Memorial de agravios al feminismo parte 2

17 de marzo del 2015

Estoy de acuerdo con estas y otras problemáticas. Sin embargo, considero que el problema del feminismo (además de la incuestionable dificultad que constituyen los hombres anacrónicos y machistas) está en su propio núcleo, en su propia médula que vienen siendo  ellas mismas. En comparación con las mujeres, los hombres somos mucho más primitivos (por así decirlo) controlamos […]

Estoy de acuerdo con estas y otras problemáticas. Sin embargo, considero que el problema del feminismo (además de la incuestionable dificultad que constituyen los hombres anacrónicos y machistas) está en su propio núcleo, en su propia médula que vienen siendo  ellas mismas. En comparación con las mujeres, los hombres somos mucho más primitivos (por así decirlo) controlamos únicamente variables que podemos manejar (en mi caso, una a la vez) pero somos mucho más efectivos. Las mujeres por el contrario, tienden a manejar muchas más variables de las que pueden controlar. Y por esa razón se hacen un ocho cuando quieren defender las banderas del feminismo al definir el papel que quieren interpretar en la sociedad. Por un lado quieren ser fuertes, exitosas, independientes y excelentes madres pero por otra parte quieren tener un hombre que las proteja, que les cargue todo, que les pague todo, les diga en cuál  restaurante comer y qué hacer.

Otro problema del feminismo consiste en que entre ellas no se soportan. A diferencia de las mujeres, nosotros los hombres hemos desarrollado un sistema social mucho más eficaz que el de ellas. Nosotros tenemos la tendencia a agruparnos con nuestros semejantes  incluso en un periodo de tiempo muy corto. Sólo basta ser el amigo de otro amigo. Es decir: nos tapamos con la misma cobija. Entre las mujeres hay mucha más intriga y envidias que impiden que se consoliden como un bloque para lograr sus objetivos. Ya me cansé de cuestionar a mis amigas sobre la posibilidad de la existencia de otras congéneres para que me las presenten. La respuesta es siempre la misma: “yo casi no tengo amigas, me la paso más con amigos”.

Las mujeres son una paradoja. Son a la vez  su mayor virtud y su mayor debilidad. Nosotros los hombres hemos sido crueles y  sistemáticamente las hemos despojado de sus derechos durante muchos años; no porque nosotros seamos mejores o más inteligentes que ustedes  sino porque entre ustedes existen algunas que piensan como muchos de esos hombres anacrónicos y machistas.

@nicolasonte

guasamayeto.wordpress.com

nicolasonte2@yahoo.com

* Los comentarios, textos, investigaciones, reportajes, escritos y demás productos de los columnistas y colaboradores de Kienyke.com, no comprometen ni vinculan bajo ninguna responsabilidad a la sociedad comercial controlante del medio de comunicación, ni a su editor, toda vez que en el libre desarrollo de su profesión, pueden tener opiniones que no necesariamente están acorde a la política y posición del portal.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO