Asunto de prioridades

Jue, 13/10/2011 - 23:01
No tiene sentido que los intereses para comprar un carro sean menores que los intereses que se cobran por un préstamo universitario, pero así sucede en Colombia. Un cr

No tiene sentido que los intereses para comprar un carro sean menores que los intereses que se cobran por un préstamo universitario, pero así sucede en Colombia. Un crédito del Icetex tiene una tasa de interés de 1,4 por ciento mensual, mientras un crédito para comprar un carro cobra intereses de 0,9 por ciento al mes, lo cual demuestra que para los colombianos, y para el mercado, es menos importante que la gente estudie a que tenga un carro.

Eso puede deberse a dos cosas. O a que el carro sigue siendo un sinónimo de ascenso social inderrotable en un país que es profundamente aspiracional. O a que la gente siente que en Colombia educarse no sirve para nada.

El carro como símbolo de estatus sigue siendo una realidad. En las casas en los barrios más pobres de Bogotá –y de otras partes de la ciudad--, el garaje suele incluirse en los planes de construcción. Así mismo, no falta el que considere absurdo que los carros no puedan parquear en el andén y que los peatones también sean importantes. Me sucedió el otro día: un conductor acelerado le pegó un puño a la ventana de mi carro, porque le reclamé que estaba parqueado en el espacio público. Argumentó, como suelen hacerlos quienes se mueven en la ilegalidad, que este es un país libre y “cada quien puede parquear donde quiera”.

Tal vez lo que le falta al conductor es formarse. Educarse en que si nos va bien a todos, le va bien a él. Que amar lo público no es un tema de filantropía, sino un tema de racionalidad.

Creo fundamental que el próximo alcalde de Bogotá cambie las prioridades e incida para que esta ciudad sea más educada. Para que, además, quienes salen graduados con títulos universitarios puedan acceder al mercado laboral. Tenemos que dejar de pensar que solo ser médico o abogado tiene validez profesional. Hay múltiples oficios de formación tecnológica que son imprescindibles para que la economía funcione, más aun en los sectores de servicios, y en los cuales cientos de bogotanos deben formarse.

Por eso urgente destinar un presupuesto para que los estudiantes tecnológicos y universitarios puedan acceder a una ‘beca-crédito’ que perdone los pagos a aquellos estudiantes que demuestren una excelente calidad académica, en evaluaciones previamente determinadas por la Universidad Distrital y profesionales expertos de la Secretaria de Educación.

Esta propuesta debe estar complementada por la posibilidad de construir bolsas locales de empleo, en las que haya una oferta diversificada de posibilidades para aquellos ciudadanos que hayan accedido a une educación técnica de calidad. Así mismo, con el apoyo a la formación de docentes, para preparar mejor a cerca de 20.000 bogotanos que hoy estudian en carreras técnicas y universitarias en la capital. Sin duda, el Estado tiene el deber de demostrar que las prioridades son diferentes y ayudar a que así sea. Sin intervenir en el mercado, hay que lograr que para los ciudadanos sea más importante –pero sobre todo, más viable—estudiar que comprar un carro.

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