Por primera vez después de tres años de incertidumbre financiera, la Nueva EPS presentó sus estados financieros correspondientes a 2023 y 2024.
Los documentos fueron entregados a la Superintendencia Nacional de Salud, la Contraloría General y el Ministerio de Salud. En ellos se evidencia un complejo panorama económico para la entidad, que permanece bajo intervención de la Supersalud.
De acuerdo con los reportes conocidos, la EPS cerró 2024 con pérdidas cercanas a los $4,8 billones. Además, registró pasivos por $22,5 billones y un patrimonio negativo de $11,9 billones.
Por otro lado, durante 2024, la entidad registró ingresos por $22,2 billones, en su mayoría provenientes de la UPC. No obstante, los recursos destinados a la atención médica alcanzaron los $26,4 billones, una cifra superior a lo recibido por la EPS.
Facturas pendientes y dificultades de liquidez
Los reportes financieros también dan cuenta de los problemas de liquidez que atraviesa la Nueva EPS. La entidad registra cuentas pendientes por $4,21 billones, asociadas a servicios de salud que ya fueron prestados por hospitales y clínicas. Ese monto tuvo un incremento del 266 % frente al año anterior.
A esto se suma el crecimiento de los pagos ordenados mediante fallos de tutela. Mientras en 2023 estos alcanzaron los $15.004 millones, en 2024 llegaron a $107.950 millones, evidenciando un aumento considerable en este tipo de compromisos.
Algunos indicadores mostraron mejora
A pesar de las cifras negativas, los documentos también muestran avances en algunos indicadores financieros. Entre ellos se reportó un aumento del 30 % en el efectivo disponible y un saneamiento contable de reservas por $277.064 millones.
Petro atribuyó parte del déficit al modelo de salud
El presidente Gustavo Petro se refirió a la situación de la Nueva EPS a través de su cuenta de X: “la mitad de la deuda de la nueva EPS corresponde a la nación, es decir 11 billones de pesos que la nación debe pagar, la otra mitad es de privados”, escribió el mandatario.
El presidente también afirmó que estos recursos deberían pagarse de manera prioritaria a hospitales públicos, centros de salud, proveedores de medicamentos y trabajadores del sector.
Para Petro, el déficit evidencia los efectos de un modelo de intermediación financiera que calificó como “saqueado” durante más de una década.
La revelación de estos estados financieros se conoce en medio de la presión de la Supersalud y de decisiones judiciales que exigían a la entidad publicar información financiera pendiente Esta información es clave para establecer la verdadera situación económica de la Nueva EPS y evaluar el futuro de la atención de millones de afiliados.
