Los niños aprenden a sumar, leer y resolver problemas, pero muchos terminan el colegio sin saber cómo funciona un crédito, por qué una deuda puede crecer o qué deben revisar antes de firmar un contrato.
Un proyecto de ley busca cambiar esa realidad mediante una cátedra obligatoria de educación financiera desde preescolar hasta grado once, tanto en colegios públicos como privados de Colombia. La propuesta pretende que el manejo responsable del dinero deje de aprenderse únicamente en casa o después de cometer errores costosos.
¿Qué aprenderían los niños?
La formación incluiría conocimientos prácticos para la vida diaria. Los estudiantes aprenderían a ahorrar, organizar sus gastos, comprender las tasas de interés, utilizar responsablemente el crédito y reconocer los riesgos de préstamos informales como el ‘gota a gota’.
También recibirían herramientas para entender cómo la inflación reduce el valor del dinero, leer contratos financieros, comparar opciones antes de adquirir una deuda y conocer sus derechos como consumidores.
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El objetivo no sería enseñarles únicamente conceptos económicos, sino prepararlos para tomar decisiones que podrían afectar su estabilidad y la de sus familias durante la vida adulta.
La enseñanza comenzaría desde preescolar
La propuesta contempla que la educación financiera acompañe a los estudiantes durante toda su formación escolar, con contenidos adaptados a cada edad.
En los primeros años, los niños podrían familiarizarse con conceptos sencillos como el ahorro, la diferencia entre una necesidad y un deseo, y la importancia de cuidar los recursos. Más adelante, abordarían temas como presupuestos, créditos, intereses, riesgos y planificación financiera.
De acuerdo con la iniciativa, los hábitos relacionados con el dinero comienzan a formarse desde los siete años. Por esta razón, la enseñanza temprana permitiría construir comportamientos responsables antes de que los jóvenes accedan a productos financieros o asuman obligaciones económicas.
¿Por qué se plantea esta cátedra?
Colombia obtuvo 379 puntos en competencia financiera en la prueba PISA, más de 120 puntos por debajo del promedio de los países de la OCDE, cercano a los 500 puntos.
El problema continúa en la edad adulta. Según las cifras presentadas con el proyecto, el 40,5 % de los colombianos no sabe calcular una tasa de interés compuesto y el 60,3 % no identifica cómo la inflación afecta su poder adquisitivo.
Estas dificultades resultan especialmente preocupantes porque el 71 % de la población participa en las decisiones financieras de su hogar.
Un aprendizaje que también beneficiaría a las familias
La cátedra podría tener efectos más allá del salón de clases. Un niño que aprende a organizar un presupuesto, identificar una deuda riesgosa o comparar tasas de interés también puede llevar esos conocimientos a su hogar.
La formación temprana ayudaría a que las nuevas generaciones lleguen a la adultez con mayor capacidad para administrar sus ingresos, evitar créditos abusivos, proteger sus ahorros y planear sus metas.
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El proyecto fue radicado por el representante Santiago Castro y deberá iniciar su discusión en la Comisión Sexta de la Cámara. Por ahora, se trata de una propuesta que tendrá que superar los debates del Congreso antes de convertirse en ley.
De aprobarse, la educación financiera dejaría de ser un conocimiento reservado para algunos hogares y se convertiría en una herramienta obligatoria para que millones de niños aprendan a cuidar su dinero desde sus primeros años.
