Las implicaciones de la declaración de emergencia climática en Bogotá

10 Noviembre 2020, 08:10 AM
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El proyecto plantea medidas como el día sin carne, cambios en el relleno Doña Juana y el ordenamiento territorial alrededor del agua.

En el Concejo de Bogotá se aprobó un proyecto de acuerdo histórico en materia de protección al medioambiente, los cabildantes declararon la emergencia climática para la ciudad, decisión que tiene varias implicaciones en diferentes aspectos.

La concejal Susana Muhamad, autora del proyecto, señaló que las consecuencias del cambio climático ya están afectando al planeta, expuso que es el siglo de la emergencia y afirmó que la corporación debe hacerle seguimiento a este tema. 

En su cuenta de Twitter celebró la decisión y agradeció a las personas y organizaciones que hicieron parte del proyecto: "Gracias al trabajo colectivo de ciudadanos, activistas, organizaciones ambientales, instituciones educativas, al Concejo de Bogotá y Secretaría de Ambiente se declara Emergencia Climática en Bogotá". 

La iniciativa busca reducir la vulnerabilidad de los habitantes de Bogotá y de los ecosistemas que conforman la ciudad frente a los efectos de la emergencia, además, marca la hoja de ruta para fortalecer las capacidades contra la reducción de gases de efecto invernadero y una transición a energías renovables, entre otros.

 

"Agradezco a la autora y ponentes del proyecto por el excelente trabajo conjunto con la Administración Distrital que, sin duda, nos impone tareas, actividades y obligaciones con una vara muy alta, pero que nos dejará en una posición mucho más fuerte y robusta para enfrentar este enorme reto de toda la humanidad", aseguró la secretaria de Ambiente, Carolina Urrutia.

¿Cuáles son las implicaciones de la emergencia climática?

El proyecto está constituido por 11 artículos que a su vez plantean diez mandatos y más de 40 estrategias para que la Alcaldía de Bogotá desarrolle diferentes programas en busca de la protección del medioambiente.

Uno de los mandatos refiere al ordenamiento territorial alrededor del agua y los socioecosistemas, e invita a la administración a reconocer al agua como elemento ordenador del territorio, un derecho fundamental indivisible del derecho a la vida para las actuales y futuras
generaciones y esencial para lograr la justicia climática.

Otro punto es la Protección de la Estructura Ecológica Principal y la biodiversidad y busca restaurar la estructura ecológica principal con fuentes de financiación y responsables claramente definidos y como proceso permanente de corto, mediano y largo plazo, para la recuperación de servicios ecosistémicos. 

 

También se concerta el tema de la promoción de la soberanía y seguridad alimentaria, allí se detalla que el Distrito adoptará las medidas necesarias para integrar en el Plan de Abastecimiento Alimentario de la Región Central y en la Política Pública de Seguridad Alimentaria y Nutricional para Bogotá dicho enfoque, a través de redes de distribución y acceso a alimentos en el primer y segundo anillo de provisión alimentario de la ciudad.

Uno de los mandatos que ha causado más controversía es el de  la transición energética y reducción de gases efecto invernadero, el cual señala que la administración adoptará medidas urgentes para sustituir el uso de combustibles fósiles en los sistemas de la ciudad, con el fin de disminuir en un 50% las emisiones de gases efecto invernadero al año 2030, con referencia al año 2020.

Además, se solicita a la administración distrital adoptar la celebración del día sin carne, iniciativa que ha sido muy comentada en redes sociales por el trasfondo que existe frente a esta eventual medida. 

Uno de los primeros en criticar este punto fue Jose Félix Lafaurie, presidente ejecutivo de Fedegan: "Los gobiernos "progresistas" y "alternativos" le apuestan a estas estupideces. Primero establecerán un día sin carne y luego, como Venezuela, serán todos los días sin carne, ni leche, ni trabajo, ni nada", señaló en su cuenta de Twitter.

Cabe aclarar que, el "día distrital sin consumo de carne" es una propuesta en torno a contemplar alternativas nutricionales que le permitan a Bogotá su abastecimiento sin la producción de proteína animal, pero no es una obligación que deban seguir los habitantes de la capital del país.

Con respecto a la prevención y atención por riesgos en salud en cambio climático, la ciudad tendrá que incorporar la variable climática en la política del sistema distrital de salud y fortalecer las capacidades del sector en materia de prevención y para hacer frente a las consecuencias que representa el cambio climático en la salud de las personas.

En relación con el relleno Doña Juana, se estipula que la administración formulará e implementará una solución integral frente al manejo, procesamiento y disposición final de los residuos sólidos, a su vez incorporará a los diferentes actores de la cadena de los residuos sólidos en esta propuesta y procederá al cierre del relleno en sus actuales condiciones de operación. 

Otros mandatos corresponden a la economía solidaria, resiliencia y trabajo decente, educación y participación para una nueva ética ambiental, innovación científica y democratización del conocimiento y ecourbanismo y construcción sostenible para un territorio
resiliente que se adapte y mitigue el cambio climático.

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