Es oportuno que por estos días previos a la contienda política, cuando se empiezan a inflar las toldas electorales y se siente la manzanilla, nos adentremos en temas sensibles considerados de gran relevancia con base en estudios latinoamericanos, acerca de algunos truquillos o tips, que considero de gran utilidad en el ejercicio de las medidas que legitiman el noble oficio de la administración de la cosa pública, en su estructura distrital, principalmente.
Bogotá es una de las principales ciudades de las que podemos contar “en desarrollo” en esta parte de nuestro cono y reúne una gran cantidad de atractivos, además de ser el centro cultural, industrial, económico y turístico ]más importante de Colombia. Pero es también una de las capitales más aquejadas en materia de administración, seguridad y corrupción mixta, política y contratistas, que a veces tristemente se confunden, pues viendo el panorama actual, en algunos casos, podríamos preguntarnos si son vocablos sinónimos por sus consecuencias, porque como diría nuestro querido Godofredo Cínico Caspa, “aquí entre nos Samuel nunca ha sabido nada”.
Para que no se nos sigan olvidando las cosas y como la idea es integrar mesas de gestores ciudadanos y articular comisiones de la verdad con participación ciudadana y de líderes que verdaderamente aporten, paso de manera enunciativa, más no restrictiva, a tocar puntos clave que armonizan el son el electoral y las posteriores ejecuciones de las medidas.
Como primera medida, para Bogotá D.C. cuidad con gran población flotante y con un porcentaje alto de habitantes de otras latitudes, o sea: “de todos y de nadie”, es vital generar el sentido de pertenencia. Para esto es importante aclarar que en materia de opinión popular encontramos muchas quejas, pues si el gobernante (Alcalde; Concejal, Edil, etc.) no se hace presente y asiste a sus obligaciones con sus electores, difícilmente los asociados encontrarán un modelo a seguir en su líder político. El líder por mandato popular que legitima su elección, debe cumplir sus sesiones y por ética y mandato legal, debe asumir sus responsabilidades. Los ciudadanos quieren estar seguros de que su mandatario verdaderamente trabaja y actúa consecuentemente con sus promesas electorales en pro de sus electores. Esto suena obvio y creería yo que por ese mismo calificativo, es tan riesgoso, pues una vez elegidos viene “la silla vacía”. Esto, sumado a que un candidato ganador en el pulso político de las tarimas y las calles, luego no se deja ver encerrado en su cómoda oficina con puertas y ventanas cerradas para que entren las voces de los ciudadanos. El resultado es una evaluación en la que se raja.
Un punto extremadamente político a mi juicio es el de propender en mayor término por los intereses partidistas y de los aliados de sus bancadas, dejando de lado la verdadera obligación democrática de velar por el bien común. Visto así, desdibuja el concepto de la democracia participativa que consagra la Carta Política y sus pilares legales. El hecho de las prácticas discriminatorias en el ofrecimiento de apoyo de banderas políticas distintas, no solo no es estratégico políticamente; sino peor: excluyente y violatorio del artículo 13 de la Constitución que rige nuestro Estado de Derecho. Las consecuencias de este tipo de actuaciones preferenciales genera contiendas entre los partidos, que a la postre se traducirá en el descrédito del administrador de turno y de paso hace mella en el concepto del votante sobre el noble trabajo de la política misma.
Saltando al espectro de lo axiológico de lo que como sustento moral, verdaderamente debe fundamentar la administración pública, una recomendación fundamental es la deontología que de suyo es inherente al ser y más aun al zoon politikon. El candidato debe ser un hombre probo, irreprochable, honorable y carismático, que de paso al honeste vivere y siembre esas ganas de serlo en los demás. No se aconsejan los shows y escándalos ni de su fuero interno, ni mucho menos en lo relacionado en la administración de los recursos gerencias. Son figuras públicas que deben cuidar una imagen frente al país, generando credibilidad.
En materia de iniciativas de gobierno, legislativas, de acuerdo, ordenanzas o la manifestación normativa, según el tipo de corporación que las emita, es importante no caer en el error de adelantar iniciativas, por adelantarlas. Hay cosas que no son relevantes para la comunidad y hay otras que se demandan por su imperiosa necesidad. Detectar las verdaderas necesidades de una colectividad social es de gran importancia para dejar huella en el desarrollo de una buena función pública. Con esto se da alcance al programa de gobierno, se cumplen las promesas y se avanza en garantizar su siguiente período o su avance en la carrera política. Es importante poner los ojos en proyectos verdaderamente productivos en pro del desarrollo económico y social. Hay proyectos que dan risa.
En materia de los grupos más aquejados y vulnerados, como las víctimas tanto de la violencia histórica, como de la delincuencia común, hay demasiado que hacer. Este punto que ha delineado mi tendencia programática en materia política debe ser revisado con lupa. Somos conscientes de que un líder político electo no puede solucionar todos los males de la sociedad, pero sí es mandatorio que sea incluyente en su política de víctimas, que cuente con ellas, que integre mesas de veedores y gestores de paz, que implemente políticas claras en materia de seguridad partiendo de lo local, para llevar instructivos a lo central. Apoyar estos segmentos de la población, además de humanizar al político, da resultados materiales a necesidades reales que requieren soluciones y que piden a gritos un representante de las víctimas que se abandere y apersone de quienes han estado en el ostracismo y el olvido por décadas.
Al son que me toquen bailo: Siempre y cuando sea afinado, humanizado, y ajustado a derecho, por eso honrosamente hago parte del equipo de David Luna a la Alcaldía rola.
Twitter: @colconmemoria
Al son electoral rolo
Sáb, 09/07/2011 - 08:00
Es oportuno que por estos días previos a la contienda política, cuando se empiezan a inflar las toldas electorales y se siente la manzanilla, nos adentremos en temas sensibles considerados de gran r
