El taller de un artista suele ser un espacio cerrado, un lugar de prueba, de error y de obras que esperan su momento. Carlos Salas decidió abrirlo y convertirlo en el punto de partida de su nueva exposición “Vislumbres, desde lo profundo del taller”, que se inaugurará el próximo 16 de abril en la Galería Baobab, en el marco de ARTBO Fin de Semana.
La muestra no se construye desde lo nuevo en sentido estricto, sino desde el regreso. Salas recupera piezas que permanecían guardadas y las pone en diálogo con su obra actual, en un gesto que tiene algo de arqueología y algo de memoria, donde el pasado irrumpe en el presente como lo hacen los recuerdos en medio del pensamiento.
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Ese cruce da sentido al concepto de “vislumbre”, una idea que atraviesa su trabajo reciente y que se relaciona con aquello que apenas se deja ver, que no se define del todo y que aparece en la interpretación. Su pintura, más que buscar la imagen, prescinde de ella y se mueve en un terreno donde la forma no se impone, sino que surge.
Con más de cuatro décadas de trayectoria, Carlos Salas ha construido una obra marcada por la exploración constante. Formado como arquitecto en la Universidad de los Andes y con estudios en Bellas Artes en París, ha participado en exposiciones dentro y fuera del país y ha sido parte activa de espacios fundamentales para el arte contemporáneo en Colombia. Sin embargo, más allá del recorrido, esta exposición no funciona como una retrospectiva, sino como una revisión abierta de su propio proceso.
A esa trayectoria se suma un vínculo con el periodismo. Carlos Salas es el creador de la estatuilla de los premios Xilópalo de KienyKe, una pieza en madera fosilizada que simboliza el paso del periodismo tradicional al digital. Durante más de una década también dirigió la revista Mundo, dedicada al arte.
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En ese sentido, “Vislumbres” propone una lectura distinta, no se trata de mirar lo que fue, sino de entender cómo ciertas obras, incluso después de haber sido guardadas, siguen activas y dialogando con el presente. La experiencia reciente del artista, incluyendo su paso por Marruecos, también ha influido en esta etapa, en la que retoma lenguajes explorados anteriormente y los reinterpreta desde otra perspectiva.
La exposición estará abierta hasta el 14 de mayo en la Galería Baobab, en Bogotá, y más que ofrecer respuestas, plantea una pregunta silenciosa sobre el proceso creativo, sobre lo que permanece y sobre aquello que, incluso en reposo, sigue teniendo algo por decir.
