Intentó suicidarse, no lo logró y para colmo... ¿judicializado?

7 Julio 2021, 06:14 PM
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KienyKe.com habló con expertos sobre el caso del hombre que amenazó con quitarse la vida en un Alkosto y, después, fue presentado ante la Fiscalía para ser judicializado.

Varios ciudadanos y ciudadanas han expresado su indignación por la judicialización de Leonardo Acuña, el hombre que amenazó con quitarse la vida en un Alkosto de Barranquilla, Atlántico. 

Los hechos ocurrieron hacia el mediodía del pasado lunes 5 de julio en el almacén de cadena ubicado en la Calle 98 con Carrera 51B, al norte de la ciudad. 

Acuña ingresó a la tienda como cualquier otro comprador y, minutos más tarde, sacó una pistola y se apuntó a sí mismo ante la mirada atónita de los trabajadores y clientes. 

En el almacén se vivieron momentos de angustia. Quienes se encontraban en el lugar trataron de convencer al sujeto para que no se quitara la vida y, después, llegaron algunos de sus familiares para hablarle y así persuadirlo con el fin de que no tomara esa decisión. 

El hecho duró por lo menos seis horas. Durante todo ese tiempo, el hombre de 51 años de edad jamás soltó el gatillo del arma 9 milímetros que apuntaba hacia su mentón y los encargados de seguridad tuvieron que desalojar el Alkosto para cerrar sus puertas y así restringir el paso de otros compradores mientras se controlaba la situación. 

Hacia las 7:00 de la noche, Leonardo Acuña se cansó de sostener la pistola y luego se la puso sobre la pretina del pantalón. Ese descuido fue aprovechado por uno de los oficiales de la Policía que se encontraban al interior del lugar para desarmarlo y así evitar la tragedia. 

Horas más tarde las autoridades revelaron que el hombre que amenazó con quitarse la vida en un Alkosto es un mayor pensionado de la Policía y que, al parecer, atraviesa serios problemas personales como la separación con su esposa. 

¿Lo penal debe entrar en este caso?
 

La indignación de los ciudadanos y ciudadanas que conocieron el caso, en especial de expertos en salud mental y abogados y abogadas penalistas, es porque Leonardo Acuña fue capturado y posteriormente presentado ante la Fiscalía General para que fuera judicializado por el delito de pánico. 

Según fuentes de la Fiscalía y de la Policía de Barranquilla consultadas por KienyKe.com, el fiscal 38 local URI determinó dejarlo en libertad con el argumento de que el procedimiento de captura realizado por los miembros de la Policía Nacional “no se ajusta a derecho pues se viola el principio de inmediatez y la dignidad humana”. 

Además, el delegado del ente investigador indicó en un documento que el delito evocado tras la captura del hombre que amenazó con quitarse la vida en un Alkosto no comporta medida de aseguramiento sino una pena de multa y que, con respecto al presunto porte ilegal de armas de fuego, existe duda en la responsabilidad penal en consideración a que hay un salvoconducto que indica que esta es de su propiedad. 

Tras ser dejado en libertad, Leonardo Acuña fue trasladado hacia las instalaciones de la clínica Reiniciar IPS, donde se encuentra custodiado. 

La abogada penalista María Helena Luna Hernández dijo en diálogo con KienyKe.com que este hombre no debería ser judicializado y, por el contrario, debe recibir apoyo para su salud mental. 

“No hay forma de que esta situación tenga tratamiento penal. Si la persona está mal, afectada, trastornada, en ningún caso su dolo se dirige a la generación de pánico o algún delito. De hecho, puede ser el caso de un inimputable. Pero es que sin ir hasta allá, en este caso el derecho penal no tendría por qué ser una alternativa”, afirmó.

El abogado Miguel Sánchez estuvo de acuerdo en que el derecho penal no debería entrar en este caso. Sin embargo, explicó que, para él, la captura del hombre por parte de los policías se debió a que pensaron que el arma generaba un peligro para el resto de la comunidad debido a la alteración en la que se encontraba.

“Si no hubiera tenido arma, quizá el tratamiento hubiera sido diferente. En este caso, se podría iniciar un proceso para demostrar si efectivamente esta persona incurrió en esa conducta, pero evidentemente resultaría en un tema más gravoso. Si él acepta su responsabilidad, tendrá que pagar la multa. Si no lo hace, demostrando que está insolvente, no se le puede obligar. La multa la podrá cancelar con trabajo o arrestos progresivos”, explicó. 

Una mirada desde la psiquiatría
 

KienyKe.com también consultó la opinión del médico psiquiatra Milton Murillo sobre la historia de este hombre que amenazó con quitarse la vida en un Alkosto y, en principio, mencionó que este caso se debió tratar como una urgencia médica.

“Este es un tema de urgencia médica, como lo es cuando una persona se desmaya, convulsiona o le da un infarto. Es muy frecuente que cuando esto pasa, y en especial cuando hay arma blanca o de fuego, lo primero que se haga es llamar a la Policía. Sin embargo, la manera correcta de proceder es llamar a una ambulancia y llevar al señor a un servicio de urgencias donde le prestaran atención psiquiátrica. Para mí, la falla en este caso es que fue presentado de una vez ante la Fiscalía”, indicó. 

Murillo señaló que es entendible que la situación causara pánico y temor entre los trabajadores, clientes del Alkosto y la misma Policía, pues el manejo de una enfermedad mental produce “extrañeza, temor, angustia” y este tipo de situaciones “son muy complejas de manejar puesto que también existe estigma y prejuicios sobre la salud mental”. 

A juicio del médico psiquiatra Milton Murillo, casos como el del hombre que amenazó con quitarse la vida en un Alkosto reflejan el gran problema que tiene Colombia para prestarle atención a la salud mental de los ciudadanos.

Según dijo, la salud mental está “en el último puesto de la fila del sistema" y las enfermedades son más difíciles de medir y manejar debido a que “no son tangibles y se asocian a otros aspectos del ser humano como lo es la espiritualidad, la fuerza de voluntad y una serie de cosas mucho más subjetivas”. 

“Por esa razón es que muchas veces no se sabe manejar este tipo de casos, por el desconocimiento que tenemos y el estigma. En este caso, no se tuvo en cuenta que esta persona estaba lidiando con un desequilibrio mental y emocional, y la captura y eventual judicialización por el delito de pánico solo representa para él  presión que lo puede afectar. Claro que se debió llamar a la Policía, pero, una vez se desarmó, lo que se debió hacer era llevarlo a un sistema de salud y no presentarlo ante la Fiscalía para que se le procese”, finalizó. 

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