Batman y Superman VS los críticos

1 de abril del 2016

Si yo fuera crítico no desayunaría. Tampoco almorzaría. Cenaría carne cruda, una ensalada rica en vinagre y el cadáver descompuesto de una película de Kubrick.

Si fuera crítico tampoco escribiría en medios de comunicación ni editaría textos de otros. No perdería mi tiempo escribiendo ficción. ¿Para qué? ¿Acaso Drácula escribió alguna vez un libro? No, él y los críticos están más allá del tiempo.

Si hubiera sido crítico, de niño no hubiera soñado con ser delantero o volante de creación de la Selección Colombia, sino que hubiera pasado mis días de ensoñación proyectándome como árbitro.

Si fuera crítico me despacharía en injurias contra la taquillera ‘Batman vs Superman: el origen de la justicia’.

Hace unos días, el portal de chismes TMZ en español publicó una fotografía de Henry Cavill, el actor que representa a Superman en la cinta, sonriente y feliz saliendo de un aeropuerto. La revista decía que el británico tenía esa cara para justificar el éxito en taquilla de la película, que se convirtió en uno de los estrenos más exitosos de todos los tiempos, aunque los críticos la habían destruido en sus páginas biliosas.

¿Cómo explican los críticos que la película que pordebajearon haya sido vista por millones?

El cine no lo hacen los críticos. El cine, y en general todas las artes, lo hacen los espectadores, los que pagan las boletas, los que van a las salas a divertirse y a acceder a placeres que se derivan del acto mismo de ir a ver películas: comer palomitas, olvidarse de la tiránica realidad, ir con alguien para comenzar una bonita historia de amor, que valga decirlo, siempre será inferior a las que se viven en el celuloide.

‘Batman vs Superman: el origen de la justicia’ es una de esas películas que se escapan de la gran crítica. Es una cinta para divertirse, no para usarla como base de un argumento que puede superar lo que ya dijeron Heráclito, Aristóteles, Descartes y Umberto Eco.

Después de su estreno un crítico de emisora de radio dijo, con la ligereza habitual de los que ejercen su oficio, que Zack Snyder, el director de la cinta, debería retirarse del oficio. ¿Zack Snyder sin hacer películas? Pero si a él le debemos ‘300’, ‘Watchmen’ y la resurrección de Superman en el cine, una empresa nada fácil en la que fracasó en 2006 Bryan Singer, el hombre a quien le debemos, nada más ni nada menos, las películas de X-Men.

Cito sólo este desafortunado ejemplo para no desgastarnos en los titulares fáciles y las filosofadas que abundaron después del estreno de ‘Batman vs Superman’. Es tan fácil destruir algo con una línea.

Afortunadamente, el mundo vive un delicioso proceso de desacralización de lo intelectual donde los especialistas y los críticos quedan perfectamente identificados por sus reducidas y selectas audiencias. El crítico quedó disminuido a sus justas proporciones: el nicho.

Antes, el trono de los críticos eran los medios de comunicación. Ahora, con internet, los medios nos pertenecen a todos y todos podemos ser reyes por al menos un segundo. En Twitter, Youtube y otras redes sociales todos somos críticos y podemos hacerlo notar en un tuit ingenioso o en un discurso divertido siendo vlogger o publicando un meme, como este, que parafrasea una de las líneas de la misma cinta:

Lex

@nomasquecine_

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