Ni uno más: Miguel Ángel, otra historia de abuso

Ni uno más: Miguel Ángel, otra historia de abuso

20 de septiembre del 2017

Los globos blancos se elevaron hacia el cielo en señal de la pérdida de otro niño en Colombia víctima del maltrato intrafamiliar y violencia sexual.

La escena se vivió este martes en el cementerio Campos de Paz en memoria de Miguel Ángel Rivera, el pequeño de dos años que perdió la vida el pasado viernes en el barrio Cristo Rey de Medellín. Sus compañeros de escuela lo acompañaron con una marcha de tambores, sin comprender lo que le sucedió a su amigo.

La de Miguel Ángel es la historia de miles de niños en el país que a diario son víctimas de todo tipo de vejámenes físicos y psicológicos.

El Instituto Colombiano de Bienestar Familiar expresó esta realidad en cifras, pero los casos como los de este menor le ponen rostro a lo que todos los días viven niños, niñas y adolescentes en todos los rincones de la nación.

Hasta agosto de este año, 7.106 niños han sido atendidos en procesos de restablecimiento de derechos por el ICBF, un negro promedio de 29 casos por día. Entre los reportes, hay 5.030 casos de maltrato por negligencia, 1.653 de maltrato físico y 402 de maltrato psicológico, informó la entidad.

Y en Antioquia, los registros llegan a 377 este año. Entre 2016 y 2017, 834 menores han sido atendidos por el instituto por la vulneración de sus derechos.

Y en materia de violencia sexual, los datos revelan una situación más dramática. En los primeros ocho meses de este año se reportaron 7.540 casos en toda Colombia, con un promedio de 31 hechos por día.

Además, de acuerdo con Medicina Legal, 32 menores han perdido la vida entre enero y junio de 2017 en hechos relacionados con casos de abuso, encontrando que las edades más comprometidas están entre los 4 y 9 años. Por eso el llamado sigue siendo denunciar y ser veedores de lo que lastima a la niñez.

“Es muy crítico, muy grave, la situación de los niños y niñas en Colombia. Cada vez los hechos que registra Medicina Legal revisten mayor gravedad y la violencia hacia ellos ha aumentado en 1.8% con respecto al año anterior”Carlos Valdés, Director Medicina Legal

Ni uno más: No más Miguel Ángeles, no más Yulianas

Con el aberrante caso de Yuliana Samboní aún en la memoria, el de Miguel Ángel es evidencia de que la violencia contra los menores de edad es una realidad que cada día hay que hacer más visible. Especialmente porque los presuntos responsables de su muerte son su madre, Daniela Giraldo Sierra, y su padrastro, Mateo Sepúlveda Jaramillo, quienes se encuentran tras las rejas mientras la justicia llega.

Tres días después de su fallecimiento, el primer dictamen sobre su necropsia mostró que su cuerpo fue maltratado antes de morir.

Presentaba traumas en su cráneo, su cuello y su mandíbula, pero ellos no explicaban su deceso. Fueron necesarios estudios de histopatología (de sus tejidos), química y biología para finalmente confirmar que en su corta existencia, Miguel Ángel fue víctima de abuso sexual, maltrato y se le arrebató la vida por asfixia.

“La causa de la muerte obedece a una asfixia por sofocación y la manera se cataloga como violenta tipo homicidio. Se hallaron signos de maltrato infantil agudo y de violencia sexual sobre el menor”, expresó el director de Medicina Legal Carlos Valdés.

Valdés detalló que al niño le fueron obstruidas sus vías aéreas, es decir, su boca y su nariz, y los signos de maltrato que presentaba fueron provocados en un tiempo estimado de 24 horas antes de su muerte.

Romper el círculo de las violencias

Luis Bernardo Vélez, secretario de Inclusión Social y Familia de Medellín, le expresó a Kienyke.com que la administración municipal inició una investigación exhaustiva sobre el caso de Miguel Ángel, para comprender qué falló en el entorno protector del menor y garantizar que sobre los responsables caiga todo el peso de la ley.

El funcionario también reflexionó sobre la necesidad de comprender qué pasó en esas dos personas señaladas por el homicidio del menor para que fueran capaces de cometer estas acciones.

“Como sociedad debemos tomar la decisión de romper el ciclo de violencia que se mantiene y se replica porque no conocemos las causas de lo que está sucediendo”, manifestó.

Y como lo señala el ICBF y Medicina Legal, aseguró que en Medellín y en Colombia “a diario y a cada minuto ocurren muchas violencias contra los niños”.

“Estamos en una sociedad que acumula muchas violencias hacia los niños, niñas y adolescentes en todos los ámbitos, no solo en las familias, también en las escuelas, en los espacios públicos, y hay que dejar un lado la indolencia”, dijo.

Para Vélez, la indignación que despiertan los casos de maltrato y de abuso sexual que llegan hasta estas consecuencias no puede ser pasajera, sino permanente y activa.

“Parece que la sociedad descubriera el agua tibia, pero las violencias como las que padeció Miguel Ángel ocurren a diario en el país y pasan desapercibidas porque no aparecen las denuncias ni se señala a los victimarios”, puntualizó.

El secretario es consciente de que la responsabilidad del Estado es inmensa, porque el reto es atender de manera inmediata y contundente la denuncia para que sea efectiva y se disminuya la impunidad.

Finalmente, concluyó: “Tenemos que volvernos los ojos vigilantes para garantizar los derechos de los niños. El vecino, el de la tienda, el policía, el médico, todos debemos construir una gran red de protección. Es la única posibilidad que tenemos para frenar estos hechos”.

La línea habilitada por el ICBF para denunciar casos como estos es la 141. En el 123 también se pueden reportar los abusos contra menores de edad.

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