De la seguridad democrática a la seguridad cotidiana

Vie, 23/09/2011 - 00:01
Después de ocho años de seguridad democrática y de poder andar ahora con relativa tranquilidad en las vías rurales, queremos andar con seguridad en las calles. En l

Después de ocho años de seguridad democrática y de poder andar ahora con relativa tranquilidad en las vías rurales, queremos andar con seguridad en las calles. En los territorios cercanos a casa. No tenemos por qué seguir intimidados en las calles, en los buses, en los parques, en los bancos, en los colegios, en TransMilenio, en los restaurantes. Los bogotanos, en particular; o debemos vivir en calma solo cuando estamos de paseo: necesitamos pasar de la seguridad democrática a la seguridad cotidiana.

Para lograrlo, hay soluciones elementales que pueden contribuir a acabar con el miedo que a diario sufren los bogotanos cuando salen a la calle. Estas empiezan por digitalizar y profesionalizar la Policía para reducir la tasa de homicidios a límites inferiores a un dígito. Hoy, en Bogotá, hay 23,4 homicidios por cada 100.000 habitantes, y para lograr que esta cifra esté en la dimensión de las grandes ciudades del mundo se requiere que cada policía tenga un GPS que permita su ubicación y que se dé direccionamiento de los planes operativos. Asimismo, el servicio de policía debe ser administrado en línea y en tiempo real en un Centro de Comando y Control. Sólo así se pueden conocer los incidentes y resolver de tal forma que generen acciones que optimicen el tiempo de respuesta de la policía para que responda a las emergencias ciudadanas.

Pero la Policía Metropolitana de Bogotá también debe ser una fuerza élite y profesional. El Distrito debe establecer un convenio con       las mejores universidades de la ciudad para retomar los programas de especialización y diplomados en temas como la inteligencia estratégica, seguridad urbana, análisis de datos y gestión de la seguridad. La posibilidad de acceso a estos programas se medirá por el seguimiento de la gestión de cada policía y se otorgará como beneficio a los mejores calificados.

En términos digitales, la ciudadanía debe tener la información de los incidentes de seguridad que se atienden en la ciudad. Esto se puede lograr a través del portal electrónico de la secretaría de seguridad. En la vía contraria, la línea 123 debe reformarse para que reciba de manera adecuada las quejas de la ciudadanía.

En la actualidad esta línea se encuentra bajo un contrato de la ETB donde en cada turno atiende con 64 personas, quienes no poseen pantallas y no responden a ninguna autoridad. Esto genera ausentismo laboral e implica que la ciudad está desprotegida.

El 123 debe modernizarse con todas las unidades de emergencias de la ciudad y tener pantallas y cámaras de geo-referenciación para integrar y centralizar las diferentes emergencias en un centro de comando y control con mando unificado y responsabilidades claras que hoy no existe en Bogotá. Eso, sin duda, permitirá reforzar y consolidar el esquema de seguridad ciudadana por cuadrantes.

Durante el 2010 se reportaron en la ciudad más de 16.000 hurtos a personas y la tasa de homicidios fue de 23 casos por cada 100.000 habitantes (la más alta desde el 2005). En 2009 se registraron más de 115 acciones de sicariato. Solo con medidas modernas podrán atacarse esas cifras y recuperar la tranquilidad cotidiana en Bogotá.

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