¿Qué implica el ‘oso’ de población del DANE?

1 de octubre del 2018

Los resultados preliminares del Censo nacional realizado este año provocaron una sorpresa. Principalmente porque se estimaba que se superarían los 50 millones de colombianos, pero resultó que no se alcanzarán ni siquiera los 42 millones. ¿Qué implica que el DANE se haya descachado en cerca de ocho millones de personas? El Departamento Administrativo Nacional de […]

Censo población DANE

Ilustración KienyKe.com

Los resultados preliminares del Censo nacional realizado este año provocaron una sorpresa. Principalmente porque se estimaba que se superarían los 50 millones de colombianos, pero resultó que no se alcanzarán ni siquiera los 42 millones. ¿Qué implica que el DANE se haya descachado en cerca de ocho millones de personas?

El Departamento Administrativo Nacional de Estadística suele hacer un proyección de los cambios en el número de población, con base en los datos del Censo más reciente, que para los años pasados correspondía al conteo realizado en el año 2005. Basado en los datos recolectados en ese año, la entidad estima que la población es un total de 49.971.337, pero con los resultados del 96.7% del Censo se han contabilizado 41.2 millones de personas.

Fuente: página online del DANE, aparece la comparación de población del Censo de 2005 y el estimado de 2018.

Esto significa que se han utilizado datos poblacionales sobrestimados durante 13 años. Lo cuál podría tener implicaciones económicas, debido a que este dato se utiliza para la formulación de algunas políticas públicas y en la estimación de otras cifras como la canasta familiar, tasa de desempleo y asignación de recursos.

Juan Fernando Pérez, profesor de la Facultad de Matemáticas de la Universidad del Rosario y PhD en Ciencias de la Computación, afirmó en diálogo con KienyKe.com que una estimación podría afectar la destinación de recursos. “Podrías estar priorizando poblaciones que ya no son tan grandes como lo fueron, como por ejemplo los jóvenes, que actualmente es mucho menor de la que teníamos en 2005, los recursos que se dediquen a educación necesitan tener la población real y no una proyección errada como en este caso se está proyectando”, afirmó.

Asimismo, Pérez comentó que un desfase en el estimado podría provocar que se asignen más recursos a poblaciones que se han reducido en tamaño y ya no los necesitan, o que de igual forma se asignen menos a algunas que han sufrido crecimientos que no se representan en las estadísticas.

Ricardo Borda, coordinador del programa de Estadística de la Universidad El Bosque, aseguró a este medio que las implicaciones económicas podrían ser mayores, “si las proyecciones están mal hechas y tenemos un desfase grande, eso va a implicar errores metodológicos gravísimos, porque se planean mes a mes estudios por muestreo sobre el sector agropecuario, sobre la canasta familiar, estudios sobre sexualidad y si tomamos como referencia la proyección de población, habría un problema grave”, afirmó Borda.

Fuente: página del DANE, resultados preliminares de el Censo 2018.

Una de esas implicaciones económicas la explica el profesor Erick Behar, decano de la Faculta de Ciencias Administrativas y Contables de la Universidad Central: “Uno de los temas más preocupantes es el envejecimiento. Recordemos que está atado al problema pensional en donde no superamos el 24% de cobertura y la informalidad pesa al no haber contribuciones suficientes para cubrir el hueco pensional”.

Es decir que en un estimado errado sobre la natalidad y el envejecimiento de la población, no se podría estimar el déficit del sistema pensional, no se tiene una base real para saber quiénes deberían contribuir, quienes están contribuyendo y quienes están cobrando pensión en el país. Cabe mencionar que los resultados preliminares del actual Censo estimaron que el índice de envejecimiento se duplicó, mientras el de juventud se redujo a la mitad.

Según Behar, también se podrían ver afectados aspectos como una distribución ineficiente de recursos de
un presupuesto erróneamente fundamentado, ineficiencia en partidas presupuestales que deben ser ajustadas y trasladadas, riesgos de pérdida de recursos por corrupción al no tener números certeros de beneficiarios, por ejemplo, de subsidios.

¿Qué provocó este error?

Tanto Pérez como Borda coinciden que la zancadilla de las cifras fue causada por los cambios sociales que ha sufrido Colombia en la última década. “Podrían haber no medido las variables indicadas como la migración, el número de hijos que tendría una pareja, los recursos de los que dispone una familia y demás”, aseguró Borda.

“El problema con ese tipo de proyecciones es que a medida que pasa el tiempo la sociedad va cambiando y las tasas de natalidad van variando, la gente dura más tiempo y todos esos cambios sociales no se capturan en la medida en que van ocurriendo sino hasta que se vuelva a hacer otra medición”, explicó Pérez.

Es decir que mientras antes las familias tenían un amplio número de hijos, en la actualidad prefieren no tener o solo tienen uno. Asimismo, según afirma Pérez, de 2000 a 2015 la clase media creció, las personas dejaron de tener tantos hijos o no tenerlos y los hogares se redujeron a parejas o personas solas. Cambios culturales y sociales que afectan las proyecciones que están basadas en una imagen que pierde vigencia con el tiempo.

Aunque no es la primera vez que pasa, en esta ocasión podría ser un amplio margen al ser una cifra cercana a los 8 millones. Por ejemplo, la proyección del Censo de 1993 al de 2005 también se obtuvo un margen de error de 3.150.552 personas, que según documentos del DANE se debió a la estimación de tasas de natalidad, migración y mortalidad.

Como propuesta para evitar esta situación hay dos salidas que se podrían considerar, dado que la sociedad no deja de mutar constantemente. Uno de ellos es el que se realice con más frecuencia el el censo, con una diferencia máxima de 10 años. Otra, según propone Pérez, es que en algunos países se lleva un registro en cada barrio o administración distrital, en el que las personas están obligadas a inscribirse, con lo cual se puede evidenciar casi que en tiempo real cómo cambia la población.

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