Como un ir y venir

10 de agosto del 2012

Es así como siente un defensor de Derechos Humanos al ver que ningún gobierno da resultados en esa materia, que sin temor a equivocarme son el sustento —bien concebido, claro— del  Derecho todo: los DDHH. No puedo pasar estos renglones sin decir que no obstante lo anterior, el papá de los derechos es el Natural.  […]

Es así como siente un defensor de Derechos Humanos al ver que ningún gobierno da resultados en esa materia, que sin temor a equivocarme son el sustento —bien concebido, claro— del  Derecho todo: los DDHH.

No puedo pasar estos renglones sin decir que no obstante lo anterior, el papá de los derechos es el Natural.  Esto se ha perdido. Ha sido desdibujado. De pronto me siento dictando una charla; una charla solo para mí y es por eso que siento la imperiosa necesidad de sacarlo de adentro.

Ejecutando el perseguido y noble oficio de defender los Derechos de las Víctimas de los narcos, actividad a la que pocos se le miden; unos por temerosos y la mayoría por “rabopajosos”, es menester decir que en los últimos gobiernos, los Derechos Humanos son Derechos Inhumanos.

En sentir de la gente, “acá hace rato nos están mamando gallo”; el Presidente prometió, los ministros hablan; los personeros dicen, pero ninguno hace. Es un verdadero ir y venir sin resultas.

Los ejemplos son odiosos pero ciertamente necesarios. Hoy en día son superiores los derechos animales a los Humanos. Los de aquellos son fantásticos y evidentemente reconocibles; los nuestros dolorosos y materialmente relegados. San Francisco de Asís, eximio defensor de la animalidad animal y memorable hombre para el pensamiento, quien dejó un rastro de humanidad en su planteamiento promoviendo la defensa de los derechos de los animales sin razón, sobre esa misma base fijó los derechos de la humanidad que hoy escasean.

Hoy se habla de capitales humanas, de políticas humanas, de promoción de las anteriores y sobre eso se ejecutan medidas y se ven resultados: reitero, enfrentar dos esquemas no quiere decir desconocer alguno; es más, tuve un perro al que amé en demasía. Se llamaba Teo; mi gran Teo que hoy es uno de los más destacados perros policías. Sobre Derechos Humanos no se ven los resultados. Ya veo venir el grito y la agresión: “¿acaso le parece poquito la Ley de Víctimas, la promoción de la justicia transicional y el centro de memoria?” Sí.

El asunto es el ir y venir. La manipulación de las administraciones sobre este asunto que es el de mayor calado. No se puede, ojo puede, ni siquiera debe, “trabajar” con los DDHH, no con las víctimas, no con las viudas ni con los huérfanos. No y no. Vamos al son que el gobierno toque; venimos al son que los violentos demanden. Entre ese vaivén se suda sangre. La hamaca humanitaria no sirve de nada. Esto no da espera. Unos por derecha, otros por izquierda y algunos centrados. Mientras se mecen los derechos humanos, se refrescan intereses políticos.

Las víctimas no pueden estar politizadas como sí dice el honorable senador Velasco del Cauca, a quien no vi plantado en su región poniendo la cara por su gente y  garantizando sus votos. Se ve con la grima y el dolor de las verdaderas víctimas y además se sienten ya sus reclamos, que las ONG de  Sor Carmen Palencia, Gerardo Vega, León Valencia, etc., hoy manden la parada “humanitaria”. Es más, acá se ve la inconformidad y el maltrato de esos, a las comunidades en el Urabá.

Jamás la dignidad de las  víctimas, sus derechos y familias pueden ser objeto de juego político. Nunca ellas pueden pender del hilo de un juego electoral. Eso es políticamente incorrecto y electoralmente cochino.

Hoy se habla casi de 200.000 solitudes de reparación administrativa, de miles de hectáreas por restituir  y de algo que da risa: de tantas mesas de participación como municipios; departamentos, distritos y la nacional. Todas estas últimas cooptadas —como de costumbre— por las ONG de falsas víctimas arriba mencionadas.

Organizaciones como el Comité Nacional de Víctimas de la Guerrilla, presidida por el doctor Fernando Vargas Quemba, la Asociación de Víctimas del Terrorismo (Asovit)  y la Fundación Colombia con Memoria, regida por quien escribe, no tienen espacio ni en la Ley de Víctimas, ni mucho menos en las mesas de representación. Ayer una vez más fuimos excluidos, en el espacio transitorio de participación. Sobre esto profundizaré en próximo escrito, que se llevó a cabo en el Archivo Distrital. La Personería no sirve, la Defensoría no opera y la Procuraduría se intimida. Definitivamente mandan los de siempre.

El mecimiento de los derechos de quienes hemos sido excluidos y discriminados no cesa. Acudimos a los estrados más elevados en busca del reconocimiento de nuestros derechos y la respuesta ha sido negativa. Pero qué se puede esperar si las cortes legislan al son legislativo de los congresistas dueños de las víctimas. ¿Qué se puede esperar de un gobierno que nos entrega al terrorismo y que deja inerme a la Fuerza Pública en sus iniciativas legislativas y propone impunidad para los bandidos que han ensangrentado, bajo el narconegocio a nuestras familias? ¿Qué se puede esperar? Lo sé. Más miseria, más corrupción y por ende más víctimas en el bamboleo de sus reparaciones, sin saber si se van con las ONG mentirosas o con el Estado mentiroso, corrupto, aliado e inoperante.

Las verdaderas víctimas en Colombia seguirán en el ir y venir del circo humanitario. Todo orquestado por las políticas e iniciativas legislativas del ejecutivo en favor de los falsos representantes y de las falsas víctimas. #nomasmentiras. Abrazo cálido. Seguimos trabajando.

@colconmemoria

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