El viejo peor enemigo de Colombia

El viejo peor enemigo de Colombia

29 de noviembre del 2010

El viernes pasado, en Georgetown, la capital de Guyana, durante una reunión de los mandatarios de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), el presidente brasileño Luis Inácio Lula da Silva resaltó el hecho de que hubiera cambiado el ambiente político en la región y elogió a los presidentes de Colombia y Venezuela por haber restablecido las relaciones entre los dos países. Es un “milagro de la política”, dijo. De inmediato, Juan Manuel Santos y Hugo Chávez se pusieron de pie, y se dieron un sentido apretón de manos ante un auditorio repleto que los aplaudió.

Algo más que entendible en dos hombres que últimamente se han autoproclamado como los nuevos mejores amigos.

Dos nuevos mejores amigos que hasta antes de que Santos fuera elegido presidente por los colombianos, literalmente, se odiaban. Recordemos que Santos fue uno de los primeros en denunciar, desde su columna en El Tiempo, que Chávez -como en efecto sucedió- se estaba convirtiendo en una amenaza para el continente. El inquilino de Miraflores tampoco ahorró en su momento comentarios ofensivos para Santos, y hasta hace cinco meses lo ultrajó de palabra tanto a él como al ex presidente Uribe.

Demos una mirada atrás: Después de que Uribe cometió el error de autorizar a la hoy ex senadora Piedad Córdoba para que mediara ante las FARC para la liberación de secuestrados, y de que ésta a su vez involucrara en esa misión a Chávez, Colombia fue blanco de las peores agresiones verbales del mandatario barinés. Trató a Uribe de mafioso, de asesino, de criminal. E incluso le dijo que se parecía a Michael Corleone, el hijo de Vito Corleone y protagonista de “El Padrino”, la trilogía dirigida por Francis Ford Coppola y escrita por Mario Puzo.

Luego, en marzo de 2008, en una acción de legítima defensa, Uribe y su entonces ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, hoy Presidente, dieron la orden de bombardear en la frontera con Ecuador el campamento donde se encontraba el cabecilla de las Farc Raúl Reyes. Chávez dijo que Colombia se había convertido en el Israel de América, movilizó tropas hacia la frontera común e invitó a un grupo de sus fanáticos seguidores a un minuto de silencio por la muerte de Reyes. ¡Hágame el favor!

Uribe nunca respondió a esos agravios. Sólo hasta cuando tuvo pruebas de que el régimen de Chávez les daba cabida en su país a jefes de las Farc y el Eln, hizo pública la denuncia y ahí fue Troya.

El 22 de julio Chávez anuncio la ruptura de las relaciones con Bogotá, pero no permitió, por ejemplo, que una misión de la OEA, como lo pidió Colombia, visitara los territorios venezolanos en los que al parecer estaban los jefes guerrilleros.

El 10 de agosto, tres días después de posesionarse como presidente, Santos se reunió con Chávez en Santa Marta y ambos decidieron reorientar las relaciones entre los dos países. El jefe de estado venezolano insistió en que su país no les daba albergue a terroristas y se comprometió a pagar la deuda de unos 800 millones de dólares que Venezuela tenía con exportadores colombianos.

Desde entonces, Chávez no ahorra elogios al nuevo Gobierno. Atrás, como un mayúsculo oso, quedó el debate que en la OEA dio el embajador Luis Alfonso Hoyos, cuando denunció que las Farc y el Eln tenían campamentos en Venezuela.

Al cumplir los 100 días como presidente de Colombia, Santos ofreció una rueda de prensa, y en ella anunció que le había dado a Chávez la palabra de que extraditaría a Venezuela y no a Estados Unidos a Walid Makled, un narcotraficante venezolano que dice haber tenido negocios ilegales con algunos funcionarios de la guardia pretoriana de Chávez. En respuesta, Chávez extraditó hace dos semanas a tres supuestos guerrilleros de las Farc y el Eln que no son conocidos ni en sus casas. Nadie ha oído hablar de ellos, nadie los referencia. Esperemos que los los Catatumbos, los Iván Márquez y los Pablitos, que están “engordando” en Venezuela, no estén preparando desde allí sus ataques contra Colombia.

De la deuda de los 800 millones a los exportadores colombianos nadie da razón. Unos dicen que Venezuela ha abonado 200 millones de dólares, otros que la mitad.

Claro que, en realidad, eso poco o nada importa cuando se trata de los dos nuevos mejores amigos. Y mientras tanto Uribe, que al lado de Santos tuvo que soportar toda clase de ultrajes de parte de Chávez, se pasea por Colombia y por el escenario internacional como el camorrero y como el presidente que tenía encendida la región. ¡No hay derecho!

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