Crónicas de Un Tipo Cualquiera -13- Responsabilidad Ciudadana

Jue, 06/12/2012 - 09:01
Sin mucho animo, empujado por Maruja, Aicardo Rodado se contactó con un antiguo compañero de la industria que el piensa que quizá le puede ayudar a conseguir trabajo. El ahora exitoso empresario le
Sin mucho animo, empujado por Maruja, Aicardo Rodado se contactó con un antiguo compañero de la industria que el piensa que quizá le puede ayudar a conseguir trabajo. El ahora exitoso empresario le debe su estatus laboral actual a la oportunidad que en algún momento Aicardo le brindó, cuando él estaba en una situación de trabajo privilegiada.  Aicardo está acompañando al compañero a hacer algunas vueltas por la ciudad y conversan de banalidades mientras se anima a tocar el tema de conseguir trabajo, pero el protagonista de estas crónicas se siente reacio a tocar el tema de la ayuda, que el ahora necesita. El empresario tiene que comprar un remedio en una droguería que queda en Usaquén, cerca a la carrera séptima. Al llegar al lugar, como es normal en Bogotá, no se encuentra un lugar cercano en donde estacionar. Las alternativas no son nada atractivas, se puede escoger entre intentar estacionar a tres cuadras de distancia y pagarle a un auto nombrado “cuidador de carros” por un servicio que en realidad no presta, y que no da ninguna garantía de que no van a robarle algo a su carro,  o estacionar en un parqueadero a cuatro cuadras de distancia que cobra una barbaridad, pero que por lo menos se sabe cuanto le va a robar por cada minuto de parqueo. O estacionar sobre el anden por un momento mientras compra el remedio y seguimos nuestro camino. A pesar de la cara de disgusto y gesto de desagrado de Aicardo, el empresario decide estacionar en el andén y se dirigen rápidamente a la droguería. Unos minutos después, ya de regreso con el remedio, los dos amigos se encuentran con una motocicleta oficial y dos policías dispuestos a poner el parte correspondiente, y se da la conversación siguiente entre el empresario y uno de los agentes: -Buen día. ¿Es suyo?- Pregunta el agente señalando el carro. -Sí, ¿por qué? -Los documentos del carro y su identificación, por favor. -Mi cabo, ¿algún problema? -Hace rato está estacionado en el andén. -Oiga mi cabo, no me vaya a partir. -Está estacionado ilegalmente, no hay nada que hacer. -Solo era mientras compraba un remedio. -Me toca ponerle el parte, y son 400,000 mil, eso porque llegaron, ya viene la grúa. -No mi Cabo… ¿cómo podemos arreglar esta situación? -No sé… está difícil. En ese momento, sin ningún preámbulo, el  excompañero sorprende a Aicardo sacando un billete de veinte mil pesos y casi sin disimulo entregándoselo al policía. -Esto le puede hacer las cosas más fáciles. El agente mira el billete de soslayo y sin ninguna vergüenza o muestra de dignidad ofendida, nos sonríe. -Oiga pero es que somos dos, y ya llega la navidad, ahora uno no compra ni un regalito por menos de cincuenta mil. El empresario lo piensa y hace cálculos, saca los billetes faltantes, los dobla y se los entrega, -Eso es cierto mi Cabo. Aicardo y el ejecutivo se suben a la camioneta, los policías a la moto, y cada quien sigue su camino sin dedicarle mas tiempo al asunto. Todos se dan cuenta que es solo un asunto del diario vivir, quizá tan solo un contratiempo más por resolver. Todos excepto Aicardo, que está callado y molesto. Por su estado de ánimo, ya no quiere, y no puede, abordar el tema del trabajo con el excompañero. En realidad no sabe qué le causa mas indignación, si la falta de lugares y sistemas de estacionamiento adecuados y con precios justos, si la desfachatez y falta de civismo y consciencia del excompañero, o la total falta de moral, honestidad y dignidad de los agentes. Aicardo le pide a su acompañante que lo deje en la esquina de la calle 116 con 19 y decide caminar el resto del trayecto a casa, para pensar sobre lo que acaba de vivir. Sus cavilaciones lo llevan al viejo dilema de quién es más culpable, si el que paga por pecar o el que peca por la paga. Y por más que lo piensa no puede desentrañar la respuesta del dilema, y a pesar de la caminata, que normalmente le calma el animo, sigue sintiéndose muy molesto con lo sucedido. Unas cuantas cuadras antes de llegar a la casa a enfrentar a su mujer y explicarle que no pudo pedirle ayuda para conseguir empleo a su antiguo compañero, Aicardo se da cuenta de lo que verdaderamente lo tienen molesto, no es el excompañero, ni el comportamiento de los agentes, lo que verdaderamente no lo deja en paz es saber que él mismo no había tenido el valor de exigirle a esos dos ciudadanos adultos, y que son representantes de lo más digno, culto y privilegiado de la ciudad, que se comportaran como personas honestas y dignas, y cumplieran cada uno con sus obligaciones civiles, morales y hasta legales. Aicardo en ese momento sentía desprecio por todos los actores involucrados en el asunto, especialmente hacia sí mismo.
Más KienyKe
El CNE informó que ya fueron declaradas elecciones de Cámara en 19 departamentos y Bogotá, además de ocho Citrep. El Senado nacional sigue a la espera del exterior.
El Grupo Gloria cerrará su línea láctea en el país y apagará la producción en su planta de Cogua. La empresa cambiará su estrategia y se enfocará en bebidas.
La Policía frustró el hurto en el barrio La Clarita, en Engativá. Dos presuntos delincuentes fueron capturados tras disparar contra los uniformados durante el operativo.
La discusión no es si el presidente opina, sino si usa la investidura, canales oficiales o recursos públicos para intervenir en la elección.