Directores, dejen que sus personajes gays sean gays

Publicado por: admin el Mar, 21/01/2020 - 11:50
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Cuando estaba en la secundaria, un grupo de amigos y yo compramos entradas para ver “Las crónicas de Narnia”, para luego entrar discretamente a ver “Brokeback Mountain” en la sala de al lado,
Directores, dejen que sus personajes gays sean gays
Cuando estaba en la secundaria, un grupo de amigos y yo compramos entradas para ver “Las crónicas de Narnia”, para luego entrar discretamente a ver “Brokeback Mountain” en la sala de al lado, mientras intentábamos aparentar estar muy relajados y ser mayores de 17 años, de la mejor manera posible. Funcionó. Ningún empleado nos detuvo, y logramos ver una inusual historia de amor gay en la gran pantalla. Hoy, casi 15 años después, la comunidad LGBTQ tiene más opciones. “Moonlight”, la apasionante historia iniciática de Barry Jenkins sobre un hombre afrodescendiente gay, ganó el Oscar a mejor película en 2017. “Portrait of a Lady on Fire”, que trata sobre dos mujeres que se enamoran en la Francia del siglo XVIII, ha obtenido buenas críticas desde su exhibición en el Festival de Cannes, el año pasado. “Rocketman, la cual narra el ascenso a la fama de Elton John, incluyó una escena sexual entre los actores que interpretaron al músico y su representante. “Love, Simon” fue sumamente tierna, sumamente gay y sumamente apta para mayores de 13 años, por lo que los adolescentes gays no tuvieron que comprar una entrada para la película de al lado. Dado el éxito de las historias de amor gay, me parece una tontería cuando los creadores deciden esperar un tiempo antes de revelar que sus películas tenían personajes LGBTQ, o son deliberadamente ambiguos sobre su existencia. Tomemos, por ejemplo, las opiniones de la directora Elizabeth Banks sobre el personaje de Kristen Stewart en la nueva película de “Los ángeles de Charlie”. En la gira de medios que tuvo la película en noviembre, Banks le aseguró a un periodista que el personaje de Stewart era “definitivamente gay” y le dijo a The Advocate que “haberla dejado coquetear con esa mujer” había sido “muy importante” tanto para ella como para la actriz. Sin embargo, el coqueteo es un gesto cómicamente mínimo. Si bien es probable que alguien de veintitantos años pueda captar cuán gay es Stewart y su corte de cabello estilo Miley Cyrus en 2012, las insinuaciones románticas de Stewart son tan sutiles que una audiencia más vieja y heterosexual podría perdérselas por completo. Es difícil no suponer con cinismo que esa fue la intención de la directora: atraer a un público más progresista sin alienar al conservador. Para que quede claro, a mí me encantó “Los ángeles de Charlie”. Disfruto los matices sugerentes, sean o no intencionales. A veces es divertido y gratificante reconocer elementos LGBTQ donde personas heterosexuales no lo perciben. A veces, se siente como un código secreto que te da acceso a un club para el que solo otras personas LGBTQ tienen la contraseña de entrada. También creo que hay un espacio para que las películas exploren las complejidades de relaciones íntimas que no son sexuales ni románticas. Sin embargo, con el paso del tiempo, puede llegar a ser desmoralizante escuchar a los creadores y directores asegurarle a su público, tiempo después, que el mundo LGBTQ existe en sus películas; lo que sucede es que, aparentemente, no quisieron dar el último paso de, ya saben, reflejarlo en la pantalla de cualquier manera significativa. ¿Quién podría olvidar el tan esperado personaje gay en la más reciente película de “Avengersque terminó siendo —prepárate— un hombre soltero y en duelo cuyo nombre fue “hombre en duelo”? ¿O el apenas perceptible reconocimiento de la sexualidad de Freddie Mercury en “Bohemian Rhapsody”? La “representación LGBTQ” que el director J.J. Abrams tanto promocionó en la película más reciente de “Star Wars”, resultó ser un beso entre dos personajes menores al final de la película. La vara no podría estar más abajo. Está prácticamente enterrada. Por supuesto, esto no se limita a las películas. J.K. Rowling les aseguró a sus lectores que el director de Hogwarts, Albus Dumbledore, era gay mucho después de que los libros de Harry Potter habían sido publicados. Esa información, a su vez, no fue explícita en la película de “Fantastic Beasts” sobre la juventud de Dumbledore. Eso sucedió antes de que Rowling alienara a los lectores transgénero al apoyar a un activista antitransgénero. Autostraddle, un sitio web dirigido a mujeres y personas no binarias, publicó en septiembre un resumen de todos los programas de televisión que necesitaban “aceptar la realidad”, incluyendo “Doctor Who”, cuya protagonista femenina actual está casada con una mujer pero aún no la ha besado en pantalla. Decidir presentar a personas LGBTQ de manera significativa en los medios —dándoles a personajes importantes y conocidos, tramas LGBTQ— tiene un impacto real, especialmente en niños y adolescentes. Las representaciones de relaciones homosexuales en pantalla pueden ser beneficiosas para el bienestar psicológico de los jóvenes LGBTQ. Los primeros referentes y modelos LGBTQ de los medios influyeron en la identidad de las personas LGBTQ hasta bien entrada la adultez. En contraste, sugerir de manera implícita que hay algo vergonzoso o riesgoso acerca de ser LGBTQ, puede afectar negativamente nuestros sentimientos sobre nosotros mismos. Esto vino a mi mente cuando vi algunos materiales promocionales de “Frozen 2”. Antes del estreno de la película, muchos fanáticos especularon que la sensación de Elsa de sentirse una persona ajena o de tener que esconderse de su familia reflejaba intencionalmente algunas experiencias gays. Algunos incluso iniciaron una campaña para “conseguirle una novia a Elsa”. Al final, la codirectora de la película, quien también es vicepresidenta creativa de Walt Disney Animation Studios, respondió, afirmando al principio que Elsa “está diciéndome adónde necesita ir, y nos lo continuará diciendo”, y luego añadiendo, “no hay límites para los personajes que podemos tener”. Elsa no consiguió novia en “Frozen 2”. ¿Qué pudo haber sucedido si la hubiera conseguido? Algunos estudios internacionales podrían haber censurado la película, poniendo en peligro las ganancias de Disney a nivel internacional. Pero millones de personas jóvenes que vieron la película podrían haber tenido la confirmación de que ser LGBTQ merece inclusión. Para mí, eso es valioso. Por: Kat Jercich