Un bebé de Ohio padecía de un defecto congénito en un bronquio que impedía que su tráquea funcionara bien, lo que lo afectaba a la hora de respirar. Médicos en Michigan vieron la oportunidad para implantar su primera tráquea artificial hecha de partículas de plástico, en Kaiba Gionfriddo cuando tenía 3 meses de nacido, hoy luego de año y medio, Kaiba se ha salvado. La tráquea artificial, que se imprimió con tecnología 3D, se desintegrará en 3 años mientras el verdadero tejido del órgano del bebé se restaura.
