Konciencia
El camino comienza con preguntas sencillas: ¿qué estoy sintiendo? ¿qué necesito? ¿qué estoy soportando por miedo? ¿en qué momento dejé de escucharme?
Sin advertirlo, convertimos a la pareja en refugio, medicina y respuesta para todo aquello que aún no comprendemos de nosotros mismos.
Nos acostumbramos a reaccionar con rapidez, pero cada vez dedicamos menos tiempo a reflexionar.
Poco a poco dejé de buscar una agenda y comencé a encontrar una vida.
La aceleración se volvió costumbre. El agotamiento se romantizó. Y la ansiedad comenzó a disfrazarse de productividad, disciplina y aparente éxito.
Hay una extraña adicción a inundar el día con frases célebres, como si repetirlas bastara para vivirlas.
Una de las razones por las que muchas relaciones fracasan es que las personas se comprometen antes de madurar psicológicamente.
Muchos creen haber llegado tarde al amor porque conocieron personas equivocadas, promesas vacías y despedidas dolorosas.
La autenticidad no consiste en decir todo lo que sientes, como si el mundo fuese tu confesionario personal.
Nos volvimos expertos en funcionar, pero analfabetas en sentir. Y el cuerpo —que no es ingenuo— empieza a hablar.
El amor de Jesús desborda. No es emoción… es decisión. No es apego… es expansión. No es posesión… es entrega.