la respuesta del mundo al riesgo que supone el cambio climático, y la Organización Mundial de la Salud (OMS) de las Naciones Unidas.

Por fuera de pactos y alianzas

“Durante el gobierno Trump se pusieron en riesgo y se debilitaron muchísimas de las alianzas más importantes de Estados Unidos con la Unión Europea, con el Reino Unido, se asumieron rivalidades muy fuertes con China. La relación con México se vio supremamente debilitada y es uno de los vecinos estratégicos de Estados Unidos. En ese sentido, Trump nunca tuvo mucho interés en tener una relación sólida con México que trascendiera asuntos como la migración, que era uno de los temas por los que Trump más se preocupó; una relación completamente injusta”, señaló el analista político Fernando Posada a Kienyke.com.

Trump, con su posición beligerante y con un discurso de supuesta “preponderancia de los intereses norteamericanos por encima del multilateralismo”, renunció también a otros acuerdos y pactos.

Además de la OMS y el Pacto de París, Trump también retiró a su país del Acuerdo Transpacífico de Cooperación, del Acuerdo de París sobre cambio climático, sacó a Estados Unidos de la Unesco, abandonó el Pacto Mundial sobre Migración y Refugiados de la ONU, al igual que con el Consejo de Derechos Humanos y la Agencia para Refugiados Palestinos. Además, renegoció el Tratado de Libre Comercio para América del Norte con México y Canadá, suspendió el Tratado sobre Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio e hizo trizas el Acuerdo Nuclear con Irán.

En ese sentido, la era Biden tendrá que ser supremamente cuidadosa en reconstruir esas relaciones debilitadas y afectadas por el estilo de liderazgo internacional de Trump, que fue un estilo que buscó devolver a Estados Unidos al aislamiento global con ese discurso de Estados Unidos primero, América primero; toda la estrategia de volver al discurso del aislamiento que fue muy típico durante los años 20 y 30”, señaló Posada, politólogo de la Universidad de los Andes y magíster en Estudios de Política Latinoamericana en University College London.

“El presidente Donald Trump ha menospreciado, socavado y, en algunos casos, abandonado a los aliados y socios estadounidenses. Se ha vuelto contra nuestros propios profesionales de inteligencia, diplomáticos y tropas. Ha envalentonado a nuestros adversarios y desperdiciado nuestra influencia para enfrentar los desafíos de seguridad nacional desde Corea del Norte hasta Irán, desde Siria hasta Afganistán y Venezuela, sin prácticamente nada que mostrar”, escribió Biden en un ensayo sobre el liderazgo de Estados Unidos en el mundo, en mayo de 2020.

Según argumentó Biden en ese texto, el mandatario norteamericano lanzó “guerras comerciales desacertadas, tanto contra amigos como contra enemigos de Estados Unidos, que están perjudicando a la clase media estadounidense. Ha abdicado del liderazgo estadounidense en la movilización de la acción colectiva para hacer frente a las nuevas amenazas, especialmente las únicas de este siglo. Más profundamente, se ha alejado de los valores democráticos que dan fuerza a nuestra nación y nos unen como pueblo”.

A reconstruir relaciones

Uno de los grandes retos del presidente número 46 será reconstruir relaciones diplomáticas cordiales y multilaterales con los demás países del globo. En ese sentido, Biden se ha planteado reorganizar la política de migración en cooperación con México y Canadá; buscará protección temporal para los migrantes vulnerables, restaurará la lucha contra el cambio climático que negó Trump y volverá a suscribir los acuerdos internacionales, para devolver a Estados Unidos su liderazgo en el panorama internacional.

Sin embargo, podrá tener algunas dificultades, pues recibirá una posición diferente de los Estados Unidos frente a la comunidad global a la que dejó Barack Obama, de quien fue vicepresidente. Por ejemplo, la relación con China dejó de ser cordial por los ataques comerciales que realizó Trump. La Unión Europea continúa resentida por el apoyo del mandatario al Brexit, que finalmente permitió la salida de Reino Unido del bloque. Asimismo, el apoyo a Israel y el traslado de la embajada americana a Jerusalén, así como los ataques militares en Medio Oriente, terminaron por profundizar el enredado conflicto en lugar de avanzar en su solución. 

Según el analista político Posada, el electo mandatario ha sido poco optimista respecto a las relaciones con China. “El propio Biden ha sido muy claro en que la relación con China va a seguir siendo compleja, va a a seguir siendo caracterizada por ese enfrentamiento que es propio de dos potencias que están compitiendo por quién es la principal potencia mundial; no soy optimista con que eso vaya a cambiar. Además, la pandemia intensificó todo ese discurso y esa rivalidad, de dónde vino la pandemia y en dónde terminó afectando”, señaló. 

Desaciertos por rectificar

Trump inició en 2019 una guerra comercial con China que no terminó: impuso impuestos a los aranceles de las importaciones de acero que llevó a una respuesta igual por parte del gigante oriental. Los impuestos se llevaron a otros artículos de exportación de ambos países y se extrapolaron a una hostilidad declarada. El saliente presidente bloqueó a una de las empresas chinas más representativas del mundo, Huawei, por supuesto riesgo de seguridad; alcanzó a solicitar el bloqueo de la red social Tik Tok e incluso amenazó con hacer lo mismo en las transacciones bursátiles en dólar de las empresas de ese país. 

En cuanto al conflicto en Medio Oriente, aunque Biden ha propuesto revivir políticas de reducción de bajas militares en esos conflictos, estos se han profundizado por la ofensiva de Trump. Sin embargo, es poco probable que la posición de Estados Unidos en ese territorio tenga algún timonazo en dirección contraria.

Si hay algo que ha caracterizado a demócratas y republicanos es que, en medio de todo, su política de Medio Oriente no es muy diferente. Si usted compara la administración Obama, la administración Bush y la de Trump, una de las grandes definiciones de Obama es que no retiró las suficientes tropas de Irán e Irak, se intensificó el conflicto en Siria, Libia, y en ese sentido, si algo ha caracterizado a demócratas y republicanos, tristemente, es que en ese sector del mundo, en el Medio Oriente, no se ha construido una agenda distinta entre un partido y el otro”, concluyó el analista político.

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