Es necesaria la sinceridad política!!!

14 de julio del 2016

Uribe reúsa a aceptar la invitación al dialogo.

opinion

El presidente Santos le ha propuesto al ex presidente Uribe un acercamiento por la paz de Colombia y este último se reúsa a aceptar la invitación al dialogo.

Las diferencias de los dos, no son políticas irreconciliables, en el fondo la cuestión, tiene en mi opinión, unas razones de otra índole. La principal es que el doctor Uribe sigue teniendo la rabia por “la traición” del doctor Santos a sus pretensiones de continuar la política de guerra contra las guerrillas y la de rompimiento de relaciones con los vecinos particularmente Venezuela y Ecuador, al lado de la garantía de no perseguir sus amigos y familiares, investigados por la justicia varios presos, otros en camino y algunos en el exilio.

Tal vez el ex presidente siente “desde el fondo del corazón” que la carta del mandatario no tiene el propósito de implorar su ayuda para sacar adelante la bandera de la paz con reconciliación nacional, sino el interés de aparecer como el gobernante que fue capaz de pactar un cese definitivo de las acciones militares de la fuerza insurgente de las FARC (Guerrilla que no logro desmovilizar el doctor Pastrana, ni derrotar militarmente el doctor Uribe), triunfo que no está dispuesto a reconocer según sus primeras declaraciones el primer senador del Centro Democrático.

En su carta el Presidente no solo reconoce el indiscutible liderazgo y la independencia critica del señor senador Uribe, sino que pone en evidencia la debilidad del gobierno en la ratificación de los acuerdos  con el plebiscito que algunos consideran como apoyo no al acuerdo de La Habana, sino a toda la política santista que no propiamente ha sido exitosa, y que si, esa es la táctica seria una rotunda equivocación y posiblemente un fracaso.

En la comunicación el presidente Santos acierta al afirmar que la negociación con las FARC es seria, juiciosa, ponderada, realizada con un equipo negociador con personas con altas calidades y experiencias, incluidos con quienes fueran los altos mandos de fuerzas militares, su director general y su alto comisionado de paz. Creo que el equipo negociador del gobierno a hecho bien la tarea.

Al Presidente se le olvido no se por qué razón mencionar igualmente que el equipo negociador de las FARC a sido serio, responsable, claro y ha llegado a un texto de acuerdo y entendimiento que van mostrando cada día mas su decisión de dejar para siempre las armas y ensayar un proceso político en la vida civil, contribuyendo de alguna manera a ampliar los espacios democráticos y proponer acciones que cambien el estado de miseria que aun vive sectores vitales de la sociedad.

Se olvido también mencionar que ha sido vital el apoyo de la comunidad internacional particularmente la contribución de Cuba, Chile, Venezuela, Ecuador, los países de UNASUR, la comunidad europea y por supuesto las naciones unidas que son los garantes de la puesta en práctica del acuerdo final que todos esperamos con optimismo.

El plebiscitó que la mayoría de los partidos políticos del establecimiento y de las fuerzas de la izquierda democrática y los movimientos sociales como los ciudadanos apoyan esta dirigido a ratificar los acuerdos de La Habana que tienen un importante contenido democrático y en nada se parecen a las políticas antidemocráticas, dictatoriales y excluyentes del régimen imperante en Colombia que por supuesto no serán plebiscitadas en esas votaciones.

Tal vez el Presidente Santos y el Senador Uribe puedan reunirse y debieran de hacerlo por que son más los puntos comunes que los unen que los que los diferencian, así queda explicito en el texto de la carta. Qué bueno en todo caso que todo el establecimiento se uniera en torno al plebiscitó por la Paz a sabiendas que tuvieron una dosis altísima de responsabilidad en el surgimiento de las fuerzas insurgentes, que sintieron que ante la exclusión, la persecución y la violencia oficial que la forma de enfrentar al régimen e imponer uno nuevo se lograría con la lucha armada.

Podríamos decir con los acuerdos adelantados y el final con las FARC y seguramente con el ELN que el uso de la violencia no será jamás instrumento de acción política de ningún lado que de posibilidades de imponer un régimen gobernante.

Es importante que los sectores no participes del establecimiento imperante, sin escribirnos, misivas, que son la mayoría, pudiéramos organizarnos en un amplísimo frente común con un programa democrático y unos compromisos y acuerdos serios que permitan presentar en la próxima contienda electoral presidencial dos opciones: el continuismo responsable de los debacles del país o un nuevo proyecto de nación, que inspirado en lo democrático de la constitución de 1991 (el estado social de derecho), podamos construir una sociedad democrática, con justicia, igualdad y solidaridad.

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