El tiempo de sanar

9 de abril del 2011

No tengo tiempo”, es una de las frases más pronunciadas y por lo tanto más escuchadas en el mundo actual. La utilizamos con amigos, en el trabajo, en la casa, no hay ambiente que escape a ella. ¿Qué hay detrás de dicha frase, cuál es la realidad oculta, la intención puesta en ella? Esta frase es una barrera, es un freno. Es un “no quiero, no puedo, no me es fácil hacerlo”. Es un “no estoy interesado, no es mi prioridad”. Es la frase utilizada socialmente para poner límites. Es la frase para eludir responsabilidades. ¿Suena lo anterior muy duro, muy crudo?, puede ser, más esto no le quita realidad.

No escapa a este hecho la consulta médica. También es frecuente oírla, diría yo que muy frecuente, mucho más de lo que los médicos quisiéramos. Cuando proponemos algo que se sale de la rutina establecida del paciente, encontramos la frase “pero doctor, es que no tengo tiempo”. Generalmente la escuchamos ante enfermedades que no ponen en riesgo mediato la vida de la persona. La oímos ante enfermedades crónicas como la hipertensión, la fibromialgia, la gastritis, el colon irritable y muchas más.

Entonces, ¿Cuándo es el tiempo para la salud? ¿cuándo es el tiempo para sanar? ¿cuándo es el tiempo para el bienestar? ¿cuándo es el tiempo para lo importante? ¿cuándo es el tiempo para nosotros mismos? Es siempre, es en todo instante, es aquí y ahora, este es el tiempo.

Creo firmemente que es un sofisma de distracción aquello de no tener tiempo para sí mismo, o que existe un tiempo para la salud y un tiempo para otras actividades, o que al estar tan ocupado con otros, no hay tiempo para mí. Si el tiempo es uno solo y es sólo mío, ¿cómo puedo pensar que cualquier tiempo que invierto en cada cosa que hago, no es mío? Trabajo, diversión, compartir en familia, amistades, todo, todo es en mi tiempo, ya que soy yo, solo yo, el que lo utilizo, el que decido cómo, cuándo y en qué. Aun en el trabajo, el tiempo es mío y no de la empresa. Mío ya que soy yo quien maduro, crezco, me transformo en ese tiempo en que estoy trabajando.

Por tanto el tiempo para la salud es absolutamente todo minuto, todo segundo. En todo momento estamos creando condiciones saludables o de malestar. O sea que el tiempo para la salud es absolutamente aquí y ahora. Lo que hace la diferencia es si nuestros actos construyen condiciones favorables a nuestro cuerpo, mente y espíritu, o si son desfavorables. He ahí la cuestión. No hay diferencia entre si sucede en casa, en el trabajo o por fuera de ellos, siempre al estar aburridos, desmotivados, tensos crearemos enfermedad y al estar alegres, contentos, apasionados crearemos salud.

Feliz viaje a tu interior.

www.medicointerior.com

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