
Este viernes 19 de julio, el nombre de María Alejandra Benavides Soto, exasesora del ministro de Hacienda, Ricardo Bonilla fue centro de atención luego de que se diera a conocer que su computador había desaparecido en circunstancias aún no esclarecidas, un incidente que ha avivado las llamas de la controversia en un entorno ya tenso por acusaciones de corrupción.
Este hecho toma relevancia especialmente después de que Olmedo López la vinculara al escándalo de corrupción en la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), que ha desatado una investigación preliminar.
Esta pesquisa no solo incluye a Benavides Soto, sino también a figuras prominentes como el director de Inteligencia Carlos Ramón González, el exministro Luis Fernando Velasco, y Sandra Ortiz, exconsejera bajo escrutinio.
Según su hoja de vida, María Alejandra Benavides Soto ha estado involucrada en el ministerio de Hacienda y Crédito Público desde el año 2020.
Su carrera no solo abarca el ámbito gubernamental, sino que también tiene un pasado en la arena política, habiendo trabajado en la campaña a la Gobernación de Cundinamarca en 2019 con el candidato Wilson Flores Vanegas.
Este reciente incidente con la desaparición de su computador se suma a la pérdida reportada de un disco duro y una memoria RAM en las oficinas de Sandra Ortiz, subrayando preocupaciones sobre la seguridad de la información en medio de la investigación preliminar tras lo señalado por el exdirector de la UNGRD.
La figura de Benavides Soto ahora se encuentra en el epicentro de un debate nacional sobre transparencia y ética en el servicio público. Su conexión con el caso UNGRD ha puesto bajo el microscopio no solo su gestión como asesora, sino también las prácticas administrativas en el ministerio de Hacienda durante su tiempo de servicio.