La invencible Selección Colombia en la Copa América 2001

Publicado por: juan.leon el Lun, 14/06/2021 - 07:00
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El primer torneo de Copa América celebrado en Colombia 2001 también fue el único título ganado por la Selección ‘tricolor’ en su historia.
La invencible Selección Colombia en la Copa América 2001
Créditos:
Archivo particular

La Copa América 2001, organizada por Colombia, fue un torneo que quedó para la historia por su particularidad en cuanto a lo deportivo y lo extrafutbolístico también. Desde el anuncio oficial de la sede, el campeonato continental despertó diferentes reacciones dadas las circunstancias por las que atravesaba el país.

Bajo el mando de Andrés Pastrana, Colombia recibía por primera vez este certamen que coincidió con el auge del conflicto armado, protagonizado principalmente por las ahora desmovilizadas FARC, las cuales sembraron el terror no solamente entre los ciudadanos colombianos, sino también en una de las selecciones más importantes que participarían en esta Copa América: Argentina.

Tras la denuncia de amenazas en contra de la ‘albiceleste’ y su posterior retiro del certamen, este equipo tuvo que ser reemplazado por el combinado nacional de Honduras. Así, con todos los conjuntos listos para iniciar la edición número 40 del campeonato, los elencos de Ecuador y Chile dieron la patada inicial en el Estadio Metropolitano de Barranquilla.

Por su lado, la Selección Colombia tendría que esperar algunas horas para llevar a cabo un debut que marcaría el comienzo de su camino hacia la gloria. Las sensaciones desde el interior de la plantilla nacional eran de pleno optimismo, según lo describió el propio Francisco Maturana, el entonces estratega de la escuadra ‘tricolor’.

"En la Copa América de 2001, al llegar a Barranquilla, sentíamos que, si la hacíamos en el país, era para ganarla”, confesó el director técnico para Caracol. Asimismo, Maturana creía plenamente en sus futbolistas, al considerar que “esa Selección de Colombia tenía alma y buenos jugadores”.

La confianza del seleccionador no fue en vano. Ésta generación de futbolistas consiguió tallar el nombre del país en el trofeo de la cameponato por primera vez en toda la historia. Aunque, en ocasiones, distintos personajes relacionados al fútbol han intentado quitarle mérito a la victoria del combinado nacional, la Selección logró algo que pocos equipos sudamericanos ha conseguido, llegar a la final invicto y sin haber encajado un solo gol.

Venezuela, Ecuador, Chile, Perú, Honduras… La ‘tricolor’ fue venciendo uno por uno a cualquier rival que se le atravesara en su senda al triunfo. La escuadra de Maturana no sólo se conformó con ganar, sino que también gustó.

A pesar de que los nombres propios de los jugadores colombianos no eran lo suficientemente resonantes en el fútbol europeo, ‘Pacho’ fue capaz de consolidar un buen equipo que se entendía en el juego y sabía hacer lo necesario para ganar.

Tras superar todas las fases previas, la Selección Colombia llegó a la gran final. El partido se disputaría el 29 de julio frente al conjunto de México en el Estadio El Campín de Bogotá y Francisco Maturana había convocado una charla técnica en la mañana de ese día.

Todos los futbolistas se congregaron para culminar la preparación del compromiso, pero el entrenador notó la ausencia de dos futbolistas: Iván Ramiro Córdoba y Mario Alberto Yepes.

La pareja de zagueros centrales había tenido un lapsus la noche anterior. Ambos jugadores dieron por hecho que el otro pondría el despertador y ninguno de los dos se levantó a tiempo al siguiente día.

Llegamos al salón a la carrera, asustados y apenados. Presentamos las excusas del caso y dijimos que estábamos dispuestos a pagar la multa”, narró Yepes.

Adicionalmente, Iván Ramiro confesó que “dormimos poco por los nervios antes de la final con México. Ellos tenían un gran equipo con Borgetti, Márquez y además estaban adaptados a jugar en la altura”.

De todas formas, la única respuesta que vino por parte de Francisco Maturana fue “ustedes la tienen que pagar con el título de la Copa América”; algo que el propio Córdoba entendió a la perfección, pues horas más tarde se vistió de héroe convirtiendo el gol de la gloria.

“Fue una jugada preparada: yo corría para atrás y después ganaba adelante. Me estaba marcando el delantero Jared Borgetti, y eso fue bueno porque el delantero es más dormido para marcar, no tiene esa adrenalina del defensor los 90 minutos.

Me lo llevé para atrás, y sabía que en velocidad le podía ganar la posición. Y la metí de cabeza. En la celebración medio me caigo, volteo y veo que el balón ya está adentro. No sabía cómo celebrar. Corrí, cerré los puños, me tiré al piso a esperar a los compañeros. Después no podía respirar, todos estaban encima, pero ahí podía morir", fueron las palabras del histórico defensor.

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