La Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá se encuentra en una posición más robusta para enfrentar las proyecciones de sequía asociadas al fenómeno de El Niño en el segundo semestre del año. Así lo confirmó Diego Montero, gerente de sistema maestro del acueducto de Bogotá, en diálogo con KienyKe.
El funcionario explicó que la entidad cuenta con mejores herramientas operativas y de infraestructura gracias a inversiones que rondan el medio billón de pesos en la optimización de sus plantas.
El principal ajuste estratégico se concentra en la planta de tratamiento de Tibitoc. El objetivo es tratar un mayor caudal del río Bogotá para reducir la exigencia sobre el sistema Chingaza, permitiendo que los embalses de Chuza y San Rafael mantengan su capacidad.
"Esos cambios operativos en los que privilegiamos la producción en Tibitoc, para quitar presión a Chingaza y que se llenen en este momento esos embalses, son los que nos van a permitir tener una mucha mejor condición en caso de que vengan algunos meses de sequía en el segundo semestre de este año", dijo Montero.
Respecto a la continuidad del servicio, el funcionario fue enfático en señalar que están haciendo todo lo necesario para que no ocurra ningún impacto en el suministro, por lo que no se tienen previstos cortes de agua.
Los embales, don niveles positivos
Actualmente, los niveles de los embalses muestran un panorama favorable en comparación con periodos anteriores. Según Montero, el sistema Chingaza registra un nivel agregado de entre el 48 % y 49 %, situándose casi 20 millones de metros cúbicos por encima de la curva de referencia. Por su parte, el agregado norte, que regula el río Bogotá mediante los embalses de Tominé, Neusa y Sisga, se encuentra cerca al 56 %. Esta situación aporta tranquilidad para controlar la producción y garantizar el abastecimiento.
"Es importante que la ciudadanía conserve esas buenas prácticas que adquirió durante la restricción, como duchas cortas, usar la lavadora solo con la carga llena, cerrar la llave mientras no se necesita, no lavar carros o fachadas con manguera, revisar los tanques y las conexiones en sus conjuntos y edificios, porque eso nos va a permitir conservar y proteger el recurso en caso de que vengan meses de sequía", agregó.
Se mantienen las buenas costumbres de ahorro
Un dato relevante compartido por el gerente refleja la transformación en los hábitos de consumo de la capital. En el año 2023, la ciudad consumía 17.3 metros cúbicos por segundo. En la actualidad, en 2026, a pesar del incremento demográfico de aproximadamente 150.000 nuevos habitantes, el consumo se mantiene exactamente en la misma cifra de 17.3 metros cúbicos por segundo. Montero atribuyó este comportamiento a las dinámicas de optimización adoptadas por los sectores comercial e industrial, así como a los pequeños gestos cotidianos de los residentes en sus hogares.
Frente a las alteraciones temporales en las características del agua, se aclaró que los cambios operativos y el movimiento de válvulas modifican la velocidad del líquido en las tuberías, lo que genera fenómenos momentáneos de coloración en zonas como el norte de la ciudad.
"La empresa hace unas labores operativas de lavado de hidrantes para quitar esa coloración de las redes, pero si es usual que cuando hacemos esos movimientos pueda salir esa agua que, hay que aclarar, es totalmente potable, pero que su presentación tiene una una pequeña coloración y por eso hacemos ese tipo de maniobras en las que ustedes a veces ven en la calle que tenemos los hidrantes abiertos", dijo.
Piensan a largo plazo
Con la mirada puesta en el largo plazo, el Acueducto de Bogotá estructuró la estrategia de seguridad hídrica de la ciudad con un horizonte hacia el año 2100. Este plan, desarrollado con el apoyo del Banco Mundial y consultores ingleses, evalúa miles de escenarios de cambio climático para definir las futuras inversiones en infraestructura.
Uno de los pilares de esta iniciativa es el reúso de aguas residuales tratadas. En ese sentido, la empresa gestiona ante las autoridades ambientales los permisos para que parte de los 5.5 metros cúbicos por segundo de agua tratada que genera la PTAR Salitre pueda ser aprovechada por industrias como la de la construcción y sistemas de refrigeración.
Finalmente, la gestión contra las pérdidas de agua se convirtió en una prioridad institucional mediante la creación de una gerencia exclusiva para abordar el problema. Apoyados en una hoja de ruta diseñada junto a la Universidad de los Andes, la empresa logró recuperar el año pasado cerca de 10 millones de metros cúbicos de agua entre la reparación de fugas y la detección de conexiones ilegales.
