El acróstico de la maldad con m

25 de febrero del 2011

Hoy en día se viene hablando de paramilitares, guerrilla, delincuencia común y últimamente de las famosas bacrim, de los grupos armados ilegales y claro, hasta de 40 por ciento de incremento en 2010 de las masacres en Colombia por causa de los anteriores “nuevos actores”, según la Organización de Naciones Unidas. Esta institución, que en palabras del representante en Colombia del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Christian Salazar Volkmann “la ley de víctimas es la más importante iniciativa del Gobierno en materia de Derechos Humanos y Justicia Transicional”, deja de lado un acápite de vital importancia en la memoria histórica colombiana.

Visto lo anterior  y como somos un pueblo que desafortunadamente olvida su pasado y su dolor, me permito recordarles que lo mencionado arriba, no es más que una serie de reductos de la narcoviolencia, que se pretende hacer a un lado y por fuera de la sonada “Ley de Víctimas”, sin justificación jurídica alguna y más bien levantando incógnitas y sospechas sobre este proceder parlamentario.

Para ilustrar nuestro antecedente con un acróstico usando las iniciales del nombre y los dos apellidos de uno de los socios más abominables del narcoterrorismo, desde el Estado, el resultado sería el siguiente: Maldad, Mentira y Miseria; o Misericordia, Magnificencia y Moralidad?  Escojan.

En este país en donde ya tristemente nos acostumbramos al famoso vencimiento de términos y a la prescripción, al señor Maza Márquez, por solicitud de la Procuraduría General, que a mi humilde juicio, hace más que casi todos entes que sí tienen que administrar justicia, se le llamó  a rendir cuentas judiciales. Sorprende que un personaje de quien se tienen tantos indicios de los cuales se infieren y se encaminan tantas pruebas, no este bajo cautela de la justicia.

Según declaraciones de testigos claves en las investigaciones penales, de la década de los años ochentas, y comienzos de los noventas, al ex director de DAS (ente azotado por la corrupción administrativa y el narcotráfico), se le apunta como uno de los principales “socios” del cartel de Medellín; facilitador de crímenes hoy declarados de lesa humanidad, como el de la bomba del avión de Avianca el 27 de noviembre de 1989 y el del estadista Luis Carlos Galán Sarmiento; ambos en el mismos año y en el mismo municipio cundinamarqués.

Una respuesta tan débil de Maza, al manifestar que las pruebas en su contra son meramente de oídas, no debería hacer mella en una investigación, que por el contrario debe encontrar un rumbo probatorio claro para juzgarlo con objetividad y certeza. No puede tener más valor una frágil frase del ex General, que todo un acervo probatorio: ¿Dónde queda el principio de la justicia? Y sobre todo, ¿dónde queda la bandera por la que estamos luchando? Esa de la verdad la justicia y la reparación.

La familia Galán y las miles de familias que tienen sus apellidos empañados por la indiferencia de la justicia y por la impunidad reclaman una vez más de manera incansable, Justicia! Esa que tanto le falta a esta aquejada patria y que tanto se necesita, cuando se oye decir de personajes como Miguel Maza Márquez: “dejen esa investigación así”. Será que esa frase, viniendo de un espécimen de este talante se puede interpretar como un consejo, una recomendación o una amenaza?

Ojalá que la amnesia y la consecuente impunidad no sigan reinando.

Federico Arellano Mendoza, presidente Fundación Colombia con Memoria
Twitter: @colconmemoria

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