El guardián de un paraíso en medio del río Orinoco

Publicado por: michell.figueroa el Mar, 08/06/2021 - 12:57
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Creado Por
Michell Figueroa
Carlos Julio Novoa es uno de los dueños de la Isla Santa Elena, un paradisiaco lugar ubicado en medio del río Orinoco, en el departamento del Vichada.
Isla Santa Elena, Vichada

En medio del río Orinoco, en el departamento del Vichada, hay una isla de aproximadamente 355 hectáreas en la que viven unas 17 personas, casi todas de la misma familia. Carlos Julio Novoa, de 59 años, es uno de los dueños de ese paradisíaco lugar.

El padre del señor Carlos Julio compró la isla por 20 pesetas en los años sesenta. En esa época se hacían negocios o intercambios con esa moneda. Inicialmente, él y su familia visitaban el territorio los fines de semana y en vacaciones. Luego, con el objetivo de pasar su vida lo más tranquilo posible, decidió irse del todo para la que denominó Isla Santa Elena.

Allí crió a sus diez hijos y les enseñó las labores del campo. Allí también construyó varias viviendas, porque cada vez que el río Orinoco subía, el agua les llegaba al pecho y la familia Novoa debía moverse de lugar. 


Aunque no es el mayor de los hermanos, Carlos Julio sí es un gran líder que desde muy joven aprendió de su padre y se empeñó en sacarle todo el provecho a la Isla Santa Elena.

Él es amante de la agricultura, así que se dedicó de lleno a sembrar en la isla. En varias ocasiones tuvo que abandonar las casas que había construido debido al indolente invierno que hacía crecer el río y a su paso inundaba todo.

Pero en el año 2000 decidió instalarse en un solo solo sitio de la isla. Carlos Julio dice que lo llamó Tranquilandia porque, como su nombre lo dice, es muy tranquilo. Allí nadie lo molesta y está alejado de todo. Lo único que se oye son los animales y las hojas de los árboles que se mueven con el viento. Lo único que se ve es el verde de la vegetación, lo inmenso del río Orinoco y lo majestuoso del Macizo Guayanés.

Carlos Julio es el único de los diez hermanos que decidió seguir el legado de su padre y hacer su vida en el campo, pero no en cualquier lugar, sino en la tranquilidad de su isla. 

Carlos Julio Isla Santa Elena

Ese territorio está compuesto por bosques tropicales e inundables, sabana y el macizo Guayanéz. Dentro de la isla hay cuatro estaciones, como las llama Carlos Julio, que son sitios donde hay viviendas y paradas obligadas durante las caminatas.

Las estaciones de la isla son: Tranquilandia, que es donde viven Julio y su familia; El Desafío, que es el sitio de residencia de un investigador y donde estudiantes de biología llegan a hacer sus prácticas; La Capital, que es el lugar de residencia más antiguo de la isla y La Cachamera, que es donde está ubicada la laguna que hay en el territorio y donde uno de los hermanos de Carlos Julio y sus hijos crían cachamas.

Un paraíso para los amantes de la naturaleza


Al ser un territorio tan amplio, la Isla Santa Elena tiene un potencial turístico enorme. El senderismo es la principal actividad para hacer allí, por el atractivo de su amplia biodiversidad.

Por lo anterior, desde hace unos años Carlos Julio y algunos de sus hermanos decidieron explorar esa posibilidad. Con ese objetivo crearon la empresa Agropesca Novoa, que gerencia Jairo Novoa, otro de los hermanos. 

La compañía ofrece diferentes servicios como camping, senderismo, pesca deportiva y alimentación, entre otros. 

Como Carlos Julio es el experto de la isla y quien la conoce como la palma de su mano, es el encargado de guiar a los turistas en las caminatas.

Con un cuchillo, un machete y bastones de caña de azúcar, Carlos Julio lleva a los visitantes a lo profundo de la isla, a respirar aire puro y recibir toda la buena energía de la madre tierra.

Los caminantes no necesitan botellas plásticas: se mantienen hidratados gracias a los bastones de caña de azúcar, que primero son pelados y picados por el guía para comodidad de los visitantes.

Caña de Azúcar

En el camino, con una sonrisa en el rostro, Carlos Julio cuenta su historia, recuerda lo que hacía en cada lugar cuando era niño. Pero además ilustra a los visitantes sobre las diferentes especies de flora y fauna que se encuentran en el territorio.

Además de guía en las caminatas, Carlos Julio acompaña largas jornadas de pesca deportiva en verano. Se va días enteros por el Orinoco o el Meta, con nacionales y extranjeros que llegan para ver quién agarra el mejor pez del río.

Así se pasan sus días, entre la agricultura, las largas caminatas y la pesca deportiva. A sus 59 años, el señor Carlos Julio sigue siendo un hombre vigoroso, lleno de energía y sobre todo muy atento.