Durante años, Colombia se contó una historia cómoda: aquí se produce, pero no se consume. Esa idea ya no se sostiene.
El consumo de drogas en el país está creciendo, se está diversificando y, sobre todo, se está normalizando. Ya no ocurre solo en los márgenes: está en colegios, en parques y en espacios cotidianos donde antes parecía impensable.
El dato más inquietante está en la edad de inicio. El consumo empieza cada vez más temprano, con promedios alrededor de los 13 años, e incluso hay casos que comienzan antes. Ese cambio no es menor: redefine el problema y lo vuelve más profundo.
Más acceso, más variedad, menos estigma
El mercado también cambió. Hoy hay más acceso, más variedad y menos barreras. Las sustancias circulan con facilidad y el consumo empieza a perder estigma. La droga dejó de ocultarse como antes.
Y mientras eso ocurre, la conversación pública sigue mirando hacia otro lado. Se habla de narcotráfico, de cultivos y de rutas, pero el consumo, el que ocurre dentro del país, avanza sin el mismo nivel de atención.
- Le puede interesar: Sophia canta: el día que el alma se volvió opcional
Colombia enfrenta una realidad incómoda: el problema ya no está solo afuera. Está adentro y crece en silencio.
La pregunta ya no es si hay consumo.
La pregunta es hasta cuándo estamos dispuestos a seguir ignorándolo.
