Los Verdes, Peñalosa y Uribe

23 de mayo del 2011

¿Quién duda que Uribe vaya a aspirar a la Alcaldía de Bogotá? Uribe está haciendo exactamente lo mismo a cuando aspiraba a su segunda reelección. Por un lado salía en foros como un gran demócrata que dejaba de lado sus ambiciones personales para no afectar la democracia. Pero por otro, la historia era muy diferente; nada hubiera querido más Uribe que aspirar –y ganar- una tercera elección e hizo todo lo que estaba en sus manos para cambiar la Constitución. No lo logró, afortunadamente.

Ahora, aparece Uribe brindando su apoyo al reencauchado candidato Peñalosa. Si Peñalosa pierde estas elecciones sería el Serpa a nivel del Distrito Capital. Y a pesar de que en sondeos prematuros aparece como el favorito, es muy probable que las pierda. Tal y como las perdió con Samuel Moreno por no haber propuesto nada más que sus logros pasados.

Unos piensan que la estrategia de Uribe es más macabra de lo que parece. Según sondeos recientes, Peñalosa tiene “asegurada” la victoria frente a los políticos que han oficializado su candidatura. Sin embargo, dicho mapa político se desarma en un segundo si se toma a Uribe como candidato; tiene absolutamente asegurada su victoria.

Lo que podría estar haciendo Uribe es destruyendo por dentro al ya bastante frágil Partido Verde. Si bien Uribe no necesita el apoyo de nadie para ser el vencedor, su mentalidad guerrerista y su voraz apetito político lo lleva a querer destruir a sus posibles competidores.

La entrevista que brindó Mockus a la revista Semana es bastante reveladora. Evidencia graves fracturas dentro del Partido. Fracturas que encuentran su génesis en la tensión existente entre la conveniencia partidista y las aspiraciones personalistas de sus miembros. Uribe, al coquetear con Peñalosa y prometerle su apoyo en público, lo único que ha logrado es que el Partido Verde se divida.

¿En dónde quedó el “no todo vale” para llegar al poder? Si el Partido Verde no rechaza apoyos que vengan del uribismo va a quedar claro que todo lo que se profesaba en la campaña presidencial era una bandera electoral sin ningún trasfondo ideológico.

También, si no se dejan de lado las peleítas personales será demasiado tarde para dar la pelea en las urnas y quedarse con la Alcaldía de Bogotá. Por último, deben recordar que en política nada es gratis, y menos, cuando se trata de política hecha por Álvaro Uribe; puede que en el futuro el tiro les salga por la culata porque además de verse inmersos en conflictos internos que llevarían a una eventual ruptura del Partido tendrán que competir contra el ya candidato Uribe Vélez.

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