El día D La Batalla de Normandía

26 de febrero del 2011

Antony Beevor
Crítica Editores
2009

La Segunda Guerra Mundial, ya comenzando a verse lejana en el espectro del tiempo, no lo es tanto para entender siempre el comportamiento humano: lo cruel, la envidia, la bondad, la improvisación, el desespero, la solidaridad. En fin tantos sentimientos que afloran, todos a una, en la infame y proclive actividad de destruirnos unos a otros.

En este apasionante libro de Antony Beevor, traducción al español en el 2009 por parte de Crítica, se muestra una verdadera crónica de guerra de lo que ha sido la mayor operación de invasión por mar y tierra de la historia de la humanidad, la Invasión a Normandía (Noroccidente de Francia).

Se empieza con la descripción de los momentos previos a la denominada Operación Overlord en junio de 1944, cuando las predicciones metereológicas desempeñan un papel clave para decidir el momento preciso de la invasión (Día D), sino las angustias propias de millones de hombres que esperan lo inesperado (la invasión y su desarrollo) y lo seguro (la enfermedad y la muerte).

Luego viene todo el desarrollo de la invasión por cuenta de las fuerzas estadounidenses, británicas y canadienses (en mayor grado), franceses libres y un sinnúmero de batallones de otras latitudes. Los nombres de las playas de desembarco Utah, Omaha, Gold, Juno y Sword se convierten en el libro en sitios cotidianos. La descripción detallada tanto de la geografía como de los actores (desde el encopetado mariscal hasta el más humilde recluta) es presentada por Beevor con absoluta claridad.

También se presenta la enconada resistencia de los alemanes, imbuidos de lejos de un mayor espíritu de combatividad, producto de una propaganda de años, en defensa de su amada patria. Se muestra en detalle las inconsistencias del Alto Mando, la locura de Hitler, el complot contra su vida, la demoras y en fin la pérdida de confianza diaria hasta capitular con la liberación de Paris.

Todo el libro es un relato vívido. Han sido más de dos meses de continuas luchas por pequeños avances en el territorio normando, el cual no había sufrido los embates de la guerra y que por paradojas del destino, las sufrió en su liberación.  Desde el día D (6 de junio) hasta la liberación de Paris (agosto 25) se van viendo en los capítulos del libro, las luchas por las zonas de pantanos y de setos (bocage); las conquistas de las colinas numeradas como en un rompecabezas; las emboscadas; los hospitales de guerra; las retaliaciones contra los colaboracionistas por parte de los miembros de la resistencia francesa (en especial contra las mujeres que habían sido amantes de los alemanes);  las ejecuciones sumarias; el ataque por fuego amigo; los bombardeos indiscriminados contra las ciudades normandas; los avances de blindados que se quedan atorados en los trancones de las vías y rutas francesas por la cantidad de vehículos (cualquier parecido con Bogotá). Beevor recoge sin tapujos los comportamientos de los generales, de los comandantes de batallón y del soldado raso de ambos lados de la confrontación. No hay héroes ni villanos, sino hombres que luchan por su vida y por su causa.

Paris liberada por las fuerzas de Franceses Libres es una concesión apenas justa para quienes se negaron a aceptar la derrota inicial de 1940; fueron cuatro años de espera hasta lograr nuevamente pisar los Campos Elíseos con la bandera tricolor al son de la Marsellesa.

El libro tiene mapas y fotos. Para una buena lectura hay que tenerlos a la mano para ir avanzando en el relato como si se perteneciera a una división acorazada, o a un pelotón de infantería, o a un escuadrón de cazas-bombarderos. Es apasionante y puede transportarse el lector hacia el escenario de la acción.

Beevor logra, como en sus otros libros, atrapar al lector en su relato e involucrarlo en él.

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