Angelino, el vicepresidente incómodo

Mié, 21/09/2011 - 00:02
Reconozco que cuando el presidente Juan Manuel Santos anunció a la opinión nacional que su fórmula vicepresidencial era nada más y nada menos que Angelino Garzón,

Reconozco que cuando el presidente Juan Manuel Santos anunció a la opinión nacional que su fórmula vicepresidencial era nada más y nada menos que Angelino Garzón, fui de los más sorprendidos. Y no era para menos.

Angelino Garzón le sirvió al país en calidad de Ministro de Trabajo, coincidiendo con Juan Manuel Santos como Ministro de Hacienda durante el gobierno del expresidente Andrés Pastrana, tiempo en el que ambos sostuvieron duros enfrentamientos por la costumbre del primero de cuestionar públicamente la gestión de sus compañeros de equipo, en este caso la del hoy primer mandatario.

No me explico de quien fue la idea de sugerir a Angelino como vicepresidente de Juan Manuel Santos, pero lo que sí se es que quien haya sido, debe estar feliz porque “sin querer queriendo”, encontró una eficaz manera de oponerse al actual gobierno en cuerpo ajeno. Tampoco me explico cómo al presidente Santos se le ocurrió pensar que en él podía encontrar un buen coequipero, cuando si algo ha demostrado Garzón, es que a él le gusta tener su propia agenda, inspirada no en la línea que traza el grupo de trabajo al que pertenece, sino en la que más réditos políticos le de. Y si no es así, que le explique al país la razón por la que no da a conocer al interior del gobierno sus opiniones personales, sino que prefiere hacerlo frente a las cámaras y los micrófonos, olvidando que sus puntos de vista están supeditados a las del Presidente de la República.

Con Angelino Colombia suma cuatro vicepresidentes desde que se aprobó esta figura, y solamente con Humberto de la Calle Lombana en el gobierno de Ernesto Samper, se había presentado una situación similar. Ni siquiera con Francisco Santos se vio este suceso, porque a pesar de que él opinaba constantemente sobre los distintos momentos durante el período de Álvaro Uribe, siempre lo hacía en la línea que trazaba el Gobierno y no en dirección contraria, como sucede con Garzón. Tampoco sucedió con Gustavo Bell, fórmula de Andrés Pastrana, quien prefirió ser un vicepresidente a la sombra del Ejecutivo y solamente obtuvo protagonismo cuando fue nombrado en la cartera de Defensa.

Nadie sabe la decisión que ha de tomar Juan Manuel Santos, ni como se siente en estos momentos por la marea provocada por su vicepresidente, quien ya dijo que no cerrará la boca y recordó que fue elegido con nueve millones de votos. Pero también olvidó que sin él, el hoy presidente hubiese obtenido la misma votación y quién sabe si hasta más, si se tiene en cuenta que a algunos sindicalistas no les gustó su nombramiento como fórmula de Santos para llegar al Palacio de Nariño, porque sintieron que Angelino los traicionó participando en el gobierno de Álvaro Uribe, haciendo lobby en la Organización Internacional de Trabajadores para que sacaran a Colombia de la lista negra de países con mayor número de violaciones a la clase trabajadora.

Es claro que la posición de Juan Manuel Santos en estos momentos es incómoda, entre otras cosas por el fuego amigo que desde su posesión como primer mandatario ha recibido de parte de quien se supone debe acompañarlo en las buenas y en las malas. Primero con el TLC, luego con el paro de camioneros, más adelante con la fijación del salario mínimo y ahora con los indicadores de Planeación Nacional para medir la pobreza en Colombia; no discute los temas en los consejos del ministros, sino que aprovecha cualquier exposición en los medios de comunicación para ventilar de manera abierta su posición, sin que nadie pueda decir nada, porque frente a la figura vicepresidencial no hay mecanismos claros de control político. Será por esto que los rumores de la creación de un movimiento político en cabeza de Angelino Garzón crecen con más fuerza, sin que él salga a desmentir tal hecho. Mientras tanto crece y crece la polémica y la pregunta ¿qué hacer con un vicepresidente incómodo, que no acompaña a su jefe en sus iniciativas, sino que por el contrario va en otra dirección?

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