El futuro del fútbol colombiano es prometedor, o por lo menos así lo certificó la Selección Colombia Sub 17. El equipo dirigido por Freddy Hurtado hizo historia este domingo al consagrarse campeón del Sudamericano de Paraguay, tras golear en la final (4-0) a Argentina.
La definición tuvo todos los tintes de una final épica: drama técnico, una espera interminable y una explosión de fútbol colombiano en el complemento. Ni la falta de luz pudo apagar su ambición de título.
El apagón que enfrió la final
Fue un duelo que, en sus primeros 20 minutos, se vio marcado por la estrategia. Ambos equipos se medían con respeto, con un juego trabado en el mediocampo y nula profundidad en las áreas.
Sin embargo, el verdadero protagonista del primer tiempo no fue un jugador, sino la infraestructura. Al minuto 30, una falla técnica en la iluminación obligó a detener el encuentro. La incertidumbre reinó en el estadio hasta que, trece minutos después, los ingenieros lograron solucionar el inconveniente. Con la luz de vuelta, el juez central añadió 15 minutos de reposición para compensar el bache.
Pero con la reanudación el guion cambió drásticamente. Colombia salió decidida a romper el cerrojo argentino. Aunque Samuel Martínez dio el primer aviso al 52' con un remate peligroso, la balanza se desequilibró definitivamente al minuto 60, cuando Miguel Agámez desenfundó un potente remate de media distancia para abrir el marcador y poner el 1-0 parcial antes del descanso.
Ráfaga de goles y emociones
Con la ventaja al inicio del segundo tiempo, Colombia no perdonó. Al minuto 55, Matías Caicedo exhibió su jerarquía con una definición precisa de cabeza para poner el 2-0. Y tan solo tres minutos después, al minuto 58, Miguel Agámez reapareció para sellar su doblete personal, firmando un contundente 3-0 con un remate de cabeza, luego de un gran centro de José Escorcia.
Pero faltaba más: en e 83', Escorcia aprovechó una desatención defensiva de Argentina para luego adueñarse del balón, sacarse de encima al arquero, y luego concretar el 4-0. Los minutos finales fueron de mucha tensión, pues el equipo argentino, resignado, y llevado por la impotencia de perder categóricamente, apeló al juego brusco y a las peleas, por lo que tres de sus jugadores fueron expulsados.
En una ráfaga de fútbol total, el conjunto nacional no solo encaminó una goleada histórica, sino que aseguró el título del Sudamericano, el segundo en la categoría Sub 17, tras la conquista en 1991.
Dejó una huella imborrable, dejando detrás a equipos como Brasil (goleándolo 3-0 en semifinales) y a Argentina. Tuvo, además, al goleador del torneo, José Escorcia (con 4 tantos) y, como si fuera poco, el cupo asegurado al Mundial de 2027.
