Cartel y carrusel de la contratación

11 de febrero del 2011

Hace varios meses los principales diarios nacionales publicaron el escandaloso e impudoroso proceder de la administración del Distrito Capital en los procesos de contratación de infraestructura vial.

Este álgido tema no solo deja ver la magnitud de la corrupción administrativa y sus “socios” contratistas, sino también la descarada actitud de la administración, el contralor distrital Miguel Angel Moralesrussi y el ex congresista Germán Olano, que al parecer se beneficiaron económicamente en cada contrato que se adjudicaba a los contratistas en el famoso “carrusel de la contratación”. Según declaraciones, los hermanos Moreno Rojas, entre quienes está el Alcalde Mayor de Bogotá D.C., cobraban el seis por ciento del valor de cada contrato y en estos negocios subrepticios generadores de delincuencia y resentimiento social, participaba la señora Liliana Pardo, ex Directora del Instituto de Desarrollo Urbano (IDU).

Sin duda los señores Nulle son los principales protagonistas de esta escalofriante novela de terror de la administración pública, pero no quiere decir esto que sean los únicos que deban ser llamados a responder por sus alianzas ilegales en la adjudicación, ejecución y desarrollo de obras civiles en Bogotá D.C. De esta manera, paso a hacer un breve resumen de los demás actores y personajes macabros, que hacen parte del extraordinario y multidisciplinario elenco encargado de hacer las delicias de la objetiva contratación bogotana.

Señalado lo anterior, se puede ver abiertamente, (pues no se conoce en este gremio el concepto confidencialidad) que la concentración de la contratación y las empresas que conforman el famoso cartel se constata en la siguiente información: el 70 por ciento de lo contratado para movilidad en Bogotá D.C., ha quedado en manos de cinco grupos: Conalvías, Hermanos Olarte, Odinsa, Grupo de Julio Gómez y Emilio Tapia y Sainc S.A. Esta última firma vallecaucana en cabeza del señor Francisco De Angulo, no obstante estar inmersa en el escándalo de corrupción, sigue contratando, ejecutando y desarrollando obras civiles. Sí, está más vigente que nunca. Actualmente, adelanta como contratista del Distrito, la obras de la calle 100 y de la carrera séptima, sólo para mencionar las contrataciones públicas.

La primera tiene una duración de 13 meses; contempla los estudios, diseños y construcción de obras en diferentes puntos de Bogotá D.C., entre los cuales se encuentran los puentes de la Calle 100, la Carrera 15, la Calle 100 sobre la Carrera 15, la intersección de la Carrera 11 sobre la Avenida 9 y la Carrera 11 desde la Calle 106 hasta la Calle 108. La segunda consiste en la construcción de las obras de infraestructura para la adecuación del corredor de la Carrera 7, en el sector de la Calle 34 hasta la Calle 72 para la implementación del sistema TransMilenio, en la capital del país, con una duración de 14 meses. En estos dos macro negocios el contratante es el IDU.

Sainc S.A. es un holding empresarial que se ha robustecido con el tiempo, pero sobre todo con los jugosos contraticos que obtiene del Estado. No sólo desarrolla obras públicas, sino también proyectos privados, que de alguna manera tienen relación con la administración de las distintas entidades territoriales donde se ejecutan los contratos. Ejemplos actuales son la Clínica Imbanaco en Cali, el Centro Comercial Calima (LA 14), en Bogotá D.C., el Terminal del Puerto Mallarino en Cali, Homecenter en Bogotá D.C. y la megaobra Ciudadela Nuevo Latri en Cali, entre otras.

Suponemos que para amainar el impacto que genera estar entre los contratistas privilegiados por el Estado, este grupo empresarial ha constituido una fundación con el ánimo de demostrar su altruismo y su proceder filantrópico y transparente. El objeto fundacional es “contribuir al mejoramiento de las condiciones sociales, familiares y calidad de vida de la sociedad, mediante programas que promuevan el desarrollo empresarial responsable”. Que propósito más loable y que nobleza en la causa social que desempeña esta organización. ¿Será que el dinero destinado para cumplir con esta bonita labor sale de los contratos del carrusel?

Una vez conocido que esta firma contratista hacía parte del cartel, han debido proceder los órganos de control a sancionar con todo el rigor a esta empresa y excluirla de inmediato de los procesos de contratación.

Sigamos pensando en este tipo de actuaciones que sólo generan más desequilibrio social y resentimiento en los diferentes sectores.

Hoy conmino a las autoridades a proceder de manera inmediata y con arreglo a la ley, a aplicar todo el rigor que sus sanciones establece, porque definitivamente ¡No hay derecho!

Que no se nos siga olvidando señores.

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