El gran Arte al alcance de todos

El gran Arte al alcance de todos

13 de febrero del 2016

Una las tareas más dignas en las que el ser humano debe emprender una búsqueda decidida, es la inmersión y el regocijo del arte en sus diversas modalidades. Es parte de su misión, el alimentar las neuronas con noblezas, impidiendo que estas se nutran de la vulgaridad, de la futilidad y del facilismo del divertimento barato, ese que incesantemente publicitan los medios, ese que tiene por objetivo primordial la promoción comercial y que produce cerebros mediocres, uniformes, simplistas. Schopenhauer el gran filósofo alemán del siglo XIX, pesimista por excelencia, negador acérrimo del valor de la vida humana, de la que con desdén señaló su irremediable vacuidad, admite, sin embargo, que es en el arte en donde el ser humano puede encontrar altura, solaz, engrandecimiento a su innata aflicción y salvación a su vida.

Cine Colombia ha venido desde hace unos años trabajando arduamente para poner al alcance, tanto logístico como económico, grandes momentos y hechos del gran Arte. Para ello ha decidido presentar en sus salas espectáculos y documentales de Teatro, Ópera, Ballet, Pintores, Exposiciones; desde los grandes teatros y museos del mundo, tales como el National Theatre de Londres, el METopera de New York, el Bolshoi de Moscú; con grandes títulos y grandes directores. Espectáculos que en algunos casos son presentados en directo. En el pasado, pocas personas tenían oportunidad de asistir a estos espectáculos en las ciudades en donde se producían, por razones de desplazamiento, oportunidad horaria y por supuesto por los altos costos asociados. Hoy en día con la magia de las telecomunicaciones, la tecnología de alta definición podemos todos participar de ellos como si estuviéramos in situ; un alcance culturalmente enriquecedor y democrático.

De esta manera el espectador distante y desde una sala de cine se pasea con facilidad por el museo de los Uffizi de Florencia, o por las escenas del Lincoln Center de New York o por los museos del Vaticano; en una verdadera maravilla de producción, de alta calidad y en algunas ocasiones en 3D.

Mucho podría decirse de esas presentaciones, que en parte hemos escrito en entregas anteriores de esta columna. La lista de las obras puestas a disposición del público es larga y la que se nos anuncia más extensa aún.

Qué ensoñador ver con sumo detalle la historia de “La Joven del arete de perla” pintada por el gran maestro holandés Vermeer en 1667; con que delicadeza vemos aparecer en gran pantalla cada una de sus sutiles pinceladas, matices, coloridos, y la sugerente y provocadora expresión de la chica que se prestó de modelo y que aún es parte del misterio de la obra: no es claro identificar de quién se trata. La Mona Lisa de Holanda la llaman muchos. Su historia, así como la de su pintor nos es narrada por grandes expertos y directores de museos.

En numerosos documentales hemos podido conocer más de cerca a Van Gogh, Rembrandt y otros tantos; bien valdría la pena concentrarse aquí en el próximo en la lista: Matisse (1869-1954). El gran pintor francés, el maestro del color, que exploró muchas formas de expresión artística que incluyen pintura, collages, escultura. El documental que pronto será presentado en corta temporada se focaliza en la exhibición efectuada en el 2014 en la conocida galería Tate Modern de Londres y luego en el no menos famoso MoMa de New York. Plácidamente se recorren las diferentes y numerosas salas que albergan la obra del artista, especializadas en sus últimos 10 años cuando ya enfermo y envejecido se lanza en la técnica de los recortes (“cut-outs”) que a manera de collages realizó y en los que cambia el lienzo por papel y los pinceles por tijeras. Desde su lecho de enfermo utiliza con destreza las tijeras para moldear figuras, cortar pedazos de papel coloreados en gouache que superpone con ayuda de sus asistentes, una acción que dirige desde su cama con tesón y capricho artístico hasta lograr que quede plasmada la idea que tiene en cabeza o que busca. En este contexto aparecen muchas de sus conocidísimas obras, entre las que destacan las mujeres desnudas en azul. Mucho podría decirse sobre el trabajo del gran Matisse, pero nos quedaríamos cortos de palabras porque la imagen sobrepasa el verbo.

Esta exhibición se logró con una preparación de más de 5 años, en los que hubo necesidad de negociar con muchos museos y coleccionistas privados hasta conseguir reunir esta grandiosa muestra, que ahora está a nuestra disposición y admiración audiovisual. En este filme documentario también está presente la vida del artista, la concepción de sus obras, así como la logística de la elaboración de la exposición. Obstinación, competencia y estética, han sido los ingredientes para montar tan gigantesco proyecto.

Al final de su vida y como remate de su exitosa carrera, Matisse se lanzó en la concepción y elaboración de la capilla de Saint-Marie du Rosaire en Vence, población mediterránea cerca de Niza en Francia. Una verdadera joya  que reúne gran parte de su estilo, en forma de pinturas, vitrales, esculturas; interesante recordar que el artista no era católico, y que, no obstante, logra transmitir un gran sentido religioso entre los creyentes y de alta espiritualidad y recogimiento entre quienes no son practicantes religiosos. Una capilla que es una verdadera joya de arte en cada uno de sus rincones que el maestro diseñó con gran minucia para la posteridad y que describe así en sus propias palabras: « Esta obra me exigió cuatro años de trabajo exclusivo y asiduo, es el resultado de toda una vida de actividad. A pesar de todas sus imperfecciones la considero como mi obra cumbre ».

Mi recomendación para asistir a estas posibilidades culturales que de gran altura brinda Cine Colombia, y en particular a la exhibición de la obra de Matisse el 19, 20 y 21 de febrero 2016 en las principales salas y ciudades del país.

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