Semáforo de encuestas 2026: lo que muestran, lo débil y lo que niegan

Lun, 26/01/2026 - 12:44
Tras el fin de la veda, varios sondeos salieron casi al tiempo. Esta guía explica por qué difieren y qué lecturas sí resisten los datos.
Créditos:
Inteligencia Artificial

En estas últimas semanas, tras levantarse la veda de encuestas, el país vio una ráfaga de sondeos presidenciales publicados en pocos días. El cambio fue brusco, dado que pasamos de atravesar varios meses sin “fotografías” del ánimo electoral a una saturación de dicho contenido.

Sin embargo, aquí hay un problema clave y es que ahora, cuando reaparecen las encuestas, lo hacen casi al mismo tiempo y con resultados que no siempre coinciden entre sí. Si bien eso no significa que unas “mientan” y otras “digan la verdad”, lo que nos muestra son diferencias claves de cómo se hacen.

¿Por qué difieren?: metodologías que cambian la foto

La variación empieza por el modo de recolección de los ciudadanos consultados, ya que la ley no establece un método único para realizar entrevistas, así que cada firma lo hace a sus intereses y presupuestos.

El Centro Nacional de Consultoría (CNC), por ejemplo, hizo trabajo presencial del 15 al 21 de enero con 2.202 personas en 56 municipios. Por su parte, Guarumo y Ecoanalítica, entre el 14 y el 22 de enero, consultaron 4.245 personas en 83 municipios. AtlasIntel, en cambio, trabaja con panel online en su medición para Revista Semana, y firmas como GAD3 o modelos mixtos se apoyan en llamadas telefónicas o metodologías combinadas.

Esto no es un dato menor, pues la forma en la que se acerca a los ciudadanos cambia su respuesta: no responde igual quien está en casa y abre la puerta, quien atiende un teléfono fijo o celular, o quien participa en paneles digitales. También cambia el peso de lo urbano y lo rural, o de ciertos rangos de edad.

La otra gran fuente de diferencias son las listas de candidatos presidenciales y la forma de tratar a los indecisos. Algunas mediciones incluyen muchos nombres de candidatos (hasta decenas) y otras plantean escenarios más cerrados. Y, además, no todas reportan igual el “no sabe”, el “ninguno” o el voto en blanco: a veces aparecen como bolsa separada, a veces quedan menos visibles o se ponderan.

Por eso se dan saltos que desconciertan. Un ejemplo claro: Paloma Valencia aparece cerca del 7% en Guarumo, pero ronda el 2% en el CNC. Al revés con Sergio Fajardo: marca casi 10% en el CNC, pero cae por debajo del 4% en Guarumo. Son diferencias grandes, sí, y muestran que el método importa tanto como el momento.

Lo que nos muestran las encuestas

Semáforo en verde: lo que las encuestas sí confirman

Independientemente de las diferencias de los mecanismos de cada encuesta, hay tres coincidencias fuertes.

  • Iván Cepeda es el puntero del momento. En Guarumo/Ecoanalítica aparece con 33,6% y, aunque los porcentajes exactos cambian, el patrón general lo deja en el primer lugar.
  • La elección va a segunda vuelta. Ningún candidato se acerca al 50% + 1. Incluso el líder se mueve, en general, entre el 30% y 35%, y el resto del voto está muy repartido.
  • La contienda se ve dominada por dos polos. En la mayoría de mediciones, Abelardo de la Espriella figura como principal perseguidor, en una franja que suele moverse entre 15% y 22%. Más allá de esos dos, el resto queda lejos y con apoyos pequeños y dispersos.
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Semáforo en amarillo: lo que queda “a medias”

La gran pregunta sigue siendo quién acompaña al puntero en un eventual balotaje. Aunque De la Espriella suele estar segundo, su lugar no está blindado: el segundo cupo depende de algo muy terrenal, no de teoría, sino de alianzas y de cómo se ordenen los sectores.

Ahí entran las consultas del 8 de marzo (simultáneas con las legislativas). En la consulta de derecha y centroderecha, por ejemplo, las encuestas no coinciden del todo: Guarumo muestra a Paloma Valencia ganando con alrededor de 22%, por encima de Vicky Dávila (cerca de 15%) y Juan Manuel Galán (cerca de 14%). El CNC, en cambio, encuentra un panorama mucho más apretado: Valencia 15,7%, Dávila 15,1%, Galán 14,2%. Con esa cercanía, cualquier variación de participación cambia el orden.

También está la bolsa grande de indecisos y “ninguno”. En primera vuelta, el CNC registró 16,1% en “ninguno” y 7,5% de indecisos: casi un cuarto del electorado sin preferencia clara. En escenarios de segunda vuelta, esa incertidumbre crece: un Cepeda vs. De la Espriella puede tener entre 26% y 29% de blanco o “no sabe”, y contra Fajardo la indecisión puede superar el 30%. Es decir, hay mucho voto que todavía no se asigna.

Semáforo en rojo: lo que los datos no sostienen

Dos tesis no quedan respaldadas por el conjunto de estudios.

  • No hay evidencia consistente de que la derecha ya haya superado al puntero. La medición pone a De la Espriella por encima de Cepeda (AtlasIntel/Semana, con 28% vs. 26,5%) aparece como un caso atípico frente a otras encuestas que mantienen a Cepeda arriba y, además, lo ven competitivo en segunda vuelta.
  • Tampoco se puede decretar el destino de Sergio Fajardo. Con diferencias tan grandes entre mediciones (casi 10% en una, menos de 4% en otra), hoy los datos no permiten decir ni que está fuera ni que ya está adentro.

La foto que dejan la multitud de encuestas es útil, pero siempre deben tomarse con cautela: confirma un líder y una segunda vuelta casi inevitable, deja abierta la pelea por el segundo cupo y le pone freno a lecturas tajantes basadas en un solo sondeo.

 

Creado Por
Samuel Guerra
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