Ellos no celebrarán la Navidad… ¡La odian!

Ellos no celebrarán la Navidad… ¡La odian!

24 de Diciembre del 2014

Mientras en el mundo occidental se prepara para la tradicional cena del 24 de diciembre, en Japón crece el número de personas que integran un grupo antinavidad.  Lea también: ¿Por qué los famosos odian la Navidad?

Desde el año 2006  el grupo que se hace llamar “Kakuhidou” (contracción en japonés de “Alianza Revolucionaria de Varones no Atractivos”) se manifiesta en el centro Tokio por esta época para expresar su rechazo a esta fecha, en contra del consumismo y para reivindicar la “libertad de no casarse”.

La iniciativa de este grupo de ‘grinchs’ se suma a la de PiaPia, un restaurante especializado en pasta de la localidad de Hachioji (oeste de Tokio), que se ha negado a atender a parejas la noche del 24 para así no deprimir a sus camareros, que estarán trabajando en esa fecha. Para aquellos que cenen solos los descuentos serán generosos.

La caída demográfica que sufre Japón, donde la gente se casa cada vez menos, a mayor edad y tiene menos hijos que antes, ha añadido aún más presión social en torno a esta fecha.

En el país nipón la nochebuena es, al igual que San Valentín, una cita obligada para disfrutar en pareja y en un ambiente romántico, algo que impone una presión social cada vez mayor a los solteros que odian esta fecha.

A lo largo de las últimas décadas, la noche del 24 de diciembre se ha acabado por fijar en el país asiático, donde menos de un 1% de la población profesa el cristianismo, como una fecha sin influencia religiosa pero marcada, al igual que en occidente, por un elevado consumismo.

El carácter japonés y la influencia anglosajona de la Navidad, que se empezó a conocer en ese país sobre todo por la presencia desde mediados del siglo XX de tropas o personal diplomático estadounidense, han dado lugar a una serie de rituales un tanto extravagantes.

Entre ellos, comer en estas fechas pollo frito (a falta de pavo) o “tarta de Navidad”, un bizcocho recubierto de crema y fresas, que recuerda a la vestimenta de Papá Noel.

También, en el caso de los jóvenes, celebrar una velada romántica en pareja la noche del 24, lo que suele implicar una sesión fotográfica frente a la media noche, cada año más ostentosas, y las iluminaciones navideñas que suelen instalarse en zonas comerciales antes de disfrutar de una cena íntima y elegante.

Navidad Japón

El fenómeno ha alcanzado tal importancia que este año el operador de telefonía móvil KDDI ha organizado un evento que permitirá “cenar juntos” a aquellos que llevan relaciones a distancia y vivan en Tokio y Osaka, los dos principales núcleos económicos del país.

La cena se organizará simultáneamente en hoteles de las dos ciudades, donde se colocará a cada participante ante una pantalla gigante en la que se transmitirá la imagen de su pareja en tiempo real para que parezca una verdadera cena con dos comensales.

Para añadir autenticidad a la experiencia, incluso se ha contratado a gemelos para que ejerzan de camareros y dé así la sensación de que es una sola persona la que atiende la mesa.

La obsesión por disfrutar en pareja estas fechas ha generado hasta un neologismo para aquellos que pasan por su cuenta la Nochebuena; “kuribotchi”, que combina la palabra kurismasu (Navidad en japonés) y la expresión “hitori-botchi” (estar solo).

Son este tipo de cosas las que empiezan a suponer un cansancio para aquellos que están solteros o que simplemente no quieren pasar la Nochebuena con otra persona, además de alimentar gestos cada vez más antinavideños.

Y esa solemnidad, cada vez mayor que rodea a la Nochebuena japonesa en pareja, ha empezado a generar también recelo en extranjeros solteros que viven en el país.

“Cuando llegó diciembre muchos me empezaron a advertir sobre la importancia de la noche del 24 y me dijeron que no se me ocurriera invitar a cenar a una chica si el tema con ella no iba en serio”, cuenta un hombre de origen europeo que se dispone a pasar su primera Navidad en Japón.

“Aunque hay una chica con la que he salido un par de veces, es muy pronto para pensar en algo serio. Por eso no voy a pasar la Nochebuena con ella. Temo que si lo hago ella pueda pensar que le voy a pedir matrimonio”, añade en tono muy serio.