El primer inodoro

13 de diciembre del 2010

Tuve la oportunidad de leerme el capítulo del libro de Yidis Medina en donde describe, con un nivel de detalle impresionante, la manera como el entonces presidente Álvaro  Uribe la mete al baño del despacho presidencial, la sienta en la tapa del inodoro y se arrodilla para solicitarle en nombre de la patria el  voto para que se apruebe la reelección. Todo esto a cambio de entregarle varios puestos y una notaría.

Algunos medios de comunicación han pretendido hacerle creer a la opinión pública que el libro de Yidis es una novela. Personalmente le creo a Yidis  lo que dice, porque muchas de las cosas que allí relata ya fueron probadas judicialmente por la Corte Suprema de Justicia y que le merecieron una condena por el delito de Cohecho. Tan cierto es eso que la misma fiscalía acusó al ex ministro Sabas Pretelt por la comisión de ese mismo delito.

A nadie, por buen escritor que sea y goce del talento de la imaginación, se le ocurre un episodio como este, salvo que le hubiera ocurrido realmente. Conociendo a Uribe con sus huesitos y sus carnitas no tengo la menor duda que sí se arrodillo ante Yidis para agarrarle el votico. Por lo demás es claro, y eso aparece probado, que a Medina le dieron los puestos y los contratos que  le ofreció el propio presidente Uribe, siendo este realmente el que cometió el delito de Cohecho, de acuerdo con lo que relata Medina. Inclusive me atrevo a pensar que el testimonio de Yidis en este capítulo resulta absolutorio para el propio Sabas Pretelt, pues de lo dicho por la ex congresista se deduce claramente que fueron Uribe y Armando Benedetti los que se encargaron de concretar el cumplimiento de los ofrecimientos.

Les confieso que no me parece para nada extraño que la reelección de Uribe se hubiera fraguado y concretado en el primer inodoro de la nación, pues eso era la premonición exacta de lo que le esperaba a Colombia durante el -obtenido ilícitamente- segundo mandato de Uribe Vélez.

El capítulo del libro que comentamos pone en evidencia cómo desde la misma Casa de Nari se manejaba al detalle lo que tenía que ver con cada uno de los votos que se necesitaban para la reelección. Por eso este capítulo debería servirle a la Corte Suprema de Justicia para que le abra una investigación penal a todos los congresistas que allí aparecen mencionados, porque es claro que si a Yidis le entregaron una notaría y unos puestos, lo propio debieron hacer con todos los parlamentarios que le dieron el sí a la reelección presidencial.

Si bien Yidis durante el primer momento del proceso mintió, siguiendo instrucciones de los abogados que le puso el gobierno, lo cierto es que una vez procesada ha dicho la verdad. Tan es eso cierto que, repito, su testimonio les sirvió a la Suprema para condenar a ella y a Teodolindo Avendaño. Y ojalá haya otras condenas para que a la historia le quede claro que el señor Uribe se hizo reelegir  mediante la comisión de delitos. ¿Entonces no podremos decir que este fue un gobierno espurio e ilícito fraguado en un inodoro?

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