En 2002 Uribe anunció que se reelegiría y nadie se dio cuenta

Vie, 01/05/2015 - 04:53
Que las Farc y las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) se consideraban salvadores de la patria a su modo. Que los atentados del 11 de Septiembre de 2001 en Estados Unidos cayeron como anillo al dedo
Que las Farc y las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) se consideraban salvadores de la patria a su modo. Que los atentados del 11 de Septiembre de 2001 en Estados Unidos cayeron como anillo al dedo para el discurso anti-Farc del gobierno de Álvaro Uribe. Que las discusiones en el proceso de paz en el Caguán se enfrascaron en los pormenores de la zona de distensión y por ello fracasaron. Que los líderes paramilitares llegaron a calificar a Uribe como “el presidente de la esperanza”. Esta y muchas más conclusiones resultaron de la investigación y libro “Discursos de la guerra en Colombia 1998-2005” de la periodista y doctora en Ciencias Sociales Victoria González Mantilla, una de las obras académicas que sorprenden al hablar sobre el conflicto colombiano en esta Feria del Libro 2015. Victoria Elena Gonzalez La investigadora de la Universidad Externado de Colombia presentó este trabajo para su doctorado en el Instituto de Desarrollo Económico y Social IDES de Buenos Aires. Quiso encontrar otra perspectiva para analizar episodios del conflicto colombiano, que pudieran ser de utilidad para entender lo que sucede en la actualidad con el proceso de paz que el gobierno de Juan Manuel Santos adelanta con las Farc en Cuba. “La gente piensa el conflicto en cifras: los muertos, las confrontaciones físicas, los daños, pero no piensan en los discursos que hay en esa guerra. Una confrontación se puede iniciar por una palabra mal interpretada”, explica la docente sobre su trabajo que consistió en seleccionar 28 discursos hechos públicos durante el gobierno de Andrés Pastrana (1998-2002) con su proceso de paz fallido en el Caguán, y los primeros años de administración Uribe (2002-2005), hasta cuando consiguió la desmovilización de las AUC. “Analicé los pronunciamientos, comunicados, discursos que marcaron hitos. Miramos la historia y seleccionados los discursos que tuvieron fuerte impacto en la opinión y esos procesos. Los estudié basada en el contexto histórico”. KienyKe.com dialogó con Victoria González y consiguió algunos detalles que comparan el discurso de las Farc durante el proceso de paz en el Caguán y el que emplean ahora, además de detalles inéditos como las comparaciones que se hizo Uribe con Simón Bolívar y Francisco de Paula Santander. -¿Era distinto el diálogo entre actores (Farc-Gobierno ó AUC-Gobierno), cuando se estaban desarrollando procesos de paz? ¿Cada gobierno dio tratamiento diferente a esos actores para mantenerlos sentados en la mesa? Encontré muchos puntos en común. Tanto el proceso de las AUC como el del Caguán fueron frágiles porque las discusiones se dieron en torno a cosas muy superficiales, e intereses muy personales de cada grupo armado. Por ejemplo, en los discursos de las Farc y el gobierno de Pastrana todo empezó a girar en torno a la zona de distensión; las cosas fundamentales, trascendentales del conflicto no se tocaban. Todo el tiempo discutían sobre si ampliaban la zona de despeje, si la quitaban, si le daban nuevas vías… algo que era del interés exclusivo de las Farc y no trascendía a lo nacional. En el caso de las AUC y Uribe lo mismo. Todo empezó a girar en torno a la Ley de Justicia y Paz: ¿cómo voy yo ahí?, ¿será que me meten o no preso? No se discutía en esos discursos nada sobre tierras, sobre justicia social, nada sobre la economía del país. Eso pasó a segundo plano. Mi hipótesis es que esos diálogos no llegaron a ninguna parte porque terminaron siendo solo pactos entre unas personas al margen de la ley con el Estado para ver cómo solucionaban sus situaciones personales. -Si los temas fundamentales no se discutían, ¿qué revelaron sus análisis de discurso sobre lo que sucedía en esos procesos? En el caso de las Farc el proceso se convirtió en una espectacularización de los diálogos que llevó a que se desviara la atención de lo importante. Se fijaron en ver a Marbelle cantando en la zona de despeje, o los periodistas haciendo notas sobre si Pastrana se encontró una herradura en el camino y eso era algo de suerte; cosas que parecían un reality. Con las AUC el presidente Uribe se sacó del bolsillo el proceso. Los colombianos nos acostamos una noche sin proceso de paz con las AUC, y amanecimos con un proceso de paz que él armó. Todos siempre nos preguntamos: y esto de dónde salió, y cómo se hizo. Ellos ya tenían armado todo, incluso antes de ser presidente. -Con las AUC no se discutieron temas estructurales, y ni siquiera se sabe con certeza qué se discutió, pero se consiguió la desmovilización inicial del grupo. El que el grupo desapareciera, al menos en lo forma, ¿no fue una clase de éxito, respecto a lo que sucedió con las Farc en el Caguán? Fue un proceso fallido por muchas razones estructurales. Porque hubo desmovilizados que no lo eran, no se conoce al detalle qué se pactó. Aun no sabemos qué hay detrás de esas extradiciones intempestivas de algunos líderes, que terminaron criticando al gobierno. Estamos viendo las consecuencias de ese proceso, porque cambiaron de nombre de AUC a ‘bacrim’, pero siguen siendo la misma estructura. En apariencia fue supuestamente exitoso, pero cada día aparecen más fisuras. -El discurso que tenían las Farc hace una década, en el proceso de paz del Caguán, ¿dista mucho del que dicen hoy por hoy en Cuba? Ha cambiado un poquito. En análisis se descubre que el discurso de las Farc en 1998 al 2002 era rancio, viejo; se les nota que estuvieron enclaustrados en la selva mientras el mundo pasaba… totalmente anacrónico. Creo que ahora el discurso en La Habana ha moderado porque antes, mientras negociaban y cometían crímenes, ellos nunca salieron a reconocerlos, sino que se asumían como Estado y consideraban que sus acciones criminales eran normales. -¿Consiguió estudiar a otros actores no armados que siempre intervienen en los procesos de diálogo y durante el conflicto? En la investigación se planteó que hay que leer los discursos en el marco de un trasfondo que es todo el bagaje histórico, y un contexto. Como soy periodista de formación, para mí el contexto lo dan los medios. Hice un trabajo juicioso sobre lo que decían los medios alrededor de los acontecimientos. Hay cosas curiosas: cuando se propone inicialmente el proceso de paz con las Farc, todos los medios apoyan la iniciativa de Pastrana. Editoriales de diarios, de revistas, lo aplauden. Cuando el proceso empieza a deteriorarse, los mismos medios comienzan a decir que ellos nunca creyeron en ese proceso. Que no iba a funcionar, y atacaron al proceso y al presidente. -Ahora es algo diferente, porque pese a las crisis del proceso en La Habana los medios piden mantener los diálogos… Es que en el Caguán los medios eran protagonistas y conseguían “meter la mano” todo el tiempo, y los dejaban. Y ellos iban a todas partes, entrevistaban a todo mundo, estaban metidos. En este momento se ha tratado de blindar la mesa y sus negociadores. Hay medios molestos con esto, pero aprendieron la lección y están hablando con mas cautela. Entendieron que hablar demasiado puede ser nocivo. -Respecto al mensaje que recibe la opinión a partir de esos discursos, ¿hay algún aspecto notable en la forma como los colombianos entendemos el conflicto a partir de lo que hablan sus actores? No es lo mismo decir conflicto armado a amenaza terrorista… El discurso cambió profundamente entre el discurso de paz de Pastrana y el que hizo Uribe. Sabemos que Pastrana le dio estatus político a las Farc para poder negociar. En ningún momento, en los comunicados a lo largo de las negociaciones, se habla ni de terroristas, ni de ‘narcoguerrilla’, pues Pastrana les dio carácter de actor político. En el discurso de posesión de Andrés Pastrana, aunque él menciona a las Farc, jamás sugiere que ellos tengan relación con el narcotráfico. Cuando entra Álvaro Uribe, primero dice que no hay guerra ni conflicto armado: así le arrebató el estatus político del conflicto y a las Farc, y lo convirtió en “ataque terrorista”. Lo particular de esto es que Uribe dice que no hay conflicto pero hace un proceso de paz y negocia con unos actores armados, que fueron las AUC. Uno se pregunta: si no hay conflicto ¿para qué se negocia con determinado grupo?, si son delincuencia común, uno no negocia con ellos. -¿Por qué consiguió tanta aceptación el discurso de reducir el conflicto interno a una amenaza terrorista, después de 2002? Influyeron los atentados del 11 de septiembre. A partir de 2002 la palabra “terrorismo” se instauró en el discurso global como el principal enemigo. Desaparecen los presos políticos o la palabra guerrillero; cualquier acto que sea realizado contra las poblaciones o instituciones se convierte en terrorismo. Ello genera paranoia, locura. En un solo discurso de Uribe, de tres páginas, él menciona 25 veces las palabras terrorismo y terrorista. -¿Cómo era el discurso de las AUC para referirse al Estado? En el caso de las AUC hay dos momentos. En el primero Carlos Castaño hace los discursos, los firma y son sumamente beligerantes. En uno de los comunicados, donde él habla de Uribe, lo denomina “el presidente de la esperanza”. El discurso cambia cuando Carlos Castaño desparece del mapa y entra Mancuso a hacer los comunicados de las autodefensas, y empiezan a firmar en Bloque, ya no lo firmaba una sola persona, sino que mostraban unidad. Contra Pastrana las AUC decían de todo. Caguan-¿Y cómo era el de las Farc? Pasaba igual. Al comienzo de los diálogos hablaban a favor de Pastrana; después cambian el discurso cuando se rompe el proceso. Se intensifica su beligerancia en contra cuando Álvaro Uribe llega a la presidencia. En uno de sus comunicados, las Farc le piden la renuncia a Uribe. Las Farc se consideraban un Estado. En 1998, ellos asesinaron a unos indigenistas estadounidenses, y en un comunicado dijeron que los mataron porque no tenían el permiso para entrar al territorio. Cuando uno lee eso, se asume que ellos creían ser los dueños del territorio y ser el Estado allí. En el caso de las AUC es más gracioso todavía, porque ellos asumen que sí hay Estado, pero hablan de uno incapaz. Lo reconocen, pero sienten que ellos pueden ser mucho mejores que la institucionalidad vigente. Creen que el Estado es un hermanito chiquito, que no sabe manejar el país, y entonces llegaron a salvarlo. Por eso el famoso documento de la tarea de “refundar nuestra patria”. Las Farc y las AUC se asumían como salvadores para-estados. -¿Las Farc, en su discurso, elogiaban la zona de despeje en el Caguán para mantenerla como arma de batalla en negociación? En todos los discursos que uno lee, siempre hay una mención de la zona de distensión. Y la conciben distinto a la del gobierno, pese que los dos actores se referían a ese despeje mil veces. Las Farc asumían que la zona de distensión era un territorio en el cual no había autoridad, y el Gobierno Pastrana asumía que la zona de distensión era un territorio donde la autoridad estaba presente pero dejaba el espacio para que las Farc se movilizaran. Por eso es que hubo peleas: las Farc reclamaban que el ejército no apareciera allí, y el gobierno les decía que no podían dejarlo sin autoridad. -¿Qué decían las AUC durante el proceso del Caguán, y qué dijeron las Farc cuando salió Justicia y Paz? La escalada de las actuaciones de los paramilitares fue muy alta en la época del Caguán. Muchas masacres, ataques. La concepción de los paramilitares era de llamar la atención porque el gobierno estaba enfocado exclusivamente en discutir con las Farc. Entonces los comunicados de Castaño decían que Pastrana le regalaba la patria a la guerrilla, que era un vendido, que Colombia estaba en manos de la guerrilla. Un discurso fuerte. Lo mismo decía la guerrilla en el Gobierno siguiente. Decían que Uribe le había entregado el país al paramilitarismo. -¿Alguna curiosidad sobre los discursos presidenciales en esas épocas? En el primer discurso de Álvaro Uribe, el de posesión, el presidente anunció que se iba a reelegir y nadie se dio cuenta. Dijo que 4 años no eran suficientes (Textualmente: En 4 años será imposible resolverlo todo). Y utiliza dos figuras históricas: Santander y Simón Bolívar de forma tal que deja la sensación de que él se inviste como el tercer prócer: como que hubo un Santander un Bolívar y ahora vengo yo. -¿Siempre hubo unidad en los discursos tanto de ‘paras’ como de guerrilla? Las Farc tienen una norma y es que casi siempre firman sus comunicados en bloque. Eso envía el mensaje de fortaleza y de que actúan de manera consensuada y unida. En el caso de las AUC no. Al comienzo solo firmaba Castaño. Cuando comienzan los problemas de Castaño, y su desaparición, Mancuso toma la vocería y empieza a firmar. Pero al interior deciden que se tienen que mostrar fuertes y unidos, así que firman por bloque, y muestran una actitud de estar poniendo la cara como grupo.
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