Chávarro, gerente de Finagro, hermano de “la chismosa”.

25 de mayo del 2017

El bambuco “La chismosa” es tal vez la canción que más se le conoce en el país.

Chávarro, gerente de Finagro, hermano de “la chismosa”.

Foto: @CarlosRamiroCH

Si el hoy gerente de Finagro (Fondo para el financiamiento del sector agropecuario) es hijo del compositor Ramiro Chávarro Vargas, padre de “la chismosa”, entonces Carlos Ramiro es hermano de esa vieja quita cueros, cari-pecosa, pierni-torcida ,con su lengua viperina, que parece lora de circo, escandalosa y malcriada (Ya no hay vecino que no le corra).

“Esta vieja sanqui peluda con su lengua barre el pueblo. Y desde el atrio siempre comulga. Y si acaso se confiesa, así comienza diciendo al cura:

Me acuso de ser callada, de oír y no decir nada. Y si su merced promete callar, los chismes del pueblo, le voy a contar:

El alcalde tiene moza, el médico es un ladrón, la tesorera es tramposa y el sargento es un matón. Y dicen que el sacristán tira a rejo las campanas, después de saciar las ganas con vino de consagrar”.

Aclaro varias cosas: que la chismosa no es Gloria Marcela, la otra hija de Ramiro (con su esposa Gloria Sonia Cuéllar). Que andaba buscando al funcionario, mi paisano del Huila, para preguntarle sobre su trabajo, pero no ha tenido tiempo o quizá prefiere seguir con su perfil bajo. Y que tengo admiración y aprecio por toda su familia.

Me suscita alborozo recordar a Chávarro Vargas, comparable al maestro Jorge Villamil, aunque no logró la consagración nacional, entregado por mitades a la música y a la jurisprudencia (llegó a ser juez y magistrado). Bohemio, con sus consecuencias, enamorado de la mujer y de la vida.

El bambuco “La chismosa” es tal vez la canción que más se le conoce en el país, pero no la única. Las gentes de Garzón lloran entonando “Mi regreso”, que reemplazó –no por decreto sino por cariño- el himno del municipio (Aquí dentro del corazón tu siempre vas conmigo/ Eres el mismo pueblo acogedor de ayer/ Hoy que regreso a ti he vuelto a renacer/ Garzón te entrego el corazón).

Ramiro dejó por lo menos 600 canciones y más de mil poemas. Es formidable una semblanza que le hizo al maestro Villamil, su amigo. Y muy polémica una canción sobre la toma del M19 a la embajada de República Dominicana. En las fiestas sampedrinas prohibieron cantarla porque “ofendía” al presidente Turbay. Decía –entre cosas – que la toma “lo había puesto a pensar”.

Proclama su bohemia y le cantó a su esposa ofendida: -“Si comprendieras la profunda nostalgia que me atormenta el alma cuando te veo llorar/ Mis borracheras te han robado la calma/ te has aburrido conmigo/ vas a perder la cabeza/ Hoy me dices que te vas/ que me abandonas por todas mis borracheras/
Que mis guayabos jamás volverás a soportar aunque de tristeza muera”.

Ramiro falleció a los 48 años. Su familia respetó sus deseos consagrados en otra canción: Que me carguen las mujeres/ porque en sus brazos nací/ porque fueron mis quereres/ y hasta efímeros placeres con algunas compartí/ Y que al llevarme a la iglesia todos se vistan de fiesta/como viste el alma mía.

* Los comentarios, textos, investigaciones, reportajes, escritos y demás productos de los columnistas y colaboradores de Kienyke.com, no comprometen ni vinculan bajo ninguna responsabilidad a la sociedad comercial controlante del medio de comunicación, ni a su editor, toda vez que en el libre desarrollo de su profesión, pueden tener opiniones que no necesariamente están acorde a la política y posición del portal.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO