Acerca del Presidente que se pinta el pelo

18 de febrero del 2015

“A Santos no le creo ni el color con el que se pinta el pelo”.

“A Juan Manuel Santos no le creo ni el color con el que se pinta el pelo”, dijo Jaime Bayly en uno de sus más recientes shows. Durante unos días me quedaron sonando las palabras de este periodista peruano tan amigo de Colombia y a quien le inquieta especialmente lo que pueda ocurrir con nuestro país. Me he preguntado si hay un mensaje oculto, porque es tan conocido que el Presidente se pinta el pelo que hasta La Silla Vacía se tomó la molestia de dedicarle todo un artículo al tema.

¿Pintarse o no pintarse el pelo hace de un gobernante mejor o peor? Difícil saberlo, no conozco estadísticas sobre tan delicada cuestión. ¿Que aparte de pintarse el pelo recurra a cirugías estéticas y se ocupe un poco más de lo habitual en su apariencia, afectaría su mandato? Francamente no creo que mayor cosa. Entonces ¿por qué me ha causado tanta curiosidad que no se le crea ni el color con el que se pinta el pelo? ¿Qué oculto significado hay detrás?

Tal vez el periodista, habituado como todos nosotros a las mentiras del Presidente, guardaba la esperanza de que se le pudiera creer aunque fuera al color con que se tintura una cabeza que empieza a llenarse de canas.

¿O será cuestión de género? ¿Por qué un hombre se pinta el pelo? En los jóvenes puede ser una expresión de rebeldía y de vanidad; y en un adulto…. Por ahí tampoco es la cosa.

¿De qué color se pinta el pelo nuestro Presidente de la República? Parece que Bayly ha notado que varía de un día a otro el tono del cabello del Presidente, pero son cambios sutiles. No es que aparezca con el pelo azul en una ocasión y verde o rojo en otra. Cuando era candidato en 2010 dijo, con la soberbia propia de una cabeza de la que no sabemos el color que tendrá mañana o pasado mañana: “Sólo los imbéciles no cambian de opinión cuando cambian las circunstancias”. ¿Será que él cambia de opinión como cambia el color de su pelo?

Ya Bayly había calificado a nuestro Presidente de ser un travesti político, veleidoso y desleal, pero eso no viene al caso, como tampoco mencionar su costumbre de traicionar ni su obsesión por prometer para nunca cumplir. ¿O sí?

No he logrado descifrar esta nueva revelación que nos llegó desde Miami la que ha merecido mi mayor atención porque procede de alguien que ha desnudado, como pocos, la verdadera naturaleza de nuestro Presidente. En su show del 25 de mayo pasado, el que recomiendo muy especialmente, deja al descubierto a quien por desgracia dirige los destinos de nuestro país habiendo sido reelegido con otro color de pelo.

Ni la Pitonisa habría podido plantear un enigma más oscuro. “No le creo ni el color con que se pinta el pelo” dice Bayly pero lo cierto es que al Presidente nadie le cree nada de nada. El simpático Bayly habría podido decir simplemente: “A Juan Manuel Santos no le creo nada de nada”. Pero no, su mensaje se refiere al pelo del Presidente.

Jaime Bayly defiende su abundante cabellera natural, ha dicho enfáticamente que no es un peluquín. Que se la pinte no tiene ninguna importancia. Con sus cincuenta años y sin una cana visible, haría pensar que efectivamente es así. Lo cierto es que Bayly sabe acerca del pelo más que nosotros y especialmente de tomar el pelo, lo hace con maestría.

Tal vez le estuviera tomando del pelo a Santos. Antes de enunciar su enigmática frase había mencionado como exitosa la visita del Centro Democrático a los Estados Unidos, concluyendo con un “¡Bravo Uribe!” El Uribe al que se refiere Bayly es su muy admirado Álvaro Uribe, el mismo al que nunca hemos visto con el pelo pintado.

Una manera oculta, misteriosa y llena de la sabiduría del Oráculo de Delphos nos ofreció Jaime Bayly con su sentencia para hacernos reflexionar acerca de la diferencia de gobernar con la mentira o con la verdad.

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