Bienvenido, ministro Esguerra

Sáb, 16/07/2011 - 23:56
El nombramiento de Juan Carlos Esguerra como Ministro de Justicia por parte del presidente Juan Manuel Santos, ha sido recibido favorablemente por gran parte de la opinión pública del país. Sus eno
El nombramiento de Juan Carlos Esguerra como Ministro de Justicia por parte del presidente Juan Manuel Santos, ha sido recibido favorablemente por gran parte de la opinión pública del país. Sus enormes conocimientos jurídicos, su trasegar académico en universidades tan reconocidas como el Rosario, los Andes y, especialmente, la Javeriana de la cual fue su decano de Ciencias Jurídicas, y su interesante hoja de vida como funcionario público, ocupando una curul en la Constituyente del 91 y, años más tarde, siendo Ministro de Defensa Nacional, hablan suficientemente bien de este hombre de leyes que aportará todo su bagaje y buen nombre a un sector que necesita serias reformas, como también sabrá imponer su talante mesurado pero firme ante las muchas veces indolentes cortes. Las tareas del nuevo ministro no son nada fáciles, tendrá que enfrentarse a retos fundamentales para el sector relacionados con el acceso a la justicia, la interlocución con las cortes, la descongestión judicial, la política criminal, el consenso de la reforma a la justicia, la legitimidad del sector, los marcos normativos de justicia transicional, la lucha contra la corrupción y, claro está, la defensa de la nación ante el alarmante incremento de demandas contra el Estado. Todo ello implica un trabajo minucioso, sistemático, ordenado y consensuado con todos los actores del sector, con el fin de evitar soluciones cortoplacistas y coyunturales, sino más bien visualizando un paquete de medidas adecuadas para el contexto nacional que logren poner fin al desorden y prácticamente colapso judicial que padece Colombia. Uno de sus principales desafíos será la interlocución con las altas cortes, las cuales decidirán muchas veces contra las iniciativas del gobierno nacional y otras complicarán que las disposiciones o estrategias del alto gobierno sean puestas en práctica; a su vez, lo que se ha denominado el choque de trenes entre las mismas cortes por decisiones contradictorias entre ellas, seguirá estando en la agenda política y jurídica del país, a lo que el nuevo ministro tendrá que dedicarle gran parte de su reducido tiempo. No será nada fácil, en la medida en que muchos de los honorables magistrados han venido constituyéndose a sí mismos en prácticamente semidioses, dueños de la única verdad y forjadores de ambiciones personales vergonzosas, lo que muchas veces dificulta un diálogo constructivo y efectivo con ellos. Pero seguramente Juan Carlos Esguerra sabrá manejarlos de la mejor manera. Otro tema espinoso y complejo es el llamado “carrusel” de pensiones de la justicia, principalmente enfocado en el Consejo Superior de la Judicatura, que muestra que en esa rama del poder público no todos son peritas en dulce y que también, como en todas las demás ramas, hay “avispados” y “descarados” que se aprovechan de los puntos negros del sistema para tomar ventaja, por encima del bien común que dicen defender. Frente al mismo tema, el ministro entrante tendrá que diseñar estrategias eficaces para impedir y negar el acceso de todas las mafias existentes en el país, a los organismos judiciales, so pena de seguir contribuyendo a la impunidad, la corrupción y a la obstaculización del acceso a la justicia por parte de la sociedad en general, principalmente de los menos favorecidos. Sin duda, el tema de capacitación permanente y de evaluación de los operadores judiciales e investigativos debe estar en la agenda del nuevo ministerio. A pesar de que gran parte de nuestros jueces y fiscales cuentan con toda la voluntad y conocimientos, muchos de ellos carecen de los conocimientos necesarios y fundamentales para el ejercicio de sus funciones, por lo que programas de capacitación y formatos de evaluación periódicas se deben convertir en realidad, con el fin de mejorar el bien público de la justicia para su aprovechamiento tangible, eficiente y real por parte de toda la ciudadanía. Mas aún con la aplicación y extensión del sistema de oralidad al sector judicial colombiano. En este aspecto, la colaboración con las cortes y con la Fiscalía General de la Nación es prioritaria y claramente fundamental para avanzar en estos propósitos. Un último tema que trataré en la columna, de los muchos que se le vienen encima al nuevo ministro, es el marco jurídico del conflicto y el fortalecimiento de la justicia penal militar en Colombia. Este asunto resulta relevante y urgente en el contexto actual del país, en la medida en que existe un sentimiento cada vez más generalizado del trato inequitativo, asimétrico y desigual para los miembros de nuestras Fuerzas Militares y de Policía, como también una preocupación legítima del sector defensa frente al marco jurídico actual para enfrentar a un enemigo mutante, altamente complejo y que se mimetiza de manera camaleónica  entre la población civil, violando todos los protocolos establecidos en el derecho internacional. Acciones concretas como la creación de grupos focales interinstitucionales contra las milicias, fortalecimiento de la justicia penal militar y el planteamiento y ambientación de un marco de justicia transicional para militares en el futuro, se plantean como pilares de esta preocupación institucional. Para ello, el ministro Esguerra combina su experiencia en el sector castrense, con su trayectoria y profundos conocimientos jurídicos, una mezcla impecable que sabrá enfrentar este reto para Estado colombiano. Seguramente otros temas se quedaron por fuera, como el presupuesto judicial, el número de jueces y fiscales que se necesitan, el asunto de la tutela, las unidades especiales contra la corrupción, el marco jurídico para la desmovilización, entre otros tantos, pero el espacio no lo permite. Lo que es claro, es que Juan Carlos Esguerra le imprimirá su sello personal a esta cartera, contribuyendo a superar los obstáculos y a construir un sistema judicial de acuerdo a las necesidades del país. Bienvenido ministro Esguerra. Escolio: Ante los aleves ataques de las Farc a la población civil, la respuesta es el rechazo nacional en consenso, sin dubitaciones de ningún tipo, y el apoyo absoluto a las Fuerzas Militares y de Policía, que todos los días sacrifican su vida por la de todos los colombianos. jafah2@hotmail.com @javierflorezh
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