Queridos hermanos y hermanas de Venezuela, quisiera volver a épocas en las que las únicas discusiones que teníamos pendientes era sobre el verdadero origen de la arepa, de dónde sería la Miss Universo, o quién ganaría en los Panamericanos.
Cuando nos decimos hermanos es porque en realidad lo somos: compartimos el origen precolombino en muchas de las etnias que habitan en nuestros territorios, peleamos juntos para lograr la Independencia, compartimos alimentos, música, cultura.
Los males que han aquejado a los colombianos no son culpa de ustedes. Lamentablemente no hemos sido capaces de controlar nuestro territorio y subsanar las necesidades de nuestros connacionales. Las luchas violentas entre partidos y la corrupción fueron el caldo de cultivo para que nacieran las hoy más viejas guerrillas del continente.
Los que empezaron como grupos de reivindicación social con clara tendencia de izquierda, terminaron simplemente cayendo en la tentación del narcotráfico, la ambición de poder y la barbarie del secuestro y el terrorismo.
Como resultado de la incompetencia del Estado surgieron las Autodefensas Campesinas, más conocidas como los paramilitares, quienes armados y organizados cayeron también en el deseo que genera el poder y el dinero del narcotráfico, degenerándose en exactamente lo mismo que pretendían combatir: asesinos, secuestradores, violadores de Derechos Humanos, etc.
Aquí y allá hemos tenido buenos, malos y regulares gobiernos. Lastimosamente algunos complacientes con los males que nos aquejan de ambos lados de la frontera.
Nuestras relaciones no siempre han sido positivas y en algunos casos, incluso, hemos querido desconocernos como hermanos para obtener réditos políticos.
Sin embargo, los problemas que tienen ustedes hoy en día no son culpa nuestra. El desabastecimiento es consecuencia de acabar con el aparato productivo, la demagogia y el populismo generan odio de clases y atacan la empresa privada para generar adeptos en la clase popular.
La inseguridad ciudadana es consecuencia de armar a grupos para infundir miedo en la clase popular. El hambre, el desempleo, la falta de educación, hacen que los jóvenes tomen pasos equivocados.
La corrupción, la persecución a la oposición, la falta de información veraz y oportuna como consecuencia de la falta de libertad de prensa, son las acciones de un régimen que pretende ocultar las mafias de narcotráfico que lo componen, que acorralado y asustado es capaz de hacer lo que hace en nuestra frontera. Cortinas de humo para desviar la atención de lo que realmente ocurre y que les permite permanecer impunes en el poder.
Así que ¡gloria al bravo pueblo! para que lance el yugo opresor y el imperio de la Ley y los Derechos Humanos reinen nuevamente en Venezuela, para que la virtud y el honor vuelvan y todos puedan gritar ¡Abajo cadenas! ¡Muera la opresión! Cuando su libertad recuperen todos celebraremos América como una sola Nación.
Carta al Bravo Pueblo de Venezuela
Mié, 09/09/2015 - 14:20
Queridos hermanos y hermanas de Venezuela, quisiera volver a épocas en las que las únicas discusiones que teníamos pendientes era sobre el verdadero origen de la arepa, de dónde sería la Miss Uni
