El dedo en la llaga

13 de enero del 2012

Tuve la fortuna de poder escuchar el discurso de apertura de la legislatura del Estado de Nueva York por parte de su gobernador, Andrew Cuomo. Cuomo, hijo del inolvidable Mario, uno de los más poderosos oradores del Partido Demócrata de las últimas décadas, focalizó su discurso en el tema de la educación. El Estado de […]

Tuve la fortuna de poder escuchar el discurso de apertura de la legislatura del Estado de Nueva York por parte de su gobernador, Andrew Cuomo. Cuomo, hijo del inolvidable Mario, uno de los más poderosos oradores del Partido Demócrata de las últimas décadas, focalizó su discurso en el tema de la educación.

El Estado de Nueva York es el que mayor gasto per cápita tiene en educación en Estados Unidos. Pero sus resultados lo ubican en el mediocre lugar 23 dentro de los 50 estados de la Unión. La intervención de Cuomo estuvo centrada en el tema de evaluación. Con un indudable coraje político, puso el dedo en la llaga. El tema tiene que enfocarse en la evaluación de los maestros que son el más poderoso lobby del Partido Demócrata. El gobernador considera que no se pueden seguir aumentando los presupuestos públicos de gasto en educación sin que se discuta y actúe en los aspectos relacionados con la evaluación docente. El presidente Obama, también un demócrata liberal, comparte la misma filosofía y considera que si los colegios públicos no mejoran deben ser cerrados.

Ya es hora que en Colombia pongamos también el dedo en la llaga. Seguimos hablando de los temas equivocados. El problema de Colombia no es la gratuidad ni la cobertura del sistema educativo. Los temas de la calidad de la formación son dejados al margen cuando son los prioritarios. Los métodos pedagógicos son anticuados, los modelos de evaluación obsoletos y la calidad de los maestros es muy baja. Menos del 8 por ciento habla inglés en un mundo globalizado por internet. No existe ningún sistema para ofrecer una mejor remuneración a los profesores cuyos alumnos obtienen los mejores resultados en las pruebas de Estado. No hay estímulos para que los buenos docentes sean cada día mejores y ganen mejor. Mientras no evaluemos a nuestros profesores no tendremos buenos alumnos. Sin mejores estudiantes será difícil reducir las desigualdades sociales y mejorar la productividad. Por eso el tema de la educación es estratégico para cualquier sociedad.

Mientras en Nueva York han decidido ponerle el cascabel al gato y enfrentar la mediocridad del sistema educativo, en Colombia tenemos estudiantes que piden educación gratuita así sea de mala calidad. Con esa actitud estamos condenados al subdesarrollo.

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