! AUXILIO, NECESITO UN IPad!

20 de diciembre del 2010

En Colombia, y probablemente en muchas partes del mundo, ahora no se le mide la inteligencia a los conferencistas por lo brillante de sus exposiciones, ni por la claridad de sus frases, ni por lo convincente de sus argumentos. Más aún, en este mundo light, ni siquiera un físico impactante o un buen vestir ayudan a una calificación positiva. La brillantez ahora se mide por el iPad! Ese aparato, nada discreto, es el nuevo símbolo de modernidad, que sin vergüenza, se asimila con la inteligencia. Además, se combina con el insoportable BlackBerry dado que el simple celular pasó de moda. El que maneja simultáneamente ese aparatejo, y además lee su conferencia en el iPad y escribe allí los comentarios, es por definición un genio. Por consiguiente, los que nos creíamos muy modernos porque usamos “power point”, quedamos en el siglo XX, pasados de moda, porque hace ya diez años estamos en el Siglo XXI.

Esta frustración me trae a la memoria una pequeña historia que para salvar mi pellejo la expongo con nombres ficticios. Había una vez un Presidente X que tenía un jefe de campaña, luego ministro, cuyo nombre era Z y que en el siglo pasado cayó rendido ante los símbolos de modernidad del momento. Este personaje Z manejaba simultáneamente el “beeper”, que sonaba constantemente; tenía un computador portátil siempre abierto cuando nadie cargaba ese aparato por lo grande y usaba un celular gigantesco, cuando todavía no se había masificado su uso, y por el cual recibía pocas llamadas.

El sonido cruzado de los timbres de todo esto lo volvió completamente diferente al resto de los humanos. Pero el Presidente X estaba seguro de que Z le daba el toque de modernidad que ese gobierno necesitaba. Comparado con los otros miembros de la campaña y después del Gobierno, simples colombianos y colombianas, el ministro Z sí era realmente muy distinto. Además, en medio de uno de esos interminables Consejos de Ministros que siempre existen, mientras todos almorzábamos el consabido ajiaco santafereño, el Ministro Z lo despreciaba y pedía algo insólito: o manzanas verdes con queso mozzarella, o lechugas y tomates en grandes cantidades, obviamente con vinagreta italiana. Recuerdo que en medio de estas peticiones del ministro diferente, porque era hombre y no mujer, el Presidente X le dijo al mesero: “ya que le gusta tanto lo verde, tráiganle más bien las matas de Palacio”. No es mentira ni es chiste, todo esto pasó en el siglo XX en Colombia. La mayoría de nosotros jamás se quejó por miedo de que nuestra envidia ante tal modernidad y por lo tanto, ante la brillantez del Ministro Z, quedara en evidencia.

Como ven, no es la primera vez que la inteligencia se asimila con el uso de la tecnología. Hoy, estamos ad portas de que pase lo mismo y para evitar que nuevamente a sujetos normales, medianamente capaces, nos traten como muebles usados, necesito urgentemente un iPad, así sea alquilado! Me niego a pagar más de un millón de pesos porque dentro de poco valdrá la mitad y necesito que me crean que tengo algo de inteligencia. Recibo ofertas en mi Twitter @CeciliaLopezM. Por favor, impidan que ahora que me siento en el momento más productivo de mi vida porque no tengo jefe “ni dueño ni nadie que me comprenda”, lo único que no necesito es posar de obsoleta por no tener un IPad.

www.cecilialopez.com

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