Calladitos la boca

Dom, 18/09/2011 - 00:02
Pocas regiones interiores en el mundo son tan bellas, extensas y fértiles como Urabá. Cuando se ubica en el mapa se observa que su localización en el planeta es privilegiada. Está cerca del Canal
Pocas regiones interiores en el mundo son tan bellas, extensas y fértiles como Urabá. Cuando se ubica en el mapa se observa que su localización en el planeta es privilegiada. Está cerca del Canal de Panamá, es decir en la boca de la Cuenca del Pacífico, Sudamérica, la Costa Oeste de América Central y los Estados Unidos,así como de los emporios económicos de Asia y el Pacífico Sur. Por el Atlántico tiene a la mano a Centroamérica y el Caribe, igual a la Costa Este de Estados Unidos y a Europa. En estos tiempos en los que la globalización impuso las condiciones implacables de los mercados a la supervivencia de las economías nacionales, son contados en el planeta puntos geográficos con las características de Urabá. Si Colombia es privilegiada por diferentes razones, quizás ninguna tan notable como ser dueña de Urabá. Conocí en tiempos de la universidad y luego con el paso de los años numerosos colonizadores de los que se fueron a la zona desde la década de los cincuentas a abrir monte y sembrar banano. Por mi profesión he prestado particular atención al estudio de la región. Luego fui por primera vez a Urabá hace cerca de treinta años y después he regresado con cierta frecuencia, siempre en plan de activismo político que en mi caso es de observación de las condiciones sociales y proselitismo. Tengo pues idea de la evolución de la zona desde esas fuentes, desde esos escenarios, desde esos intereses y en esas secuencias de tiempo. La síntesis de mis observaciones es sencilla. El progreso de Urabá ha sido mínimo mientras la pobreza, el retroceso social y económico así como el avance de la criminalidad, son evidentes. En Urabá crecen y se consolidan día tras día las actividades delictivas y en la medida que avanza el poder de la criminalidad organizada, desplaza el poco desarrollo que se había alcanzado y envilece la frágil institucionalidad. Mírenlo de esta manera. Así como Urabá -“la mejor esquina de América” le decimos en Antioquia- sería perfecta para desarrollos de escala global agroindustriales, mineros, portuarios, industriales, comerciales, científicos y tecnológicos, urbanos, turísticos y de las ramas de servicios, también es óptima para el contrabando de armas y mercancías en general, el narcotráfico, el tráfico de indocumentados, lugar de paso en el negocio de la trata de personas, lavado de activos, extorsión y toda la lista de empresas delictivas de alcance global. Hasta hoy la historia es simple de relatar. Excepto casos como el de la industria bananera que en la inmensidad territorial y la magnitud de las posibilidades de Urabá es minúscula, se puede decir que Colombia entregó la región en concesión a las organizaciones y las actividades criminales. Urabá es república de mafias. Si bien el Estado ha hecho presencia a lo largo de los años, la generalidad de las veces ha sido para llevar más violencia y terror que se han sumado a los horrores que derraman las guerrillas, el paramilitarismo y en general los distintos grupos de delincuentes que masacran, desplazan y asesinan para imponer sus dominios en la zona. La infraestructura que atiende la logística de transportes en Urabá es peor que pésima, lo mismo que la infraestructura social. La zona está aislada por tierra y por mar como le interesa a las mafias. La inmensa mayoría de la población dispone de condiciones sanitarias, educativas y materiales infames, como también le interesa a las mafias. Carne y músculo humano en bruto. Las poblaciones de los centros urbanos de Urabá y las campesinas carecen de servicios de agua potable y saneamiento ambiental. Son pueblos esclavos y miserables que sobreviven en condiciones infrahumanas, a los que explotan hampones de todas las pelambres mediante las formas abominables de sometimiento, humillación y despojo que conoce la historia de la explotación humana desde el principio de los siglos. Se deben escribir tratados que denuncien lo que acontece en Urabá para que se encaminen hacia allá la justicia social, el progreso y sobre todo la sindéresis de esta nación. Aquí solo me referiré a las elecciones del 30 de octubre. Recorrí Urabá en días pasados por los caminos de herradura que la surcan. En la zona no hay carreteras, solo trochas y quebraderos de espalda. Sería bueno que alguna autoridad de control investigara qué se hicieron los dineros públicos que se han girado para construir carreteras en la región. Alguien se los robó. La corrupción en este frente como en todos los ámbitos de Urabá es pestilente e indignante. Pero escuchen esto. Ya los políticos de las capitales no se toman la molestia de ir a Urabá a echar discursos con sus sartales de mentiras como lo hicieron la vida entera para adobar de engaños el asalto electoral, el fraude y la compra de votos. Ahora caminan calladitos la boca como tigres que se acercan a la  presa, repartiendo ríos de dinero para la compra de votos a través de sus redes corruptoras de operarios de la región que posan de “políticos”, candidatos a concejos y alcaldías, quienes se encargan sobre el terreno del oficio de logística de irrigar por el campo de batalla electoral, de mano en mano, el veneno del dinero que compra votantes y los lleva hasta las urnas cargados como animales de corral. Las mafias mediante este sistema aspiran conservar alcaldías y puestos de concejales que les garantizan impunidad y libertinaje para mantener la ocupaciónde la zona y el usufructo del pobrerío y el territorio en beneficio de sus empresas ilícitas. Tienen todo listo y articulado para ganar las elecciones y seguir amos y señores de“la mejor esquina de América”, patrimonio de los colombianos expropiado por ellos a sangre y fuego y legitimado mediante la compra de votos en cada suceso electoral. Alerto a quien pueda interesar y tenga el poder y la voluntad de actuar sobre esta situación. En Urabá avanza en silencio la toma del poder local en las próximas elecciones de alcaldes y concejales. Si no se hace algo contundente para impedirlo, organizaciones criminales comprarán otra vez grandes masas de votantes y arrebatarán de nuevo en las urnas numerosas alcaldías y puestos de concejales. Esa región privilegiada de Colombia y estratégica en la geografía del hemisferio, arriesga seguir siendo escenario macabro donde habitan centenares de miles de seres humanos que sobreviven, para vergüenza de esta nación, en condiciones miserables y en donde mafias y asesinos los explotan en beneficio de su extenso e ignominioso imperio criminal.
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