El año del perro y la política colombiana

El año del perro y la política colombiana

2 de enero del 2018

Según la cultura China, 2018 es el año del perro. Según nuestra Constitución Nacional, este es el año de la política. Los colombianos no quieren de ninguna manera que 2018 se vuelva el año de las perradas políticas.

Ni aquí ni en ninguna parte del mundo la gente se distingue por querer a los políticos. Entre nosotros el rechazo ha aumentado como consecuencia de los graves hechos de corrupción en que aparecen involucrados hombres de la política. Nótese que generalmente son hombres y especialmente hombres curtidos en el ejercicio de la política. Según algunas encuestas el rechazo de los Partidos Políticos es semejante al de las Farc y ligeramente superior al de Maduro. No es solo una crisis, es una calamidad.

El rechazo a la política, a los políticos y a los Partidos Políticos es, además, consecuencia del mal ambiente reinante por hechos deplorables como los de Odebrecht, Reficar, más un centenar de acontecimientos corruptos que en todos los rincones del país han venido sucediendo, en los cuales aparecen comprometidos congresistas, funcionarios públicos y personas que de alguna forma y en cualquier tiempo estuvieron vinculados con cuestiones del Estado. Es conocido el cuento según el cual “si no tiene a quien echarle la culpa, diga que fueron los políticos”. Así, genéricamente, sin especificar nombres, por lo que pagan lo mismo los justos que los pecadores.

Es un error generalizado creer que solo los políticos cometen fechorías o actos de corrupción. Tan corrompidos son los empresarios que se dejan sobornar, como los que  los sobornan; igual de pícaros son los gobernantes que hacen la trampa y se lucran, como los que del sector privado buscan la trampa y ganan bastante plata. Muchas veces la iniciativa parte del interesado en que se tuerza una licitación o se adjudique mal un contrato, por ejemplo. Recordemos a sor Juana Inés de la Cruz: “Quién es mas de culpar, aunque cualquiera mal haga, la que peca por la paga, el que paga por pecar”.

La aversión por la política no es de todas las personas. Ni es bueno que se generalice ese rechazo. Porque en un sistema democrático como el nuestro es necesaria, no tiene reemplazo, y lo que cabe esperar es mejorarla, que haya buenos políticos, y los hay, y que existan buenos y responsables Partidos Políticos. Luchar contra la corrupción y contra los corruptos debe ser un propósito nacional, que no se logra solo con represión sino con medidas integrales que formen al ciudadano y se comiencen desde el hogar y las escuelas.

En Marzo hay elección de Congresistas. Que estos sean buenos, regulares y malos dependen en mucho de los electores. Hay que rechazar rotundamente la compra de votos y controlar los gastos de las campañas. Y hay que participar. Si no votan, igual hay elecciones. Recuerden que “las Corporaciones Públicas están integradas por malos congresistas, elegidos por los buenos ciudadanos que no votan”.

Los ciudadanos no deben dejarse hacer “perradas” por los politiqueros. Sean exigentes, voten, y háganlo con responsabilidad.

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