En la trinchera de ‘El Patriota’

En la trinchera de ‘El Patriota’

2 de septiembre del 2015

Por: @jcmentefacto

“Quisiera ser ministro de defensa pa’ darles bala a esos bandidos”.

Colgadas como si fueran obras de arte, Jaime Arturo Restrepo Restrepo exhibe en el estudio de su casa tres poderosas armas. Se refiere a ellas como si fueran personas, les expresa sentimientos de cariño.

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“La de arriba la adoro. Es un arma histórica porque data del año 1873, se usó en el oeste americano, la de la mitad, es un rifle de aire muy bonito, y la de abajo es una réplica de un fusil RL300, es un arma que utilizo para practicar mi deporte favorito, el Airsoft”. Tiene polígono.

No son las únicas que tiene. En uno de los compartimientos de la biblioteca en la que guarda libros que consulta con cierta frecuencia como ‘El Libro Negro del Comunismo’, ‘Che Guevara: El Carnicero de La Cabaña’ o ‘La Vida del Mono Jojoy’, ‘El Patriota’, como se le conoce en Twitter, tiene una subametralladora uzi. “Es una arma israelí muy buena, muy veloz, evacúa el proveedor de 27 cartuchos en 1.07 segundos”. Es una de las armas que utiliza para su esquema privado de seguridad.

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Es probable que en el cinto, mientras responde las preguntas de esta entrevista, tenga una pistola Walther P­99 calibre 9 militemos. “Hombre”, dice con entonado acento paisa, “también tengo una carabina 22 Walter que me dejó mi papá y una escopetica Remington de cinco tiros calibre 12, también herencia de mi padre”.

Su gusto por las armas no es nuevo. Lo acompaña desde niño, era él quien limpiaba las armas de su progenitor, fundador del club de tiro Los Andes.

“Salíamos juntos de cacería, crecí en ese medio”, dice El Patriota.

Restrepo habla fuerte, como si estuviera gritando. “La gente cree que soy un hombre violento porque me gustan las armas. No señor. Las armas para mí no son sinónimo de violencia, son un deporte, una afición y un hobby; como al que le gusta la música, compra música, al que le gusta la ropa, compra ropa ¿cierto?, a mí me gustan las armas. Pero siempre lo he hecho dentro del marco jurídico, armas con permiso de porte o tenencia emitidos por Indumil”, explica. Luego se lleva la pipa a la boca. El cuarto queda impregnado de un sutil y agradable aroma a madera.

Todos los días desde su cuenta en Twitter, Restrepo arremete contra todo lo que huela a izquierda.

“Desde muy niño empecé a sentir mucha animadversión contra la guerrilla porque todos los días veía uno que cometían crímenes. Me empecé a inclinar por toda la línea institucional de respeto a las fuerzas militares, a la policía y en contra de esos sinvergüenzas. Ha sido una lucha solitaria. Porque no creás, en este país a los que nos oponemos a las Farc o al Eln, de una vez nos montan el epíteto y el estigma de paramilitares”.

Y fue precisamente por eso, porque lo llamaron paramilitar, que en julio de 2014 Restrepo se hizo tristemente célebre.

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Jaime Restrepo dice ser familiar de la madre Laura, la única santa colombiana.

La opinión pública lo cuestionó luego de que vía Twitter citara al senador del Polo Democrático, Iván Cepeda, a un duelo con armas. Lea también: Iván Cepeda diseña sus propias camisas

“¡Si Piedad Córdoba e Iván Cepeda representan víctimas de narco Farc, entonces yo soy la madre Teresa de Calcuta!”.

Al trino, el senador Cepeda respondió: “No. Usted es alias ‘Samuel’”, refiriéndose a un paramilitar de Sonsón, Antioquia.

Restrepo recuerda que ese día, el 31 de julio del año pasado, sintió “ira e intenso dolor”. La mezcla de sentimientos, según dice, “me llevaron a responder de esa forma, pero como hombre que soy, me tocaba ponerme los pantalones”.

“Maldito guerrillero triple catre hijueputa! Respete malparido. Si es macho lo reto a un duelo. Asqueroso!”, dijo en uno de los trinos.

“A mi no me difama más guerrillero asqueroso dígame donde y cuando y cuadramos esto. Escoja el arma. Espero respuesta (sic)”, dijo en otro de los tuits.

En su momento, el senador del Polo Democrático señaló, “Colombia ya debe superar ese estadio en el cual las cosas se resuelven a tiros. No voy a designar un padrino; lo de Restrepo son cosas que a mi modo de ver, son absolutamente inadmisibles en el debate público y democrático”.

Mientras le baja el volumen a la música, suena de fondo Johann Sebastian Bach, Restrepo recuerda que le ofreció excusas a la opinión pública por las palabras de grueso calibre que expresó, pero…

“Yo a ese señor, no me le rectifico ni un caracter, ni un punto, ni una coma, ratifico todo lo que le dije. Porque home (sic), cuando el asunto pasa del plano político e ideológico al tema personal, donde se toca lo más íntimo del ser humano, la fibra más sensible, que es la dignidad, ahí si yo me hago matar”.

El Patriota no es un personaje gracioso. De vez en cuando, solo de vez en cuando, suelta uno que otro comentario con una dosis de humor negro.

“Yo le iba a decir: y si lo veo le voy a dar en la cara…”, pero Uribe de pronto me cobraba los derechos de autor”.

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‘El Patriota’ dice que en un futuro no descarta crear un movimiento político de derecha, conservador y cristiano. 

Aunque Restrepo es uno de esos personajes que sigue llamando a Álvaro Uribe Vélez “presidente”, porque “pa’ mí es el presidente vitalicio de Colombia”, en este diálogo expresa fuertes críticas hacia el actual senador del Centro Democrático y contra el legislador del mismo partido José Obdulio Gaviria.

“Uribe es liberal, yo soy conservador. Tenemos serias diferencias en materia ideológica. Por eso siempre lo he dicho: es un monstruo político, un hombre muy inteligente pero infortunadamente ha hecho mal los cálculos políticos”.

Restrepo profesa algo que llama uribismo crítico. “Soy uribista, pero no soy un caballo cochero, tampoco hay que pontificar lo que el presidente hizo mal”.

Sorprende con esta perla: “Gracias a Uribe las Farc están catapultadas para llegar al poder”.

Como si fuera un profesor que se prepara para explicar un tema complejo, se acomoda en su silla, pone picadura a la hornilla de su pipa y suelta el humo, otra vez el cuarto queda oliendo a madera, el humo se disipa lentamente.

“¿Cuál es el presidente de Colombia que más ha beneficiado los intereses estratégicos de las Farc? La mayoría dice que Pastrana pero están muy equivocados”.

Para decir lo que viene, Jaime Restrepo, que dispara palabras tan rápido como la uzi que tiene al lado, baja la velocidad del discurso y dice casi como si estuviera deletreando:

“El presidente que más ha beneficiado los intereses estratégicos de las Farc se llama Álvaro Uribe Vélez”.

Fuma de nuevo, se sirve una cerveza negra y dice: “Le voy a explicar por qué”.

“Primero. Uribe acabó con los paramilitares, el enemigo natural de la guerrilla. Y no es que esté haciendo una apología al paramilitarismo, pero Uribe acabó con los paras e infortunadamente mal planeado y mal programado porque los territorios que tenían consolidados los paras, una vez se desmovilizaron, fueron retomados por las Farc y el Eln. Uribe debió retomar esas zonas, llevar la presencia del Estado en materia coercitiva y social y de esa manera evitar que las Farc volvieran a ser amos, señores y dueños de esos territorios.

Segundo. En su gobierno acabaron con la justicia penal militar y cuando usted acaba con eso, cercena la moral combativa de las tropas. Después del gobierno Uribe, que terminó con más de 1.500 militares privados de la libertad, se silenciaron los fusiles, muchos no querían pelear. No por temor a la guerrilla, sino por temor y físico miedo a los estrados judiciales de una justicia infiltrada y permeada por la izquierda”.

Aún le queda una razón más.

Mientras el abogado Jaime Restrepo explica esto, muy cerca, por una ventana, su escolta, un exintegrante del grupo Jungla de la Policía antinarcóticos, escucha atento lo que dice su jefe y vigila los movimientos. De vez en cuando asiente con la cabeza.

“Tercero. ¿Quién montó a Santos en la presidencia?”, pregunta. Pero sin dar opción a que alguien responda la pregunta que él planteó, responde:

“Uribe. Y no como muchos dicen, que a él lo asaltaron en su buena fe, no señor. Uribe sabía que Juan Manuel Santos era un traidor y le voy a contar por qué”.

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En su estudio tiene un cuadro con las recompensas que se ofrecen por guerrilleros de las Farc y el Eln. Algunos de ellos ya están muertos.

Bebe un trago de cerveza. A esta altura su discurso tomó una velocidad infernal. A medida que se va emocionando con lo que habla, lo hace más rápido. Dice que lo que viene a continuación se lo contó Luis Carlos Restrepo, el exalto comisionado para la paz.

“Durante el gobierno Uribe, donde él era el alto comisionado para la paz, lo citaron unos delegados del Eln en La Habana, para un conato de negociación. Luis Carlos Restrepo se fue para allá y el Eln nunca apareció, se devolvió y cuando llega a Colombia se encuentra con que la reunión con los elenos se había dado pero con el entonces ministro de defensa, Juan Manuel Santos, a espaldas de Luis Carlos Restrepo. Él que es un hombre temperamental, fue y le dijo al presidente Uribe, ‘esto no tiene carta de presentación. Renuncio. No voy a admitir que este señor (Santos) venga a usurpar mis funciones’.

Uribe llamó a Juan Manuel Santos y le dijo: ‘ministro por favor, aquí la única persona autorizada para hablar de temas de paz y negociación con los actores armados es el doctor Luis Carlos Restrepo, usted como ministro de defensa dedíquese a lo suyo, que es el tema de bajas, desmovilizaciones y capturas, pero en el tema de negociación y paz es el doctor Luis Carlos Restrepo’. ¿Qué le dijo Luis Carlos Restrepo a Uribe?

‘Presidente, mucho cuidado con el caballero inglés que guarda la daga bajo la capa’, haciendo alusión a Juan Manuel Santos. Uribe sabía que Juan Manuel Santos era un traidor y no hizo nada para impedir que llegara al poder”.

La “trinchera del Patriota”

“Te voy a pedir que por cuestiones de seguridad no escribas dónde hicimos la entrevista”.

Entrevistar a este personaje, a quien le ofende que lo llamen paramilitar, hace que por momentos se perciban sensaciones de una escena de película.

Inicialmente la cita no fue con él, sino con alguien “del esquema” que a “las 14 horas” me esperaba a las afueras de una de las estaciones del metro de Medellín.

“Ahí lo recoge una camioneta TX negra”. Los vidrios del automóvil son polarizados y blindados.

Por su forma de pensar, Restrepo militó fugazmente en el Centro Democrático. Pero se sintió en el lugar equivocado.

“Bien lo dice el nombre: Centro Democrático. Un movimiento de centro es un costal en el que cabe gente de todas las ideologías y yo no soy de centro, de centro es el ombligo, yo soy de derecha, conservador, católico.

La línea mía es por ejemplo el doctor Fernando Londoño Hoyos, Álvaro Gómez Hurtado y el procurador general de la nación, el doctor Ordóñez. Más bien soy ultragodo”, reconoce.

Al cuarto en el que se desarrolló esta entrevista y que está en lo alto de una montaña, Restrepo le puso nombre: El Nido del Sirirí, conocido también por él y sus amigos como el Centro de Estudios Anticomunista y Contra Terroristas.

Sin sonrojarse cuenta la razón principal por la cual decidió salirse del Centro Democrático. Tiene nombre propio: Everth Bustamante, exintegrante del M­19 que hoy tienen una curul en el senado y representa los intereses del partido político creado por el expresidente Uribe.

“Para mí es muy duro, y no tengo nada personal con ese señor, el hombre ha sido deferente y respetuoso las veces que lo he visto, pero no entiendo, ni comprendo ni acepto, que en un movimiento político en el que yo milite tengan un senador que fue del M­19, porque pa’ mí, vaca ladrona no olvida el portillo, y pa’ mí hay ciertas profesiones que no tienen ex. No creo ni en exputa, ni exmarica, ni extraqueto ni exbandido, pa’ mí siguen siendo delincuentes que tienen un pasado oscuro, turbio y ruin y que le han hecho mucho daño a Colombia, entonces preferí presentar mi carta de renuncia y seguir militando desde la trinchera que llevo desde hace muchos años, que es el tema de los derechos humanos y el tema del derecho internacional humanitario”.

Dice además que un sector del uribismo, en el que incluye a José Obdulio Gaviria, su vecino, lo utilizó como “perro de pelea pa’ muchas batallas”.

Fuma de nuevo y le sube el volumen a su dispositivo. Ahora suena Alfredo Krausm, su tenor de cabecera.

“Me sentí utilizado por el uribismo. Pero es que eso en política es normal. Mire, hay tres empresas de la naturaleza humana en las que no existe la lealtad ni la amistad. En el narcotráfico, la guerra y la política”.

En el Nido del Sirirí, al lado de las armas, Restrepo tiene un cuadro en el que se ven, como si fueran las figuras de una baraja española, integrantes de las Farc y el Eln con recompensas por su muerte o captura. Restrepo lo observa con cierta nostalgia.

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El cuadro que Jaime Restrepo, que además de abogado es capitán de la reserva activa del ejército, tiene colgado en su cuarto. 

“Es un cartel que se emitió durante el gobierno Uribe y que me recuerda todos los días a Colombia. Que no exista impunidad y que estos sinvergüenzas paguen todos y cada uno de los crímenes que cometieron. Todavía recuerdo la gloriosa época Uribe cuando los bandidos tenían precio. Ahora son ellos quienes nos ponen el precio”.

Mientras el mundo aplaude la sabiduría, humildad y compromiso que el expresidente de Uruguay, José Mujica le imprimió a la política, Restrepo enfila baterías contra el viejo político.

¿Qué opina de Pepe?, ­ la pregunta le molesta.

“¿Qué opino?, que es un guerrillero, sinvergüenza, bandido, delincuente que se monta en un Volkswagen queriéndole mostrar al continente que es la pobre viejecita sin nadita que comer y que es muy honesto, pero que tiene un proyecto comunista en Uruguay en donde se condenan los militares. Los terroristas de Tupamaros no cuentan la verdad de sus crímenes y están libres haciendo política. Eso puede pasar en Colombia y no se puede permitir”.

En su time line de Twitter es normal ver fotos de policías y militares asesinados, “son para crear conciencia”, insultos a personajes públicos: a Serpa lo llamó “basura”, al general (r) Jorge Enrique Mora Rangel, parte del equipo negociador del gobierno, lo llamó “títere”, al general Rubén Darío Alzate, quien fue secuestrado por las Farc, lo llamo “güeva” y críticas a las Zonas de Reserva Campesina: “Esos son sitios donde las Farc se aprovisionan de armas, alimentos e insumos necesarios para su estrategia terrorista. Allá no puede entrar nadie. Ni la fiscalía, ni el ejército, nadie, son sitios sin Dios ni ley”.

El tamaño de su “odio visceral” por las Farc es del mismo tamaño de un cuadro religioso, que está en su habitación, y que mandó a “modernizar”.

“Es el arcángel San Miguel, el general de los cielos, el que tiene una cadena y una espada sometiendo al demonio, a un amigo que pinta bien le dije, home vení, necesito un cuadro de esta forma. Al arcángel se le cambió  la espada por un fusil y al demonio se le puso la cabeza del Mono Jojoy”.