De la renuncia de Steve Jobs

24 de agosto del 2011

Es imposible pensar en el mundo de la tecnología hoy sin mirar a una de las empresas que revolucionó completamente el panorama y es actualmente, la compañía más valiosa a nivel mundial. Apple Computer, fundada en 1976 durante los inicios de Sillicon Valley, California, fue el sueño de un hombre que hoy, a sus 56 […]

Es imposible pensar en el mundo de la tecnología hoy sin mirar a una de las empresas que revolucionó completamente el panorama y es actualmente, la compañía más valiosa a nivel mundial. Apple Computer, fundada en 1976 durante los inicios de Sillicon Valley, California, fue el sueño de un hombre que hoy, a sus 56 años, decide dejar la compañía que creó, salvó y ahora vive el mejor momento de su historia.

Steve Jobs nació en 1955 en San Francisco, California. Criado en Mountain View y Cupertino, (donde hoy se encuentran las instalaciones de Apple) Jobs tuvo una juventud en la que mostró mucho interés por la cultura de la India y el budismo, elementos que según el mismo Jobs, son parte fundamental de la mentalidad de la compañía. Pero realmente el momento que definió su vida vino en 1976, cuando descubrió que su amigo personal Steve Wozniak había desarrollado un gran interés por ensamblar computadores, algo que en el momento era considerado solo para multimillonarios y “geeks”.

Jobs y Wozniak comenzaron Apple, como era costumbre de la época, en el garaje de los papás de uno de los fundadores. Wozniak se encargaba de la parte técnica y Jobs de ventas y distribución. Y entonces, el Apple II (introducido en 1977) se convirtió en el primer modelo de computador personal comercialmente exitoso de la historia y consolidó el nombre de Apple Computer como el de un jugador importante del naciente sector.

En 1985, un año después del famoso lanzamiento del Macintosh, Steve Jobs deja la compañía que había ocupado su tiempo y su interés durante tantos años por diferencias con el CEO de la época John Sculley (a quien el mismo Jobs había traído de Pepsi). Jobs se dedica entonces a trabajar en otras dos compañías. La primera fue NeXT, con la cual el fundador de Apple buscó infructuosamente hacer el computador que toda su vida quiso hacer, pero que luego se convertiría en un importante paso para la creación de los revolucionarios sistemas operativos Mac OS y iOS. La otra fue una pequeña división del equipo de efectos especiales de Lucasfilms, que en 1985 buscaba un inversionista y que encontró en Jobs el socio perfecto para convertirse en la más grande productora de películas animadas en la actualidad: Pixar Animation Studios.

Jobs volvería a Apple en 1996 en un momento en el que la compañía enfrentaba en una dura crisis, con pérdidas financieras, de empleados y con una acción en la bolsa casi sin valor. En 1998, Jobs lanzó el iMac al mercado, comenzando con la tradición de los “Keynotes” o presentaciones públicas. De ahí en adelante, Jobs empezó a conquistar el mundo de la tecnología. Apple revolucionó el mundo de los reproductores de música con el iPod, cambió la manera de ver la distribución de la música con iTunes y su Music Store, sacudió el mercado de los teléfonos celulares con el iPhone y ahora, con el iPad, creó un segmento de mercado completamente nuevo y en el que sus rivales no han podido sino copiar sus logros.

Es difícil saber qué pasará con Apple, la compañía más valiosa del mundo que cuenta con una capitalización de mercado de unos 330 mil millones de dólares. En su carta de despedida, Jobs dijo que ha llegado el día en el que ya no puede afrontar sus deberes y expectativas como CEO pero anunció que espera seguir aportándole a la empresa como presidente de la junta directiva y como empleado. Sin embargo lo que todos se preguntan es, ¿hasta qué punto el éxito de Apple se concentró en el de su CEO? Si solo el anuncio hizo que la acción cayera un 5% en pocas horas, y las veces anteriores en las que Jobs se había retirado por cuestiones de salud los inversionistas habían mostrado una gran preocupación, Apple tiene un inmenso reto por delante para demostrar que no solo es sinónimo de Steve Jobs sino que es sinónimo de algo que puede mantenerse más allá a la presencia de una sola persona.

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