Donald Trump no será presidente

17 de abril del 2011

No se sabía si era en serio o si se trataba de un ardid publicitario para impulsar la undécima temporada de The Apprentice, su ‘reality show’, pero hace un par de meses Donald Trump comenzó a airear la posibilidad de lanzarse a la presidencia de los Estados Unidos. El magnate de la propiedad raíz ya […]

No se sabía si era en serio o si se trataba de un ardid publicitario para impulsar la undécima temporada de The Apprentice, su ‘reality show’, pero hace un par de meses Donald Trump comenzó a airear la posibilidad de lanzarse a la presidencia de los Estados Unidos. El magnate de la propiedad raíz ya había coqueteado con la idea en 1999, y entonces como ahora había razones de peso para dudar de sus verdaderas intenciones, principalmente porque Trump carece de experiencia política alguna y su perfil público como presentador de ‘realities’ lo emparenta más con la fauna del entretenimiento que con la cosa política. Cuesta trabajo, por ejemplo, imaginarse a ‘The Donald’ –como le dicen acá– en el Salón Oval de la Casa Blanca luego de ver al rapero Snoop Dog, Larry King y un espécimen apodado The Situation haciendo chascarillos a su costa, y a su cara, en el especial del canal Comedy Central Roast of Trump, transmitido el pasado 16 de marzo.

Sin embargo, a juzgar por los resultados de la última encuesta de la firma Public Policy Polling, el electorado republicano utiliza los mismos criterios cuando hace ‘zapping’ televisivo que al frente de un tarjetón electoral: Donald Trump es el preferido entre la lista de posibles candidatos por este partido. El billonario nacido en Queens obtuvo el 26 por ciento de las preferencias de los encuestados, muy por encima del grupo de seguidores, el exgobernador de Arkansas y comentarista de Fox News Mike Huckabee (17%), el exgobernador de Massachussets Mitt Romney (15%), el expresidente de la Cámara de Representantes Newt Gingrich (8%) y la exgobernadora de Alaska Sarah Palin (5%), entre otros. Aunque sería inútil hacer demasiadas elucubraciones sobre estos resultados, teniendo en cuenta que estamos apenas en los prolegómenos de la campaña propiamente dicha, es evidente que la acogida que ha tenido Trump está relacionada con el desconcertante auge del ‘birtherism’ entre los republicanos.

Los ‘birthers’ son aquellas personas que dudan que Barack Obama nació en Estados Unidos y por lo tanto ponen en entredicho la legitimidad de su investidura (la constitución exige que los presidentes sean estadounidenses de nacimiento). El periodista político David Weigel rastreó los orígenes del movimiento hasta junio de 2008, fecha en la cual Obama (de padre Kenyano y madre de Arkansas, y nacido en Hawai) aseguró la nominación del partido demócrata: ya desde entonces existían rumores que cuestionaban su nacionalidad. A pesar de carecer de sustento, el ‘birtherism’ se propagó por la red, un terreno abonado para la reproducción de las más disparatadas teorías de conspiración, y nunca desapareció.

Por el contrario, hoy está más vivo que nunca. Según la encuesta de Public Policy Polling antes mencionada, un magro 38 por ciento de los votantes republicanos estaría dispuesto a votar por un candidato que rechace la premisa ‘birther’. Del 62 por ciento restante, un 23 por ciento corresponde a personas que únicamente votarían por un candidato ‘birther’. Ésta es la franja en la que Trump domina las preferencias.

Y es que el ‘birtherism’ ha sido el caballito de batalla de Trump desde que afirmó que estaba sopesando la posibilidad de lanzar su candidatura. “Hace tres semanas pensaba que [Obama] probablemente había nacido en este país, ahora tengo serias dudas”, dijo el empresario en una entrevista reciente para el Today Show, una reflexión que ha repetido en cada una de sus decenas de apariciones televisivas (The View, CNN, Sean Hannity) y radiales. El presentador de The Apprentice sustenta sus sospechas en los argumentos espurios que pululan en los foros virtuales y en los blogs de la derecha. Uno de ellos apunta a una entrevista a la abuela paterna del presidente en la que ésta habría afirmado que su nieto había nacido en Kenya. Lo que Trump no menciona, es que hubo una confusión en la traducción de una de sus respuestas, que fue corregida en el transcurso de la misma entrevista. También se ha preguntado el magnate por qué no hay fotos de Obama cuando era niño, ni registros de su paso por el colegio, todas cosas que no son ciertas.

La rápida ascensión del billonario neoyorquino al primer lugar de las preferencias entre los posibles votantes republicanos, en realidad, refleja el cisma que existe al interior de la derecha, y que podría dar al traste con las posibilidades de su candidato en las elecciones del 2012. Una facción importante del partido se ha radicalizado tanto que asuntos como la verdadera nacionalidad de Obama han pasado de la franja lunática al centro del debate. Y esa facción, que puede ser indispensable para ganar las primarias republicanas, es insuficiente para llegar a la presidencia. Ningún candidato ‘birther’ podrá derrotar a Obama.

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